El pluriempleo dejó de ser un fenómeno marginal en la Argentina y ya se consolidó como una de las principales características del mercado laboral. Según un informe de la Fundación Encuentro, al que accedió UNO, elaborado en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec correspondientes al cuarto trimestre de 2025, actualmente 1,6 millones de personas tienen más de un trabajo en el país.
Entre Ríos, en la segunda región con más pluriempleo del país: alcanza al 23,5%
Pluriempleo: un informe de la Fundación Encuentro reveló que 1,6 millones de argentinos actualmente tienen más de un trabajo.
Por Gerónimo Flores
Entre Ríos, en la segunda región con más pluriempleo del país: alcanza al 23,5%.
Esto representa el 12,2% del total de trabajadores ocupados y constituye uno de los niveles más altos de toda la serie estadística, reflejando una tendencia creciente en la necesidad de complementar ingresos mediante más de una actividad laboral.
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El estudio, titulado "¿Quiénes tienen más de un trabajo? Las caras del pluriempleo en la Argentina", advierte que la multiplicación de fuentes de ingreso ya no puede interpretarse como un hecho aislado, sino como una respuesta estructural frente a la pérdida del poder adquisitivo y a la necesidad de sostener el nivel de vida. La evolución de la última década muestra con claridad esta tendencia: mientras en 2016 el pluriempleo alcanzaba al 8,8% de los ocupados, en 2025 llegó al 12,2%, con un crecimiento especialmente acelerado desde 2022. Incluso después de la caída coyuntural registrada durante la pandemia en 2020, el indicador retomó rápidamente la curva ascendente y alcanzó máximos históricos en 2024 y 2025.
El informe sostiene que detrás de este fenómeno existe una transformación profunda del mundo laboral argentino. Cada vez más trabajadores no logran cubrir sus necesidades económicas con un solo empleo y se ven obligados a sumar actividades para completar ingresos. Pero el pluriempleo no responde a una única lógica: mientras en algunos casos funciona como estrategia de supervivencia ante salarios insuficientes, en otros aparece asociado a la intensificación del trabajo en sectores profesionales o calificados.
Uno de los datos más relevantes del trabajo es el fuerte predominio femenino dentro del universo de personas con múltiples empleos. Las mujeres representan el 56,6% del total de pluriempleados y además presentan tasas significativamente más altas que los varones. Mientras el 15,5% de las mujeres ocupadas tiene más de un trabajo, en los hombres el porcentaje baja al 9,5%. La explicación está estrechamente vinculada con la estructura ocupacional: el servicio doméstico, altamente feminizado y caracterizado por bajos salarios y jornadas fragmentadas, es la principal actividad entre quienes tienen más de un empleo.
La investigación también muestra que el pluriempleo se concentra principalmente en edades centrales de la vida laboral. Más del 85% de quienes tienen más de un trabajo tienen entre 30 y 65 años, es decir, personas en plena etapa de actividad económica y generalmente con mayores responsabilidades familiares. Las tasas más altas se registran entre los trabajadores de 45 a 65 años, donde el fenómeno alcanza al 14,6% de los ocupados.
En cuanto a la cantidad de empleos, la gran mayoría de los trabajadores pluriempleados combina dos ocupaciones. El 83% tiene exactamente dos trabajos, mientras que el 10,5% llega a tres. Los casos de cuatro o más empleos son minoritarios, aunque reflejan situaciones extremas de fragmentación laboral y necesidad económica.
El análisis ocupacional revela además una enorme heterogeneidad. El servicio doméstico encabeza el ranking de actividades con el 13% del total de pluriempleados, seguido por las ocupaciones administrativas y contables, que representan el 18,6%. También tienen peso las actividades comerciales y de ventas, los trabajos profesionales vinculados a salud y educación, las tareas técnicas y las actividades culturales y artísticas. Esto demuestra que el fenómeno atraviesa tanto sectores informales y precarizados como segmentos más calificados del mercado laboral.
Aunque quienes tienen más de un empleo registran ingresos promedio superiores a los trabajadores con una sola ocupación, el informe aclara que esto no implica mejores condiciones laborales. El ingreso promedio de los pluriempleados alcanza los 656.372 pesos frente a los 580.232 pesos de quienes poseen un único trabajo. Sin embargo, esta diferencia se explica por la acumulación de varias fuentes de ingreso y no necesariamente por salarios más altos o empleos de calidad.
La distribución por niveles de ingreso expone además una dinámica dual. El pluriempleo tiene fuerte presencia en sectores bajos, especialmente en el segundo decil de ingresos, donde funciona como mecanismo de subsistencia. Pero también aparece con fuerza en los niveles más altos, particularmente en el décimo decil, asociado a estrategias de ampliación o sostenimiento del poder adquisitivo. Aproximadamente la mitad de las personas con más de un empleo se ubica entre los deciles 7 y 10.
Otro aspecto central del estudio es el rol familiar de quienes sostienen múltiples trabajos. El 63% de los pluriempleados son jefes o jefas de hogar, lo que evidencia que el fenómeno está directamente ligado a la necesidad de sostener económicamente a las familias. A esto se suma un 23,4% de cónyuges o parejas y un 13,4% de otros familiares, lo que muestra que la multiplicación de empleos funciona muchas veces como una estrategia económica colectiva dentro de los hogares argentinos.
Aunque Entre Ríos suele asociarse geográfica e históricamente a la región del Litoral por su vínculo fluvial, en este informe aparece dentro de la región Pampeana debido a criterios productivos, económicos y de relieve utilizados para la clasificación territorial.
Detrás aparecen el Noroeste argentino con el 9,9% de los casos, Cuyo con el 6,5%, el Noreste con el 3% y finalmente la región Patagónica con el 2,3%. La distribución territorial muestra que el pluriempleo tiene una fuerte concentración en las regiones con mayor densidad poblacional y dinamismo económico, donde existen más posibilidades de combinar actividades laborales, aunque también mayores dificultades para sostener ingresos familiares con un solo empleo.
El informe también advierte sobre la persistencia de problemas de informalidad y protección social. Uno de cada tres pluriempleados no realiza aportes jubilatorios, lo que refleja que la acumulación de trabajos no necesariamente garantiza estabilidad ni cobertura previsional. Muchas veces los trabajadores combinan empleos registrados con otros informales, profundizando la fragmentación laboral.
Las conclusiones del estudio son contundentes: el crecimiento del pluriempleo no representa una mejora del mercado laboral, sino la evidencia de un modelo en el que un solo empleo ya no alcanza para garantizar ingresos suficientes.














