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"Osvaldo", un tanguero alejado de los compadritos y cercano al pueblo

El jueves, se estrena en La Vieja Usina una obra basada en la vida de Osvaldo Pugliese. La puesta combina teatro, danza y música en vivo

Sábado 08 de Junio de 2019

Se estrena Osvaldo, una original obra de tango sobre la vida del pianista y compositor, Osvaldo Pugliese. Será el jueves 13, a las 21, en el Centro Cultural La Vieja Usina (Gregoria Matorras 861).

Dirigida por Nicolas Artin, bailarín de tango oriundo de Buenos Aires y radicado hace dos años en Paraná, con una larga trayectoria en la escena tanguera porteña y en distintos lugares del mundo, la obra recorre los momentos más relevantes en la vida de Pugliese, combinando danza, música en vivo y teatro.

La obra, dicen sus hacedores, es simple y sencilla como las palabras del maestro: “Todos los días le hago cuernos al diablo, pero cuando llegue la hora del espiche diré: ‘Buenos muchachos, llegué hasta aquí, me las tomo, sigan ustedes’. Si al final ¿yo que hice? Tangos. Eso es todo”.

Siguiendo sus ideales, la obra está construida desde un trabajo colectivo, cooperativo y autogestivo, con un guión escrito por Artin y Agustina Díaz: “Es bastante común hoy en día que las obras sean autogestivas y en base a un trabajo colectivo porque es mucho más fácil llevarla a escena. Y Osvaldo Pugliese tenía esa metodología hace casi 70 años, su orquesta era una cooperativa. Y esta es una forma de seguir un poco su camino”, indicó Artin a Escenario, y añadió: “Él ha sido un referente de la militancia dentro de la música popular y ha siempre llevado en alto la bandera de los derechos de los músicos y en contra de las discográficas, entre otras cuestiones de su época. Pero es muy actual su mensaje. En cuanto a lo musical, también ha sido muy transgresor. Yo me dedico a la danza del tango desde hace años, y bailar Pugliese es siempre un desafío, porque modificaba mucho los momentos, los tiempos, dentro de un mismo tango. Y sus tangos se bailan de una manera muy distinta a los de los otros”.

Oriundo del barrio de Villa Crespo, Pugliese se crió en un hogar obrero y melómano: su padre Adolfo era trabajador del calzado y flautista aficionado de la época heroica del tango, y sus dos hermanos mayores siguieron esa tradición instrumental.

La relación de Pugliese con la música comenzó antes de los nueve años con un regalo de su padre, quien le obsequió un violín. Luego fue enviado a un conservatorio del barrio en el cual advirtió que su verdadero instrumento era el piano. Con el tiempo se especializaría con maestros de la talla de Vicente Scaramuzza y Pedro Rubione.

La Guerra Civil Española, que estalló en julio de 1936, marcó a Pugliese políticamente. Se hizo comunista y luchó por el Sindicato de Músicos argentinos. Su militancia, que mantuvo hasta el último día de su vida, le acarreó numerosos inconvenientes en su carrera.

“Hoy el está considerado como antimufa en el ambiente del rock y empezó a ser un símbolo de buena suerte para los artistas, por eso hay muchos camarines donde uno encuentra fotos de él”, acotó Artin.

Sin estereotipos

Esta es la primera vez que Artin encara una obra teatral: “Ahora me doy cuenta de todo el trabajo y responsabilidades que implica. Mi trabajo siempre ha sido enseñar a bailar, viajé por muchos lugares con la danza y hace dos años y medios que me quedé en Paraná. Y con este proyecto he aprendido mucho, reestructurado muchas cosas a la hora de pensar en la escena, donde somos siete artistas y todos bailamos. La bandoneonista y el guitarrista bailan, los actores bailan. Pero la obra está armada de tal manera que no sea todo danza o todo teatro, para que haya de todo un poco”.

Según explicó, el guión apunta a algo simple: el tango está siempre idealizado y ahora es hasta casi de élite; la idea es bajarlo a lo cotidiano y popular. “Desde mi trabajo como profesor de danza, trato de reestructurar esa idea del tango machista, que sólo le gusta a la gente grande, cambiar estereotipos. De hecho, en la obra en algún momento se van a ver dos chicos bailando y no significará otra cosa que eso: dos personas bailando. Quiero transgredir un poco, pensando en el camino recorrido por Pugliese”, manifestó, y añadió: “Tampoco quiero caer en el estereotipo tanguero del compadrito que se acuchilla con otro debajo de un farol, la mujer con el tajo de la pollera hasta el cuello. La idea es invitar a la gente a que se acerque al tango sin ese preconcepto del adoquín y el farolito, que es parte de la historia, pero el tango no quedó ahí. Hoy en día, la mayoría de los que lo bailamos calzamos jeans y zapatillas”.

En este sentido, aclaró: “La idea es salir para afuera un poco, fuera de las salas del centro, llevar la obra a los barrios. A lugares que no son palacios ni salones lujosos, sino a espacios más parecidos a lo que yo pienso que es el tango”.

Sobre los aspectos de la biografía de Pugliese que abarca Osvaldo, Artin destacó que se tocan algunos puntos importantes de su vida: “Cómo llegó al instrumento, su pensamiento político, su orquesta y su consagración a los 80 años, cuando llegó al Teatro Colón, en una época en que era un espacio exclusivamente reservado para la música de conservatorio”, dijo, y en cuanto a la puesta en escena adelantó que “apunta a que no sea dos personas bailando y que ahí se termine, sino hilar y dar sentido al guión también a través de la danza”.

Durante la presentación habrá una cantina de alimentación saludable a cargo de Circularte. Las anticipadas están a la venta a 150 pesos.

Ficha técnica

• Idea y dirección: Nicolas Artin

• Elenco: Ana Marina Romero (actuación y danza), Cecilia Tonina (bandoneón y danza), Nicolás Artin (actuación y danza), Joaquín Dappen (actuación y danza), Nicolás Toobe (actuación y danza), Marisa Grassi (actuación y danza) y Mauro Leyes (guitarra y danza).

• Dramaturgia: Nicolás Artin y Agustina Díaz

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