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A propósito de los penes de madera: Bienvenida la discusión

El cuestionamiento a la compra de penes de madera expuso algunos interrogantes ¿Acaso la inversión en salud y ESI no es tan importante? ¿de sexualidad se habla?

Martes 20 de Julio de 2021

Algunos pensarán que hablar de los penes de madera es solo una puesta del Gobierno Nacional para distraer sobre otros temas “realmente importantes”, mientras que otros considerarán que sería mejor ocupar los recursos en otras áreas. Sin embargo, ¿quién no tiene a un amigo, conocido o familiar que haya padecido o padezca una infección de transmisión sexual (ITS)? Claramente no todo es Covid-19, y hay otros problemas de salud y patologías que han crecido en términos de casos por año durante el último tiempo. Un porcentaje de ellas se ha dado ante el no uso del preservativo en las relaciones sexuales.

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A propósito de los penes de madera: Bienvenida la discusión

A propósito de los penes de madera: Bienvenida la discusión

Ahora bien, la noticia de la licitación del Ministerio del Salud de la Nación para comprar dispensers de preservativos, penes de madera y maletines abrió varias aristas sobre las cuales reflexionar y repensar.

En principio, que haya habido reacciones opuestas a la compra de penes de madera y otros insumos que tienen como finalidad la promoción de prácticas sexuales seguras y la concientización para evitar la propagación de ITS (y además embarazos no deseados), dejó al desnudo los prejuicios que aún existen sobre la sexualidad y sobre quiénes tienen la “responsabilidad” de enseñar. Si bien hay niños, niñas y adolescentes cuyas familias destinan tiempo para hablar sobre temas vinculados a la sexualidad conforme a la edad, esa suerte no es la que tienen en su gran mayoría todos los chicos y chicas en edad escolar.

Es por ello que resulta necesario que con diferentes materiales didácticos se enseñe la importancia del cuidado en las relaciones, entre otros aspectos como la afectividad, el vínculo, los derechos, el respeto y la diversidad.

Todas las personas sin excepción de género, sexo e identidad deben conocer cómo es la correcta colocación de un preservativo y la relevancia que tiene para el cuidado de la salud.

No obstante, otra lectura posible y necesaria de realizar es que si solo nos centramos en el pene reproducimos una y otra vez una educación falocéntrica. He aquí donde se vuelve imprescindible detenerse en la necesidad de poner en escena a la vulva ya sea con un material didáctico de peluche, plástico o madera. Todos estos elementos en un marco educativo contribuyen a conocer el cuerpo.

En una entrevista que realicé hace ya algún tiempo a una docente de ESI de una escuela secundaria de Paraná comentaba que había jóvenes que pensaban que la orina y la menstruación salían por la misma parte. Desconocían totalmente que la primera se expulsa a través de la uretra y la segunda por la vagina. Desconocer el propio cuerpo y el de otros consecuentemente genera que las prácticas sexuales y los vínculos afectivos también se desarrollen con la prevalencia de ideas erróneas, la naturalización de actitudes violentas, individualistas y egoístas, y sin la presencia de disfrute mutuo de las personas implicadas.

La polémica de los penes de madera y las posturas que se suscitaron sólo expuso la gran necesidad de una real implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) con recursos, capacitación docente y horas destinadas. Es fundamental que la información correcta y actualizada llegue a las juventudes antes de que se valgan de lo que las páginas webs y la pornografía ofrecen.

Todo recurso didáctico y toda estrategia sanitaria que propicie el abordaje de diferentes temáticas de las sexualidades son bienvenidas. Aunque también es necesario que no se reduzca la ESI a una educación desde un modelo biologista (reducir la educación sexual a una anatomía y a una fisiología de la reproducción) y biomédico (abordaje de la sexualidad de manera “preventiva”).

Estos modelos dominantes son los que han prevalecido tradicionalmente en la escena educativa, y que le asignan un carácter negativo a la sexualidad donde se la vincula al riesgo, la enfermedad y la reproducción. Lejos de ello, la sexualidad debe ser comprendida desde una perspectiva integral.

Por lo tanto, todos los recursos que el Estado pueda destinar a la ESI son tan importantes como aquellos que se utilicen para obras e infraestructura. Y de hecho, las leyes 26.150 de ESI y 23.798 de prevención del Sida deben ser sostenidas y acompañadas por el Estado.

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