Un informe elaborado por la Dirección de Comedores del Ministerio de Desarrollo Humano expone una realidad poco conocida del sistema de alimentación escolar en Entre Ríos: los desayunos y meriendas que reciben los estudiantes varían significativamente según la escuela y el departamento.
Un informe oficial reveló fuertes diferencias en los desayunos que reciben alumnos entrerrianos
El informe detectó desigualdades en calidad y variedad de los menús y propone un esquema nutricional igualitario.
Un informe oficial reveló fuertes diferencias en los desayunos que reciben alumnos de escuelas entrerrianas.
El relevamiento, realizado sobre establecimientos educativos de distintos puntos de la provincia, muestra que no existe un criterio uniforme respecto de los alimentos que se ofrecen. Mientras algunas escuelas incluyen leche chocolatada, yogur o frutas, en otras predominan infusiones como té o mate cocido acompañadas únicamente con pan o galletitas. También se detectaron casos en los que durante toda una semana se repitió prácticamente el mismo desayuno.
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El propio informe concluye que existen "diferencias significativas en la calidad y variedad de los menús" y advierte que esa desigualdad genera preocupación sobre si todos los estudiantes reciben el aporte nutricional necesario para comenzar la jornada escolar. Por ese motivo recomienda avanzar hacia un desayuno "igualitario y equitativo" para todas las escuelas de la provincia.
Actas que muestran realidades muy diferentes
Las observaciones realizadas por los equipos técnicos permiten dimensionar la disparidad existente entre establecimientos.
En una escuela relevada, durante cinco días consecutivos el desayuno consistió prácticamente en la misma preparación: leche chocolatada con galletitas, sin mayores variantes durante toda la semana.
En otra institución, el menú registrado fue aún más básico: té con azúcar y galletitas, elaborado únicamente con té en saquitos, azúcar y galletitas, según consta en el acta.
Otras planillas incorporadas al relevamiento muestran desayunos compuestos por té con pan, té con galletitas, pan, galletas, bizcochos semolados con naranjas, además de registros donde las colaciones consistieron en facturas, alfajores, tortas negras o bizcochos semolados, evidenciando la ausencia de un criterio común sobre los alimentos que se ofrecían a los estudiantes.
El informe también revela que algunos departamentos ni siquiera remitieron la información solicitada por la Dirección de Comedores, lo que impidió incorporarlos al relevamiento y reflejó, además, dificultades para contar con un seguimiento homogéneo en toda la provincia.
Los datos oficiales muestran que durante años convivieron realidades muy diferentes dentro del sistema de alimentación escolar, sin criterios uniformes sobre la calidad y composición de los desayunos. La discusión ya no debería ser si se cambia o no el sistema, sino si es justo que dos chicos de la misma provincia reciban desayunos distintos simplemente por la escuela a la que asisten.















