La comunidad católica de San José de Feliciano vivió una jornada histórica con la dedicación del templo parroquial y la consagración de su altar, concretando un anhelo que comenzó hace más de 200 años, cuando los primeros pobladores solicitaron la construcción de un espacio para albergar la histórica imagen de San José.
El papa León XIV envió su Bendición Apostólica a la comunidad de San José de Feliciano
El Papa León XIV envió su Bendición Apostólica a la comunidad de San José de Feliciano con motivo de la dedicación del templo y la consagración del altar.
Con motivo de este acontecimiento, el papa León XIV hizo llegar un mensaje especial y su Bendición Apostólica al párroco y a los fieles de la parroquia. En una carta fechada el 5 de junio de 2026 en el Vaticano, el Santo Padre expresó su cercanía espiritual y se unió a la acción de gracias por la dedicación del templo, destacando que este lugar sagrado será un espacio de encuentro con Jesucristo, donde el Pueblo de Dios podrá elevar su alabanza, fortalecer su fe y renovar su compromiso de conversión.
Asimismo, el Pontífice animó a la comunidad a seguir llevando a todos la luz de la Palabra de Dios, el consuelo de los sacramentos, la fuerza de la oración y la ayuda fraterna a los más necesitados. Finalmente, invocó la protección de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, e impartió su Bendición Apostólica sobre toda la comunidad parroquial, como signo de abundantes gracias y dones celestiales.
La Bendición Apostólica del Papa a la comunidad de Feliciano
Su Santidad León XIV saluda con afecto al Párroco y a los fieles de la Parroquia San José de Feliciano, con motivo de la dedicación del templo y la consagración del altar, y se une a su acción de gracias al Señor por este acontecimiento, que recibe en su seño al santo Pueblo de Dios inspirando su alabanza., acogiendo su acción de gracias, llamándolo a la sincera conversión y, en definitiva, siendo lugar de encuentro con Jesús que se ha querido hacer compañero en medio de sus gozos y sus sufrimientos.
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Asimismo, los anima a seguir intensificando lo esfuerzos para que llegue a todos la luz de la Palabra de Dios, el consuelo de los sacramentos, el auxilio de la oración y la ayuda caritativa y fraterna a los más necesitados.
Con estos sentimientos, el Santo Padre, invocando la protección maternal de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, sobre esa comunidad parroquial, les imparte complacido la implorada Bendición Apostólica, prenda de copiosos dones celestiales.
















