Secciones
Suplemento Aniversario UNO 2021

UADER: hija de la crisis y madre de nuevos mundos

Entre Ríos es una de las pocas provincias con universidad propia. La UADER crece a fuerza de batallas y lleva oportunidades adonde no existían.

Viernes 12 de Noviembre de 2021

El origen de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), o más bien el momento histórico y la situación social que le dieron nacimiento, parecen haber signado su destino, atravesado por luchas y conflictos y marcado por no pocas carencias, pero sustentado en el orgullo de cumplir una labor social y cultural irremplazable y ser, como institución, un caso casi inédito en el país. Fue ideada e impulsada por el segundo gobierno radical de Sergio Montiel y creada, por ley, el 8 de junio de 2000.

Rectorado UADER Diego Arias.jpg

La provincia, como el país, se sumía en la crisis económica que desató el colapso del modelo menemista a fines de los 90 y que terminaría de estallar con las puebladas de diciembre de 2001. La UADER, como prenda de disputa de la política, es testigo de una paradoja: fue caratulada por el peronismo como un “manotazo de ahogado” de Montiel ante el declive de su gestión, y ha sido degradada por el propio radicalismo, años después y desde la oposición, como un gasto excesivo de la Provincia.

Además, resulta de otra paradoja, en este caso fortuita: una entidad educativa pública, generadora de oportunidades y transformadora de vidas, nació en uno de los peores momentos sociales de la historia argentina. Esa paradoja, según la cual todo cuesta pero los resultados valen el esfuerzo, la acompañó durante sus 21 años de existencia. Son recordadas grandes luchas de estudiantes y docentes por la Normalización -es decir su derecho al co-gobierno con independencia del gobierno provincial-, acreditación de carreras, concursos docentes y por un edificio propio. Con todo en su haber, la UADER transita su tercera década consolidada en lo académico, comprometida en lo social, con novedades en lo edilicio y con nuevos senderos por los que expandir su futuro.

La institución

La UADER absorbió a las unidades académicas dependientes del gobierno provincial que brindaban educación superior en Entre Ríos: 20 institutos, escuelas de Nivel Medio y Superior, colegios superiores y otras instituciones, que fueron la base de la nueva estructura académica. Hoy la universidad ofrece 98 carreras de grado y pregrado, distribuidas en cuatro facultades: Ciencia y Tecnología; Ciencias de la Gestión; Ciencias de la Vida y la Salud; y Humanidades, Artes y Ciencias Sociales. Son 38 tecnicaturas, 30 profesorados, 27 licenciaturas, dos traductorados y una ingeniería. En todos los casos con reconocimiento oficial y validez nacional.

Otra de sus características es su presencia territorial en la provincia. Suma 16 sedes, aunque el 70% de su matrícula estudia en Paraná. Del total de carreras, más de la mitad (61) se pueden cursar en la capital y 35 se dictan únicamente en esta ciudad. 32 se cursan en Concepción del Uruguay y 13 en Oro Verde. Las otras casas de estudio están en General Ramírez, Gualeguaychú, Crespo, Concordia, Gualeguay, Villaguay, Chajarí, Federación, Santa Elena, Diamante, Nogoyá, Basavilbaso y La Paz.

La UADER tiene aproximadamente 25.000 estudiantes, de los cuales 18.000 estudian en la capital entrerriana. Uno de sus logros: incluir a miles de jóvenes de Entre Ríos que son primera generación universitaria de sus familias.

Estudiantes UADER Cuerpo Medicina.jpg

Primeras generaciones

Lorena Alonso es de Villaguay y vive en Paraná, donde alquila un departamento. Tiene 36 años e ingresó en 2017, a sus 32, a la carrera de Enfermería, de la que transita su tercer año. Primero cursó dos de Filosofía. Es tutora de ingresantes y consejera directiva estudiantil. “Vengo de una familia grande. Somos ocho hermanos y a todos nos tocó laburar tempranamente”, se presenta. Trabajó de empleada en casas particulares y hace dos años hace cuidados domiciliarios. “Mi papá era molinero y siempre trabajó en una arrocera. Mi mamá se quedaba a cuidarnos, se dedicaba a la casa y trabajaba los fines de semana", recuerda Lorena en diálogo con UNO. Tiene hermanos maestros y empleados en empresas. Todos, primera generación de universitarios.

Según la viallaguaense, la dificultad más grande para la mayoría de los estudiantes es que trabajan o tienen familias a cargo, a la par del estudio. “Cursar se vuelve más complicado”, admite. Ella trabajaba seis horas a la mañana y cursaba de 14 a 20. Y valora: “la UADER nos permite estudiar en nuestra provincia y contempla estas situaciones, con planes para inscribirse, horarios de ingreso, entrega de trabajos prácticos o becas para fotocopias”.

Alejandra Ledesma tiene 35 años, es de San Benito y estudia desde 2014 el profesorado en Educación Primaria en Paraná. Le faltan siete materias para recibirse. Milita en el centro de estudiantes, integra el consejo de carrera y trabaja en un programa de apoyo escolar en barrios del Consejo General de Educación. Había pensado en ser policía, pero no quiso estudiar afuera. “También veía que faltaban docentes y lo vi como una salida laboral”, indica. Antes de estudiar en la UADER fue empleada en comercios. "Voy haciendo la carrera de a poco, con mis tiempos. Veo la universidad pública como un derecho y una oportunidad para el futuro", reconoce.

Alejandra también es primera generación universitaria. "Ninguno de mis viejos terminó la escuela primaria. Cuando terminé la secundaria, embarazada de mi hijo, les prometí seguir estudiando”, relata.

Sobre las condiciones en que ella y muchos de sus compañeros hacen su carrera, confirma que la mayoría trabaja dando clases particulares, en comercios, en el área de la salud o en secretariados, para sostener a sus familias o para pagar los gastos de la facultad: fotocopias, materiales para las prácticas y transporte. “Igual, hay una gran diferencia con las universidades privadas, porque no pagamos cuota. Esto nos permite seguir", aclara.

En 2021 la universidad tuvo una cifra récord de casi 12.000 ingresantes.

Estudiantes UADER.jpg

Compromiso con la sociedad

El rector Luciano Filipuzzi destaca que el número de ingresantes 2021 “marca el crecimiento constante de la UADER, que se sigue consolidando como la universidad pública más grande de la provincia y la universidad provincial más grande del país”.

La entrerriana integra un pequeño puñado de universidades públicas provinciales. Algunas de sus pares se encuentran en Córdoba, Salta, Río Negro, Misiones, Chubut y Buenos Aires.

El rector defiende a la universidad de las críticas esgrimidas desde el celo del equilibrio presupuestario. “Muchas veces se trató a la UADER de segunda y se dijo que era un gasto. Solo en Paraná tenemos 18.000 estudiantes, sin contar a los que asisten a escuelas secundarias y primarias dependientes de UADER”, refiere.

Pese a esas críticas, el financiamiento para la Uader (en 2021) es apenas el 1,16% del presupuesto total provincial: 2.986 millones dentro de un global de más de 256 mil millones de pesos.

Entre los ejes institucionales resalta el trabajo con las comunidades barriales, ahora reforzado con las Prácticas Educativas Territoriales. Incluyen talleres culturales y de capacitación en oficios, con fundaciones, clubes, vecinales y merenderos. “Es fundamental poner a disposición nuestras herramientas en beneficio del pueblo entrerriano, que sostiene la educación pública provincial”, afirma Filipuzzi en declaraciones a UNO. “La Universidad ayuda al desarrollo de la Provincia y nos permite combatir el desarraigo, porque los jóvenes pueden formarse y desempeñarse profesionalmente dentro de Entre Ríos”, pondera el rector.

Luciano Filipuzzi UADER.jpg

Transformar la cultura

“Una universidad plantada en la provincia y a nivel nacional”. Así la define Rosario Badano, ex decana de Humanidades, actual coordinadora de Derechos Humanos de la UADER y una de sus referentes institucionales de mayor trayectoria. Al hacer un balance de los primeros 21 años para UNO, asegura: “la UADER maduró. En muchos temas, como Derechos Humanos, es una referencia. Se fue adquiriendo una cultura universitaria, trabajar con un otro que no es igual a vos y producir conocimiento. Esto es el orgullo de la universidad pública argentina, que no se produce en empresas y lugares privados”.

Badano también rechaza los cuestionamientos presupuestarios. “Es más fácil decir cuánto costás que reconocer que tenés 25.000 pibes descubriendo mundos. Atendemos localidades donde la universidad no llegaba”, aprecia. Y subraya que una sede universitaria cambia la cultura de una ciudad. “No es lo mismo que a cada localidad le devuelvas a artistas, técnicos o biólogos, a que los pibes estén dando vueltas por el pueblo repitiendo tradiciones”, enfatiza.

LEER MÁS: La UADER inició el Plan de Desarrollo Institucional a 10 años

La Normalización

Rosario Badano, que fue consejera superior desde la creación de la universidad, menciona otra causa de UADER que está avanzada pero aún no concluida: su autonomía del gobierno provincial. “Tiene una autonomía relativa que se fue ganando de a poco y será más autónoma en la medida en que pueda manejar su propio presupuesto”, analiza la ex decana de la FHAyCS. Y señala: “Le costó mucho entender al gobierno provincial que la UADER no era una oficina descentralizada o centralizada. Una universidad no tiene una lógica de administración pública, pero la UADER la sigue teniendo en relación al presupuesto”.

La lucha por la autonomía de la UADER tuvo varios capítulos y manifestaciones, como tomas de Rectorado y marchas en 2005 y 2007. La pelea por la Normalización se fue gestando durante años y tuvo su estallido mayor en 2012. “Normalizar”, entre otras cosas, significaba que se voten todos los representantes, desde consejeros de las facultades hasta el Rector, que hasta entonces era designado por decreto del gobernador. También permitía que la propia UADER maneje su presupuesto.

En 2012 se frenó el cronograma de elecciones. “Sospechábamos que el gobierno provincial no estaba muy interesado en normalizar. El motivo era, centralmente, el problema presupuestario que le significaba. Con la Normalización se podía perder discrecionalidad”, recuerda Leandro Gillig, entonces presidente del Centro de Estudiantes de Humanidades y uno de los referentes de aquella gesta.

Normalizacion UADER.jpg

Estudiantes y docentes comenzaron una campaña que incluyó clases públicas en toda la ciudad para difundir el conflicto y su objetivo: que la UADER sea más democrática. Luego llegarían marchas históricas. “Las movilizaciones fueron grandes como pocas veces se vio en la provincia. Esas marchas y la posterior Toma del Rectorado generaron presión política y pusieron en debate que la UADER ese era el momento para normalizar”, dice Gillig.

Luego de meses de estas protestas, se firmó un acta acuerdo entre los gremios docentes y estudiantiles, una Asamblea Interclaustros y el gobierno provincial. Se fijó un calendario electoral que finalizó, el 22 de diciembre, con la Asamblea Universitaria que votó por primera vez en la historia de la UADER a un rector. Aníbal Sattler estuvo dos períodos al frente del Rectorado.

Al evocar aquel año decisivo para la historia de la universidad, Gillig destaca que la lucha tuvo dos aspectos: el democrático y el económico. “La normalización nos iba a ubicar en mejores condiciones para ir por otros derechos: edificio propio, plantel docente, comedor, becas. Además, se generó una mayor conciencia de política universitaria. Fue una experiencia de poder real”, reseña.

Toma Rectorado UADER Juan Ignacio Pereira.jpg

Edificio propio, bandera de lucha

En septiembre de 2011 el entonces gobernador Sergio Urribarri, en campaña por su reelección, hizo el anuncio que había movilizado a miles de estudiantes y trabajadores durante años: “a partir de hoy la UADER deja de ser una universidad nómade”. El gobierno provincial adquiría un terreno del Ejército en Paraná y en 60 días licitaría la construcción. Durante cinco años el lugar permaneció como un pastizal, hasta que se hizo la estructura del edificio. La esquelética armadura de hormigón de 3000 metros cuadrados perduró durante otro lustro como el único rastro del ambicioso “campus” proyectado.

Mientras tanto, buena parte de la comunidad de la UADER transcurría su vida universitaria en aulas de primaria o secundaria, con estrechos bancos y pequeñas sillas, o directamente sentándose en el piso. Son recordadas también las “aulas de cartón” en la escuela Normal de Paraná. La tolerancia de dichas condiciones no fue pasiva: las asambleas y marchas se mantuvieron todos esos años.

LEER MÁS: Estudiantes de la Uader se movilizaron por el edificio propio

Marcha edificio propio uader Diego Arias.jpg

Hoy, según informa la Universidad, las obras en aquella estructura están nuevamente en marcha, financiadas por la Provincia. Incluyen comedor, aulas, oficinas y espacios para diferentes actividades. Además, en octubre se firmó el “acta compromiso” de financiamiento nacional para otro edificio.

La segunda etapa del Campus contendrá más aulas en el predio ubicado entre las calles Paracao, Sarobe, Espejo y Tomás Guido de la capital entrerriana. El proyecto prevé dos plantas con 26 aulas, biblioteca, sector administrativo, buffet, centro de estudiantes, fotocopiadora y baños. En total, 3000 metros cuadrados, con un plazo de obra de dos años exactos, hasta octubre de 2023. En lo que resta del año está prevista la licitación para el cerramiento y desmalezado perimetral del predio.

“Estamos aunando esfuerzos con la Provincia, Municipio y Nación. Han sido 21 años de lucha para empezar a concretar el anhelo de nuestro espacio, que dará mayor fortaleza a nuestra identidad, potenciará el sentido de pertenencia e impulsará el crecimiento y afianzamiento de la Universidad”, manifiesta el rector, Luciano Filipuzzi.

El nuevo plazo para que la UADER tenga edificio propio es 2023: 12 años después del primer anuncio

Campus Edificio UADER.jpg

Todo el futuro por delante

La universidad afirma el paso en su tercera década de vida fortalecida con experiencias y aprendizajes, pero también con una hoja de ruta llena de nuevas metas: desde mejorar las condiciones de cursado o brindar estabilidad a docentes hasta, incluso, su nacionalización. Todo su recorrido hasta aquí y el camino por venir comparten la misma premisa fundamental: educar y ofrecer a jóvenes de Entre Ríos que puedan construir su propio futuro.

Alejandra Ledesma, a sus 35 años, invita a quienes dudan si iniciar una carrera: “si pueden empezar al terminar la secundaria, buenísimo, pero no hay edad. Si tenés el sueño de hacer una carrera, hacelo, independientemente de tu edad. Les propondría estudiar en la UADER porque es una universidad pública y es un derecho, no un privilegio, y porque hay gran variedad de carreras”.

UADER.jpg

Rosario Badano, luego del balance de las primeras décadas, abre la puerta hacia el futuro y contesta cómo imagina a la universidad de Entre Ríos dentro de otros 20 años. “Veo a la UADER en el ámbito nacional, con carreras consolidadas, con sueldos equiparados a los niveles nacionales, a la altura de cualquier universidad, siendo un orgullo para la provincia”, desea.

Y enseña: “espero que nuestros primeros 20 años sean la base para construir realidades en las que habiten juventudes, la ciencia, la cultura, el conocimiento, la democracia, la amorosidad. En las instituciones tenés que sentirte bien. Es parte de la condición humana que el lugar de trabajo no sea de hostilidad, sino de promoción. Es un deseo, pero necesitás direccionalidades políticas de equipo y no personales, que sepan adónde se apuesta el conocimiento, interrelacionadas con organizaciones de la sociedad civil, tan pronto con un club de barrio como con un organismo internacional. ¿Para qué dice su palabra la universidad? Para mejor comprender el presente, no para iluminar y que la sigan”.

Suplemento Aniversario UNO Entre Ríos 2021

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario