La producción de arroz en Entre Ríos atraviesa uno de los escenarios más complejos de las últimas décadas. Las primeras proyecciones para la campaña 2026/27 anticipan una fuerte caída tanto en la superficie sembrada como en el volumen de producción, producto de la combinación de elevados costos de producción y un panorama climático menos favorable para el cultivo.
La producción de arroz caería un 30% en Entre Ríos durante 2026/27
Entre Ríos enfrenta una campaña arrocera compleja, con menor superficie sembrada y producción por el impacto de los costos y el clima.
La producción de arroz caería un 30% en Entre Ríos durante 2026/27.
De concretarse las estimaciones actuales, la actividad registraría la mayor retracción de los últimos 26 años, con un fuerte impacto sobre los productores, la industria molinera y toda la cadena arrocera de la provincia.
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Entre Ríos prevé una caída histórica en la producción de arroz
El ciclo anterior ya había mostrado señales de alerta. Durante la campaña 2025/26 se sembraron 54.850 hectáreas, lo que significó una reducción del 19% respecto de la temporada previa, con unas 13.000 hectáreas menos implantadas debido a la fuerte caída en la cotización del cereal. Sin embargo, las condiciones climáticas jugaron a favor del cultivo. La influencia del fenómeno "La Niña" generó elevados niveles de radiación solar durante gran parte del ciclo, favoreciendo el desarrollo de las plantas y permitiendo alcanzar un rendimiento promedio provincial de 8.064 kilogramos por hectárea. Gracias a ese comportamiento, la producción cerró en 442.295 toneladas, amortiguando parcialmente el impacto de la menor superficie.
El escenario previsto para la campaña 2026/27 es completamente diferente. Los pronósticos climáticos indican el desarrollo de un evento "El Niño", que incrementa la probabilidad de precipitaciones superiores a los valores normales entre noviembre y marzo, con mayor intensidad durante el trimestre comprendido entre noviembre, diciembre y enero. Si bien un mayor volumen de lluvias asegura disponibilidad de agua, también suele estar acompañado por una mayor nubosidad y una reducción de la radiación solar, dos factores que afectan negativamente al arroz durante las etapas de floración y llenado de granos, cuando el cultivo necesita la mayor cantidad de energía para expresar su potencial productivo.
Los antecedentes respaldan estas previsiones. Las campañas influenciadas por "El Niño", como las de 2015/16, 2018/19 y 2023/24, registraron rendimientos promedio cercanos a los 7.000 kilogramos por hectárea, aproximadamente un 13% inferiores a los obtenidos en el ciclo pasado. Este descenso en la productividad, combinado con una menor superficie sembrada, tendría un impacto directo sobre el volumen final de la cosecha.
Sin embargo, el principal problema que enfrenta actualmente el sector no proviene del clima sino de la economía. El elevado costo del riego continúa siendo el mayor condicionante para la producción arrocera, una actividad que depende en gran medida del uso intensivo de agua durante todo el ciclo del cultivo. El incremento en los costos energéticos y del combustible redujo considerablemente la rentabilidad, obligando a muchos productores a replantear sus planes de siembra.
La reducción del área no será uniforme entre los distintos sistemas de riego. Los establecimientos abastecidos mediante represas, que representaron unas 12.400 hectáreas durante la campaña anterior, podrían sostener su superficie e incluso registrar un leve incremento. Los embalses presentan actualmente una excelente capacidad de almacenamiento y las mayores precipitaciones previstas disminuirían el consumo de agua para riego, mejorando las condiciones operativas.
Una situación similar se observa en las explotaciones que toman agua directamente del río Paraná. Las aproximadamente 8.600 hectáreas irrigadas bajo este sistema tampoco experimentarían cambios significativos, ya que se espera un mayor nivel del río, lo que permitiría reducir los costos de bombeo y facilitar el abastecimiento de agua durante toda la campaña.
El panorama cambia considerablemente en los establecimientos que dependen de pozos profundos. En los sistemas alimentados con energía eléctrica, que durante el ciclo pasado abarcaron alrededor de 13.000 hectáreas, la superficie podría disminuir entre un 10% y un 15%, impulsada por el incremento de los costos energéticos y la creciente competencia que ejerce la ganadería sobre el uso de los campos.
La situación más delicada corresponde a los pozos con bombeo a gasoil. Este sistema representó cerca de 20.850 hectáreas en la campaña 2025/26 y es el que sufrirá el mayor ajuste. Las proyecciones indican que la superficie irrigada bajo esta modalidad podría reducirse entre un 40% y un 45%, debido al elevado precio del combustible y a la escasa rentabilidad esperada para el cultivo.
Como resultado de este escenario, la intención de siembra provincial se ubicaría en torno a las 44.000 hectáreas, unas 10.850 menos que el año pasado, lo que representa una caída interanual del 20%. Al combinar esa reducción de superficie con un rendimiento estimado cercano a los 7.000 kilogramos por hectárea, la producción provincial alcanzaría apenas las 308.000 toneladas, es decir, unas 134.295 toneladas menos que en la campaña anterior, equivalente a una disminución del 30%.
Los especialistas coinciden en que la caída proyectada responde principalmente a dos factores claramente diferenciados. Por un lado, la reducción del área sembrada está directamente relacionada con el incremento de los costos de producción, especialmente aquellos vinculados al riego. Por otro, la disminución del rendimiento esperado obedece al escenario climático asociado al fenómeno "El Niño", que históricamente limita el potencial productivo del cultivo debido a la menor radiación solar.
En las últimas semanas se registró un leve repunte en el precio del arroz, acompañado por una baja en el valor de la urea, uno de los principales fertilizantes utilizados por el sector. No obstante, estas mejoras todavía resultan insuficientes para compensar el fuerte incremento que experimentaron los costos energéticos y del combustible durante los últimos años, por lo que no alcanzan para revertir las perspectivas negativas que predominan entre los productores.
Si estas proyecciones finalmente se concretan, la campaña 2026/27 quedará registrada como la de mayor retracción del sector arrocero entrerriano en los últimos 26 años. La menor producción no solo afectará el ingreso de los productores, sino también el nivel de actividad de molinos, transportistas, contratistas, proveedores de insumos y trabajadores vinculados a una de las economías regionales más importantes de Entre Ríos, que vuelve a enfrentar un escenario marcado por la incertidumbre y la necesidad de recuperar competitividad para garantizar la continuidad de una actividad estratégica para la provincia.
Buen estado de las brassicáceas entrerrianas
Las brassicáceas alcanzan 51.000 hectáreas implantadas en Entre Ríos para la campaña 2026/27. La colza lidera la superficie con 29.500 hectáreas, seguida por carinata con 12.000 ha y camelina con 9.500 ha en la provincia.
Los cultivos presentan una buena evolución general: el 85% del área se encuentra entre condiciones buena y muy buena, mientras que la fenología avanza entre roseta, elongación del tallo y desarrollo de hojas según la especie, con un estado sanitario y productivo favorable hasta el momento.



















