Cultura
Sábado 26 de Mayo de 2018

Una obra que demuestra que la ciencia es humana y también se equivoca

Las funciones tendrán lugar los domingos 3 y 17 de junio, a las 18, en Sala Metamorfosis/Callejón de los Sueños (Alameda de la Federación 453)

Condensar la historia de la ciencia –o de las mal llamadas ciencias duras– en occidente es una tarea titánica. La obra Los Sonámbulos se aboca a tamaña epopeya para llevarla al teatro. No conforme, además desgrana los muros ideológicos que se han ido levantado alrededor de la ciencia. Y como si eso fuera poco, en un lenguaje comprensible para niños y niñas a partir de los 8 años.
La obra, protagonizada por Gustavo Bendersky, es una coproducción la Compañía de lo Urgente y la Compañía Nacional de Fósforos. Las funciones tendrán lugar los domingos 3 y 17 de junio, a las 18, en Sala Metamorfosis/ Callejón de los Sueños (Alameda de la Federación 453, de Paraná).
"Siempre me interesó desplazar esos tabiques o compartimentos que son muy estancos, conocimientos completamente diferentes, que no tienen conexiones. Pero cuando te ponés a investigar te das cuenta de que están llenos de cruces; hay muchos científicos cuyo punto de partida es lo artístico", explicó a Escenario Gustavo Bendersky, que en esta ocasión forma una dupla creativa con Cristian Palacios, escritor y director de Los Sonámbulos.
"El espectáculo surge dentro de una búsqueda personal mía, pero también grupal. La idea es ampliar las temáticas, las poéticas, los intereses que habitualmente se vinculan a lo artístico. Particularmente lo que hacemos es poner en diálogo lo teatral con el universo y las ideas provenientes de las ciencias, porque la Filosofía, la Psicología y la Antropología suelen ser más afines o más tratadas en el teatro. Pero la teoría del Big-Bang, la física cuántica o el electromagnetismo son más raras".
Con esa impronta, en San Luis la Compañía de lo Urgente organizó junto a otros grupos un Festival de Teatro y Ciencia durante cuatro años. Justamente a través de dicho festival conocieron a la Compañía Nacional de Fósforos, un grupo de Buenos Aires. Uno de sus integrantes es, precisamente, Cristian Palacios.

De Pitágoras a Einstein
La pregunta que sobrevuela a lo largo de la obra es ¿quién dijo que la ciencia nunca se equivoca? Esta es la historia de cómo un montón de sabios que creían tener razón estaban equivocados y de cómo otro montón de sabios que creían estar equivocados tenían razón.
"Cristian tenía en carpeta el texto llamado Los Sonámbulos, que surge a partir de lo que yo llamo la bravuconada de pretender llevar al teatro un libro del filósofo Arthur Koestler, que también se llama Los Sonámbulos. Koestler lo que hace es trazar una línea que recorre las distintas cosmogonías de occidente, desde una visión profundamente humanística, filosófica y existencialista. Es muy interesante porque relata cómo idearon los egipcios el Cosmos, cómo hicieron coincidir las observaciones astronómicas con ciertos modelos de universos que ensayaban, pero a la vez enlazándolo con el desarrollo espiritual, económico y social", explicó Bendersky, y añadió: "En el proceso encontramos un personaje de Italo Calvino de un libro de cuentos que se llama Las cosmicómicas y cada cuento está basado en una teoría científica. Ahí aparece un personaje muy fantasioso que habría estado presente desde el Big-Bang; y desde el sentido común saca algo muy humorístico. Esto parece muy conceptual, pero Cristian tuvo mucha habilidad a la hora de armar el espectáculo como si fuera una conferencia, donde este personaje estrambótico le brinda al público un recorrido por estos diferentes momentos científicos, culturales y sociales de la humanidad".
De Pitágoras a Einstein, de la tabla del 2 a los números irracionales, del cero al infinito, el personaje del profesor XxFZZ, testigo presencial de los hechos –de todos los hechos–, cuenta la divertidísima y accidentada historia de nuestra forma de ver el mundo y de soñar mientras lo miramos. Los Sonámbulos nos hace viajar a través de la sinuosa historia de la ciencia, con sus tropiezos, aciertos y ocurrencias para tratar de entender un poco más (o un poco menos) el mundo que pisamos.
En este sentido, el actor destacó: "El relato de los acontecimientos históricos termina con el bombardeo de Hiroshima, donde se derrumba el relato positivista y el sueño de la diosa razón, donde se hace evidente que no hay un progreso lineal y que la ciencia no necesariamente ni por sí sola nos llevará a vivir mejor, sino que es una herramienta".
Los Sonámbulos aborda temas como el pensamiento, la responsabilidad de la ciencia ante la sociedad y los aciertos y tropiezos de los científicos en su constante búsqueda del conocimiento. Se muestra a los científicos como personas comunes, que van a tientas en el camino del descubrimiento y la construcción del saber.
Estrenada por primera vez en 2006 la obra ha recibido a lo largo de su trayectoria innumerable cantidad de premios y distinciones, además de participar de festivales a lo largo y ancho del país y del mundo. Esta nueva versión de 2018 vuelve sobre los pasos de la versión original para contar una vez más las aventuras de XxFZZ en el largo camino del descubrimiento.
Y, aunque parezca raro, todo esto pensado para niños a partir de los 8 años, no es un espectáculo planteado para literatos. "Hay una síntesis muy apretada a partir de un tono lúdico e irreverente. Más allá del dato de lo que haya aportado Pitágoras o Einstein, nos interesa sostener la idea de la curiosidad. Instalar en los chicos la idea de que la ciencia es una práctica cultural, que es accesible para cualquiera, cotidiana, como lo es el canto o el teatro. Queremos demostrar que cuando un nene se para en la vereda y se pregunta por qué el cielo es azul y no verde, tiene en sí el germen del pensamiento científico", concluyó el actor.

Comentarios