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Una historia familiar que expone los prejuicios sexuales del franquismo

Netflix subió a su plataforma la primera temporada de la miniserie "Alguien tiene que morir", del mexicano Manolo Caro.

Viernes 16 de Octubre de 2020

El director mexicano Manolo Caro desea evitar los errores del pasado que retrata Alguien tiene que morir, una miniserie sobre una familia conservadora en la España de Franco cuyo único hijo es homosexual y que se verá desde hoy por la plataforma de Netflix. No es cualquier familia la que está en el centro de la historia.

El padre, interpretado por Ernesto Alterio, es el subdirector general de prisiones y se encarga de reprimir a republicanos y homosexuales por su propia mano. La madre, encarnada por Cecilia Suárez, es una mujer mexicana que ante este ambiente asfixiante decide enviar a su hijo Gabino a México. Gabino, a quien da vida Alejandro Speitzer, regresa a España a visitar a su familia, pero no llega solo: viene acompañado por Lázaro, un amigo bailarín mexicano interpretado por Isaac Hernández con el que planea recorrer Europa.

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Las cosas se complican cuando su familia –incluida la abuela interpretada por la primera actriz Carmen Maura– tiene otros planes para él: un matrimonio arreglado con la hija de una familia adinerada (Ester Expósito). Pero Gabino está enamorado de Lázaro.

“Recuerdo que mientras lo hacíamos (al rodaje) había una reflexión muy grande y personal de darme cuenta de todo lo que creemos que hemos evolucionado y de lo mucho que nos falta, de sentir que estamos tan lejos pero tan cerca a la vez”, dijo Speitzer a reporteros en una videollamada reciente desde España.

Caro retoma su contacto con Cecilia Suárez después de las tres temporadas de la serie de Netflix La casa de las flores y películas como Perfectos desconocidos, Elvira, te daría mi vida pero la estoy usando y La vida inmoral de la pareja ideal. El director dijo sentirse como “en casa” al trabajar con ella nuevamente, y Suárez lo correspondió.

“Han sido muy bonitos los comentarios de Carmen (Maura) respecto a nuestra relación”, dijo la actriz. “Decir qué suerte tenerse para poder seguir experimentando, para poder seguir transitando la exploración creativa juntos y eso la verdad ha sido muy bonito escucharlo de alguien con la sabiduría y la trayectoria que ella tiene’’.

Caro estaba nervioso ante la posible reacción en España sobre su manejo del tema del franquismo siendo extranjero, por lo que buscó un equipo de guionistas que le brindaran seguridad a nivel histórico.

Plumas “maravillosas”  

“Tengo dos escritores maravillosos, Hernando Pérez, un escritor español, y (la mexicana) Monika Revilla, que es como una biblioteca y una mujer increíble que tiene una pluma maravillosa. Iba muy bien resguardado a la hora de investigar y de escribir’’, dijo el cineasta.

Una vez colocado el marco de esta época, Caro vuelve a poner la lupa sobre los secretos y las apariencias que se guardan en las familias, en esta ocasión en una sociedad ultraconservadora. El drama avanza hacia el escándalo público y a nivel micro entre cuatro paredes con familias que obligan a sus hijos a comportarse de cierta manera y los llenan de prejuicios.

“Creo que Alguien tiene que morir llega en un momento de nuestras vidas donde siguen los crímenes de odio, la persecución, polarizar, y que nos quieren casi obligar a la autocensura. Me parece aterrador, y si no revisitamos que hemos pasado por ese lugar y cómo la historia lo marcó, vamos a seguir cometiendo errores’’, dijo Caro. “Los estamos repitiendo, y eso es lo desagradable, lo triste y lo que me angustia. Esto está sucediendo hoy en muchas partes del mundo”, agregó el director de la serie.

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