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Resistencia Trágica: "Antígona, la necia", cerrará su gira nacional en Paraná y Viale

El unipersonal de la Compañía Teatro del Bardo emprendió una gira que pasará por Córdoba, Neuquén y Mendoza

Jueves 06 de Febrero de 2020

Teatro del Bardo emprendió una gira nacional con Antígona, la necia, su versión de la tragedia de Sófocles. El unipersonal, protagonizado por Valeria Folini y dirigido por Walter Arosteguy, se presentó ayer en Río Cuarto; este sábado estará en San Martín de los Andes y luego en Mendoza. En tanto, el viernes 21 se presentará en Paraná, en la Escuela del Bardo, y el sábado 22 en Viale, en Sala Abarajala.

Antígona, la necia, es el primer espectáculo de Teatro del Bardo, inaugurando su serie Resistencia Trágica, que sumaría otras obras como Amarillos Hijos, La otra, Fedra en Karaoke, Bienvenida Casandra, Otrotoro, un mito de papel y Las Pupilas, todos inspirados en las tragedias griegas clásicas.

“Todo comenzó en 1998 cuando empezamos con este proyecto que consistía en hacer actualizaciones, adaptaciones y reversiones de tragedias griegas con las dramaturgias de Esquilo, Eurípides y Sófocles, pero luego ampliamos el espectro a mitos griegos recogidos por distintos autores e historiadores, a partir de ellos construimos espectáculos”, había señalado Folini a Escenario.

Los hacedores de este proyecto artístico han indagado por más de 20 años sobre los orígenes de la tragedia, el pesimismo de los fuertes, la condición del actor, la pasividad activa, los géneros latentes y las mujeres trágicas.

“Antígona es hermana de su padre. Antígona es nieta de su madre. Antígona es tía y sobrina de sus hermanos. Al final, Antígona se convierte en su propia madre en el exacto momento de su muerte. Antígona no puede elegir su origen, entonces lo acepta. Antígona no puede deshacer la ceguera de su padre, entonces la convierte en virtud. Antígona no puede evitar el fratricidio de sus hermanos, entonces lo ignora. Antígona no puede desobedecer la ley de su tío, entonces la burla, obediente de sí misma. Y haciendo esto, engendra su propia muerte. La única cosa que Antígona puede hacer. Parir su mito”, dice la sinopsis de la obra.

Antígona, la necia se estrenó formalmente en mayo de 1998 en la ciudad de Orán, provincia de Salta. Desde aquel entonces y a lo largo de veintiún años el espectáculo ha sido representado en más de 600 oportunidades.

La tragedia de Antígona nos enfrenta a problemas que el hombre ha resuelto con mejor o peor suerte, pero nunca definitivamente. Antígona debe enterrar a su hermano. Hasta allí ningún conflicto. Una mujer que desea cumplir con una ley moral, personal, familiar, cultural: “enterrad a los muertos”.

Pero a la voluntad de Antígona se opone la voluntad de un tirano que representa al Estado, o sea al bien común: “Creonte ha prohibido verter lágrimas por él y enterrarlo”. Una medida ejemplificadora para el resto de la sociedad. “Para que los brutos, a los que yo gobierno, comprendan, el cadáver de tu hermano deberá apestar la ciudad durante un mes entero”.

¿Qué hará Antígona? Si entierra a su hermano, viola la ley y arriesga su vida: “y aquél que osare no cumplir con estas órdenes será lapidado”. Si acata el orden de Creonte se enfrenta a su propio deseo y a su tradición. Elige, entonces, el camino de la resistencia trágica. No traicionar ni traicionarse. Ser fiel a ella misma y a los suyos hasta el final. Encarnando el eterno conflicto entre lo social y lo individual, inventa una posición personal, que le permite “llevar sus preguntas hasta el fin”.

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