Netflix
Lunes 26 de Marzo de 2018

"Edha", una serie nacional que merece otra oportunidad

El director Daniel Burman, junto a experimentados guionistas, fue el responsable del debut nacional en Netflix

La primera serie nacional que llegó a Netflix brindó la posibilidad de mostrar al mundo el potencial de los creadores argentinos. El director Daniel Burman, responsable del envío junto a un experimentado equipo de guionistas, incursionó por segunda vez en la pantalla chica –ahora vez a través de una plataforma de streaming– luego de Supermax que se emitió por la Televisión Pública.
El realizador tiene un extenso y merecido reconocimiento gracias a películas en las que suele fusionar el humor y el drama, entre las que se cuentan Esperando al Mesías, Todas las azafatas van al cielo, El rey del Once o La suerte en tus manos, que rodó en Rosario.
Burman también recorrió con éxito el drama con El abrazo partido, premiada en San Sebastián, y Derecho de familia, con la que ganó el Oso de Plata en Berlín, dos de sus obras más conocidas.
Pero en esta ocasión se internó en el thriller con un intento ambicioso como lo es una serie y las exigencias que requiere organizar diez capítulos de un trabajo destinado a ser visto en 190 países y con una audiencia estimada en 100 millones de personas.
La apuesta era un riesgo y quizás sea una de las obras menos compactas del reconocido director, no tanto por su trabajo en general como por ciertas decisiones quizás ajenas a él en esta costosa producción, y también por el trabajo de algunos intérpretes que podrían haberse corregido.
Para este desafío contó con los guionistas Fernando Castets, Marta Betoldi y Mario Segade, responsables éstos dos últimos de algunos de los tanques que hicieron historia en la televisión abierta desde los 90 en adelante.
Bajo la trama subyace el recurso de la chica rica y el muchacho pobre, esta vez unidos por una tragedia. Ella, Edha (Juana Viale) es dueña junto con su padre Lorenzo (un muy verosímil Osmar Núñez) de una glamorosa marca de indumentaria. El es Teo (el modelo y actor español Andrés Valencoso), un inmigrante que sobrevive como puede en Buenos Aires. El conflicto se desencadena tras el incendio y muerte de treinta personas del taller clandestino que cose para Edha y al que Teo y su hermano Manuel están ligados.
Ese hecho inicial, que es el motor de la narración, dispara subtramas enfocadas en temas de interés social o de actualidad, como el trabajo esclavo o el abuso de menores. Pero los guionistas también incluyeron otros como la corrupción empresarial e institucional, la delincuencia sin distinción de clases sociales y el narcotráfico, sin olvidar la tensión sexual entre algunos personajes.
Esas subtramas en ocasiones le dan contexto a la historia y explican el conflicto central, pero en otras resultan forzadas y aparecen más cercanas a intepelar los intereses de un mercado diverso. En este sentido, la decisión algo inexplicable de homogeneizar la dicción genera extrañamiento ante la pronunciación "argenta" de los actores españoles
El mismo efecto distanciador tiene el recurso de la voz en off para situaciones que podrían haberse resuelto con acciones, y la interpretación monocorde de Viale subraya ese efecto. A esto se suman algunos actores y actrices en roles secundarios que parecen encarnar estereotipos antes que personajes.
Entre los roles secundarios aparece Juan Pablo Geretto que se luce como Antonio, en un ajustado trabajo alejado del humor con el que se lo asocia por su trabajo en teatro. Hacia el final de la serie se sugiere que su personaje, amigo personal y empleado estrella de Edha, podría tener un protagonismo mayor si se concreta una segunda temporada.
Esa posibilidad revelada por Burman previamente al estreno de Edha, tal vez sea la ocasión para ajustar los hilos sueltos de esta producción que tiene potencial para explorar y proyectar al mundo el trabajo audiovisual argentino.

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