Francisco Cuestas, destacado cantante y compositor, a lo largo de su carrera se ha consolidado como uno de los artistas más relevantes del ámbito folclórico argentino, fusionando con maestría las raíces tradicionales de su región con influencias contemporáneas.
Francisco Cuestas: "Las canciones son especiales cuando nos marcan"
El cantante y compositor Francisco Cuestas logró consolidarse como uno de los artistas más relevantes del ámbito folclórico argentino
Por Fernanda Rivero
“Siento la misma sensación de placer y disfrute que cuando empecé”, aseguró
Francisco junto a su padre, Néstor Cuestas, en el escenario de Cosquín
Su música, profundamente vinculada a la identidad de su tierra, ha logrado trascender fronteras, convirtiéndolo en una voz reconocida tanto en el ámbito nacional como internacional.
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Con un extenso recorrido artístico, que abarca la interpretación de canciones populares y la creación de nuevas composiciones, Cuestas ha dejado una marca en la escena musical, manteniendo viva la esencia de la chamarrita mientras se adapta a los nuevos tiempos. Además, como hijo del recordado Néstor Cuestas, supo mantener el legado de su padre y su tío, (Los Hermanos Cuestas) y creó Heredero Producciones.
Francisco Cuestas, su vida y sus proyectos
En diálogo con UNO, el cantautor compartió una mirada más cercana a su trayectoria, su proceso creativo y sus próximos proyectos.
—Si bien usted nació en Buenos Aires, desde muy pequeño vivió en Entre Ríos. ¿Cómo sucedió?
—Mi papá es de Paraná, Los Hermanos Cuestas son de Paraná, mi mamá es de Paraná. Todos son de Paraná. Lo que pasó fue que ellos se fueron a probar suerte a Buenos Aires y vivieron 10 años allá. Y en el último año nací yo. Luego mi mamá y mi papá se fueron a vivir a Diamante y mi tío se volvió a Paraná. Yo aprendí a caminar en Diamante, por eso me considero de allí y es donde vivo actualmente. Cuando terminé el secundario volví a Buenos Aires y viví allá 20 años, volví en el 2018. De todas formas, siempre estoy entre Diamante y Paraná porque en Paraná tengo mi estudio de grabación y la productora.
—¿Cómo fue regresar a Entre Ríos después de 20 años?
—Fue un cambio importante, yo me fui a Buenos Aires a probar suerte, a seguir trabajando con la música. Y si bien pasé unos años maravillosos, el último tiempo se había puesto muy pesado, muy denso. Y a la par se fueron dando situaciones que me hacían viajar seguido a Entre Ríos. Mi papá no estaba bien de salud, y yo pasaba más tiempo acá que allá y bueno, me quedé. Sentí que había cumplido mi ciclo en Buenos Aires. Y menos mal que me vine porque al poco tiempo comenzó la pandemia.
—Hoy, ¿qué lo motiva a subirse a los escenarios?
—Siento la misma sensación de placer y disfrute que cuando empecé. Quiero seguir mostrando la chamarrita, conectarla con el público. Sigo sintiendo esa adrenalina previa a los shows. Nací para esto, no me imagino haciendo otra cosa. Mi viejo me enseñó todo y me permitió ver y compartir la pasión por la música. Tuve también la oportunidad de conocer, desde muy pequeño, a grandes artistas que eran amigos de mi viejo, como Horacio Guarany y Luis Landriscina. Artistas número uno que venían a comer a mi casa.
Artistas y cantantes
—¿Luis Landriscina iba a su casa? ¿Cómo fueron esos encuentros?
—Sí, venía a cocinar guiso (risas). A veces, cuando iba a Villa Libertador San Martín a hacerse atender, se escapaba y venía a casa a cocinar. Horacio Guarany venía en su barco. Avisaba a la prefectura y la prefectura le avisaba a mi papá. Paraba en el Club Náutico de Diamante y también en el de Paraná. En aquel momento era todo muy normal para mí, pero hoy, a la distancia, puedo tomar mayor dimensión de lo que era todo eso. Todos esos grandes artistas me conocen desde muy chiquito, yo siempre estaba en sus encuentros y ellos veían que a mí me gustaba formar parte.
—Tiene muchas canciones, ¿cuál recomienda para escuchar un domingo al mediodía?
—Recuerdos felices. Me pasa que mucha gente, cuando se pone a cocinar el domingo al mediodía y prende la radio o pone alguna playlist de folclore para hacer el asado, se llena de recuerdos. Las canciones de Los Hermanos Cuestas llevan a la infancia de muchos, y eso siempre me pareció muy emotivo, la gente me lo hace saber. Por eso, mi canción Recuerdos felices representa todo eso.
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—Las letras de sus canciones plasman su amor por Entre Ríos. ¿Qué características destaca de su ciudad?
—Diamante tiene un paisaje bellísimo, sus barrancas con vista al río. Los atardeceres son fantásticos, lo mismo cuando la luna cae sobre el río. Y el diamantino es un personaje muy especial, muy divertido, lleno de costumbres muy nuestras, muy simples. Y uno en las canciones trata de transmitir todo eso que vive.
—Sus creaciones atraviesan el corazón de los entrerrianos. ¿Hay algún recuerdo en particular que lo haya movilizado?
—Recibo muchos videos de, por ejemplo, quinchos con los discos de Los Hermanos Cuestas. Y me parece maravilloso como las canciones pueden transportar a la gente a esos momentos tan lindos. En el escenario también me pasa. Canto una canción de los Cuestas y se produce algo mágico. Yo tengo que estar bien concentrado para no pasarme de emoción, porque uno tiene que seguir el show. Pero siento y veo caras llenas de cariño.
—¿Por qué cree que la chamarrita y el folclore generan tanta emoción y conexión con la gente?
—Quizás porque tienen mucho de la vivencia cotidiana, del paisaje, del lugar de donde uno es. La tierra te moviliza cuando estás lejos... hay muchos entrerrianos que se fueron de la provincia y la música es una forma de volver. Y como esas canciones son tan descriptivas, te hacen vivir el relato.
—¿Cómo vivió la despedida de su padre y qué podría decirnos sobre él?
—Nosotros compartimos todo, siempre lo tengo presente. Mi viejo se fue físicamente, y siento que me acompaña. Siempre me quedé muy en paz porque hicimos todo lo que pudimos hacer. Compartimos el amor por la música y muchísimos viajes. Recuerdo nuestras charlas, los mates. Él me marcó un camino y yo siempre intenté, sin que él me obligara ni mucho menos, llevar la chamarrita a todos lados. Y hoy en día sigo recolectando su siembra, porque la gente me lo hace saber y porque su obra, a medida que pasa el tiempo, es cada vez más grande.
—¿Tiene alguna creencia en particular respecto a la muerte?
—Soy católico, pero no tengo certezas y tampoco sé si alguien las tiene. Supongo que debe haber algo después, porque sino para qué todo esto. Tengo fe, y espero que todos podamos volver a encontrarnos con los seres queridos, uno espera que sí.
—¿Y sabe usted para qué es todo esto?
—Siempre me hago alguna que otra pregunta. Los viajes son muy largos (ríe). A veces uno en el momento no sabe muy bien para qué hace las cosas, y después, de pronto pasa algo que es el resultado de algo que hiciste hace 10 años atrás y en aquel momento no sabías para qué lo hacías. Un aprendizaje, un error, un acierto o una insistencia. A veces uno insiste e insiste, por ejemplo en este caso, con que la chamarrita llegue a posicionarse. Y llega un momento en que uno se pregunta si seguir insistiendo. Y después, cuando uno dice bueno, que salga lo que salga, aparecen gestos que te hacen ver que todo dio sus frutos. Nunca me imaginé que Jorge Rojas iba a grabar una chamarrita que compusimos juntos el año pasado y que, además, llevaría el género a los escenarios.
—¿Hay alguna canción que tenga un significado especial para usted?
—Hay muchas canciones que tienen significados especiales. Canciones que suenan y te llenan de recuerdos. Hay canciones que al escucharlas sé perfectamente dónde estaba con mi viejo y cómo las compuso. Las canciones son especiales cuando nos marcan. Por ejemplo, cuando tenía 7 años, Los Hermanos Cuestas me invitaron a grabar una canción de Jorge Mendez llamada Ya no preguntes más. Y así salí de gira por primera vez con ellos. Recorrimos el país, ellos ya eran muy famosos. Y creo que a partir de ese momento entendí que eso era lo que quería para mi vida. Esa canción me marcó sin dudas.
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—Ante los cambios y el paso del tiempo, ¿de qué disfruta hoy?
—Me gustan los desafíos, me aburro fácil. Por eso mi carrera está llena de nuevas etapas y siempre busco nuevos sonidos y enriquecer lo que hago. Por eso suelo trabajar en la búsqueda de lo nuevo. Si bien me encanta cantar los clásicos y lo seguiré haciendo, también tengo un lugar en el show para las canciones nuevas. Ahora estoy proyectando el próximo disco. Hace poquito lancé una chamarrita que compuse con Victor Velázquez. Con 93 años, logré que Víctor escriba nuevamente conmigo y eso me llenó el alma. Porque, por un lado, uno busca la innovación y me encanta poder disfrutar de estos momentos con él. Me motiva estar en evolución y produciendo. También vengo colaborando con muchos artistas jóvenes de la región. Me gusta poder aportar mi experiencia y allanarles el camino, porque sino el camino se hace largo. Si tenés a alguien que pueda cortarte el camino, hay que aprovechar. Así que compartir con los nuevos artistas me llena de alegría y de energía.
—¿Cómo surgió Heredero Producciones, qué artistas trabajan allí y quiénes forman parte de la productora?
—Surgió cuando me vine a vivir a Entre Ríos. Alicia, una de mis hermanas, siempre estuvo muy vinculada al trabajo de mi papá, conoció todo, entonces cuando volví a la provincia pensé en ella porque necesitaba que alguien me ayude con el tema de los shows, las ventas, la logística, armado de los viajes y demás. Son todas acciones que llevan tiempo y uno no puede hacer todo porque terminás desviándote de lo que realmente tenés que hacer que es la música. Y así comenzamos, cuando entramos en ritmo, surgió la productora como un medio para aportar a la industria local. Veía una necesidad en los jóvenes, alguien que pudiera darles una mano. A mí me enseñó mucho la competencia de afuera, la exigencia de estar en una alta competencia, en el buen sentido. Y la experiencia es importante. Tuve la suerte de trabajar con grandes productores, entonces pude aprender y hoy intento poder trasladar todo eso para avanzar profesionalmente y que los jóvenes tomen la posta. En función de todo esto, con Alicia nos pusimos a trabajar y nació Herederos Producciones. Justo yo hacía sacado mi disco Heredero y nos encantaba el nombre. Ese nombre me lo puso Gerardo Rozín en La peña del morfi, cuando me presentó como “el heredero de los Cuestas”. Así surgió todo y ya quedó.
—¿Una colaboración que le gustaría hacer?
—Hay varios sueños por cumplir. Tengo una materia pendiente, grabar con el Chaqueño Palavecino. Hemos cantado juntos en vivo pero nunca grabamos. Y como él grabó una chamarrita, siento que sería lindo volver a invitarlo para que haga música de acá. Sé que le gusta y sería un sueño.
—Un deseo.
—Lograr el posicionamiento definitivo de nuestra música a nivel nacional. Que la tuvo en su momento y la perdió. A nivel Nacional la chamarrita perdió terreno, perdió fuerza. Ojalá podamos recuperar eso para que las generaciones futuras no tengan que volver a empujar el carro como nos ha tocado a nosotros.
—¿Cómo sigue el futuro?
—El año que viene saco mi disco. Vengo sacando temas, adelantos, pero el año que viene se viene el disco completo. Hay muchas canciones y muchos desafíos. Las canciones, en su mayoría, están elegidas pero seguimos definiendo. Las canciones las elijo yo pero también soy como un encuestador. Puede que se la comparta a algún artista, productor o a mi mamá para ver su reacción. Ella tiene buen olfato.




















