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La Fiebre Blanca que genera la Antártida,de libro al podcast

Son seis episodios que recorren las historias reales ocurridas en la Antártida. El trabajo arrancó en 2013, contó uno de los autores

Lunes 08 de Febrero de 2021

Un científico que operó su propio apéndice, expedicionarios nazis, ovnis y diarios de pioneras son algunas de las historias reales presentes en Fiebre blanca, podcast de seis episodios creado por Agustina Larrea y Tomás Balmaceda disponible en plataformas que propone un recorrido inmersivo por la región más extraña, inhóspita y con más secretos del planeta. Se trata de un documental sonoro producido por Podimo que reúne historias fascinantes y desconocidas de un universo más desconocido aún: la Antártida, un continente de 14 millones de kilómetros cuadrados asociado a lo gélido, inhóspito, polar del que está todo por descubrir.

“Nos habían dicho que uno sabe cuándo entra a la Antártida pero no cuándo se va, y a nosotros nos pasó algo parecido con este proyecto que comenzó allá por 2013”, contó a Télam el filósofo y periodista Tomás Balmaceda sobre el trabajo conjunto con la periodista Agustina Larrea del podcast documental y el libro Antártida Historias desconocidas e increíbles del continente blanco (Ediciones B, 2021), presentados recientemente y que abordan la misma temática con distintos enfoques.

“Empezamos a investigar pensando que íbamos a tener resultados más prontos -agregó- pero fue un proceso muy largo, muy fructífero, muy feliz que está terminando hoy”.

Ambas cosas, el libro y el podcast, fueron el corolario de una pequeña historia que llegó a oídos de los autores y se transformó en una investigación que se extendió por casi siete años: “Es el azar pero también nuestra forma de trabajar”, admitió Larrea.

Si en 2014 habían editado juntos el libro Quién es la chica” (Random House), como respuesta a la curiosidad de conocer las musas que habían inspirado las canciones que escuchaban, Fiebre blanca también surgió de una chispa inicial que se encendió con solo conocer una anécdota de la Antártida.

“Era una historia muy chiquita que nos contó un amigo -agregó Larrea- pero nosotros somos de cebarnos mutuamente y fue creciendo, fuimos cruzando mensajes, hasta que se hizo una gran bola de nieve y así llegamos al tema”.

De ese entusiasmo que primero fue un libro se derivó este documental sonoro compuesto por seis capítulos: El hombre que operó su propio apéndice (En 1961 el cirujano ruso Leonid Rógozov se enfermó gravemente y era el único médico del equipo); La trágica carrera al Polo Sur (entre 1911 y 1912 ocurrió una dramática lucha entre expedicionarios noruegos y británicos que querían llegar por primera vez al punto más austral del planeta); Nazis en la Antártida (en 1939 expedicionarios viajaron hasta los confines del mundo con la misión de convertir la Antártida en territorio nazi) .

Los tres últimos episodios son Ovnis en el hielo (en 2002 uno de los miembros de la base McMurdo anunció que serían visitados por extraterrestres); Diario de una pionera (sobre la estadounidense Edith Jackie Ronne, la primera mujer en pasar el invierno en la Antártida) y Muerte blanca (en mayo de 2000 un científico australiano que estaba trabajando en una de las bases minutos murió y meses después una autopsia develó que había sido envenenado).

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La "Fiebre blanca" que genera la Antártida, del libro al podcast

La "Fiebre blanca" que genera la Antártida, del libro al podcast

–¿Cómo fue el proceso de recolección de estas aguafuertes antárticas?

–AL: La Antártida es enorme en kilómetros y en formas de abordarla. Hay mucha bibliografía y fue un trabajo de muchos años, de leer y seleccionar tratando siempre de no ser demasiado técnicos ni demasiado divulgadores.

—¿Desde el comienzo estuvo planteado en los dos formatos?

–AL: Inicialmente empezamos a investigar, y cuando casi estaba en la calle Quién es la chica dijimos ‘¿cuál es el próximo?’. En el medio pasó mucho tiempo, el proyecto se fue ampliando y la idea de hacer un podcast surgió porque seguíamos encontrando historias desperdigadas por ahí.

–TB: Podcast y libro son públicos distintos, las historias están encaradas de otra manera. El libro tiene una raigambre argentina muy importante, hay dos o tres capítulos que tienen que ver con la soberanía, epopeyas antárticas locales y el podcast tiene una voluntad mucho más internacional donde lo que estamos tratando es, a partir de herramientas auditivas, generar un viaje.

–Ambos formatos necesitan el complemento de la imaginación de la persona que lee o escucha, ¿fue difícil pensar las historias en formato sonoro?

–AL: En el podcast fue un desafío pensar en qué voz nos identificaría más. Queríamos jugar a un narrador tipo “La aventura del hombre” y nos salió bien. Por otro lado hay una cuestión de cómo suena la Antártida por fuera de las voces que era otro desafío porque solo poner viento era un problema en un podcast de capítulos de 20 minutos. Queríamos generar texturas y gracias al trabajo de Andrea Cukier quedó balanceado y te va llevando por un viaje que no es todo igual.

–TB: Nos sentimos muy cómodos escribiendo y frente a otro desafío cómo crear contenido para la región y no caer en modismos del Río de la Plata tratamos de armar un buen equipo: somos casi 10 personas detrás de Fiebre Blanca. Tratamos de enfrentar el desafío con todas las herramientas para una experiencia inmersiva y diferente.

–Más allá de la proyección internacional, ¿Cómo ven el desarrollo del podcast a nivel local?

–AL: Soy optimista, creo que está creciendo y diversificándose. Como toda cosa nueva al principio todo era muy parecido y ahora empieza a aparecer la diversidad. La herramienta es poderosa y la forma en que se cuenta el podcast es atractiva y hay mucho potencial.

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