Hay fechas que adquieren un significado especial por los acontecimientos que concentran. El 24 de junio es una de ellas para la música argentina. Ese día, con 65 años de diferencia, murieron dos artistas que marcaron a generaciones enteras: Carlos Gardel y Rodrigo Bueno.
Carlos Gardel y Rodrigo Bueno, dos leyendas que partieron un 24 de junio
Carlos Gardel murió en un accidente aéreo en 1935 y Rodrigo Bueno falleció en un choque automovilístico en el 2000
Por Fernanda Rivero
Carlos Gardel y Rodrigo, el eco de dos voces que siguen vigentes
Uno fue el máximo exponente del tango y la voz que llevó la música rioplatense al mundo. El otro revolucionó el cuarteto cordobés y lo convirtió en un fenómeno nacional. Aunque pertenecieron a épocas distintas, ambos compartieron una característica poco frecuente: alcanzaron una popularidad masiva que trascendió fronteras, clases sociales y edades.
La coincidencia de sus muertes convirtió al 24 de junio en una fecha inevitable para recordar a dos figuras que, cada una a su manera, modificaron la historia de la música popular argentina.
Carlos Gardel
La figura de Carlos Gardel ocupa un lugar singular en la cultura argentina. Nacido a fines del siglo XIX —su origen todavía genera debates entre historiadores— construyó una carrera que transformó al tango en una expresión artística reconocida internacionalmente.
Durante las décadas de 1910, 1920 y 1930 se convirtió en la gran estrella de la música rioplatense. Su voz, su estilo interpretativo y su presencia escénica contribuyeron a que canciones como Mi Buenos Aires querido, El día que me quieras, Volver y Por una cabeza atravesaran generaciones.
Gardel no solo fue cantante. También actuó en películas producidas en Argentina, Francia y Estados Unidos, convirtiéndose en una de las primeras celebridades latinoamericanas de alcance internacional.
A comienzos de 1935 emprendió una gira por distintos países de América Latina. El recorrido despertaba una enorme expectativa. Sin embargo, el 24 de junio de ese año ocurrió la tragedia.
El avión en el que viajaba despegó del aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, Colombia. Durante la maniobra chocó con otra aeronave que se encontraba en la pista. El accidente provocó un incendio y causó la muerte de Gardel junto a varios integrantes de su comitiva.
La noticia recorrió el mundo y generó una conmoción inédita. Miles de personas acompañaron el traslado de sus restos hasta Buenos Aires. Su funeral se convirtió en una de las despedidas más multitudinarias de la historia argentina.
Con el paso de las décadas surgió una frase que resume su permanencia en el imaginario popular: “Cada día canta mejor”. La expresión sintetiza cómo su obra continúa vigente casi un siglo después de su muerte.
Rodrigo Bueno
Sesenta y cinco años después, otro músico alcanzaba una dimensión popular comparable, aunque en un contexto completamente distinto. Rodrigo Alejandro Bueno nació en Córdoba el 24 de mayo de 1973. Hijo de productores vinculados a la música, creció rodeado de escenarios y estudios de grabación.
Desde muy joven comenzó a cantar cuarteto, un género profundamente arraigado en la cultura cordobesa. Con el tiempo desarrolló un estilo propio, caracterizado por la energía de sus presentaciones, una fuerte conexión con el público y una personalidad que rompía con los moldes tradicionales.
Durante la segunda mitad de los años noventa protagonizó un crecimiento extraordinario. Discos como Lo mejor del amor, Cuarteteando y especialmente A 2000 lo transformaron en una figura nacional.
Canciones como Soy cordobés, Ocho cuarenta, La mano de Dios, Amor clasificado y Yerba mala sonaban en radios, fiestas y boliches de todo el país. El fenómeno Rodrigo alcanzó su punto máximo en el año 2000. Sus recitales reunían multitudes y sus apariciones televisivas registraban altos niveles de audiencia. El cuarteto, hasta entonces asociado principalmente a Córdoba, había encontrado una proyección nacional sin precedentes.
La madrugada del 24 de junio de 2000, después de brindar un show en City Bell, provincia de Buenos Aires, Rodrigo emprendió el regreso por la autopista Buenos Aires-La Plata. A la altura de Berazategui perdió el control de la camioneta que conducía. El vehículo impactó contra las defensas del camino y volcó. El cantante murió en el accidente a los 27 años.
La noticia generó una profunda conmoción en todo el país. Miles de personas se acercaron a despedirlo. Las radios modificaron su programación para emitir sus canciones y los canales de televisión dedicaron horas de cobertura al acontecimiento.
La muerte de Rodrigo interrumpió una carrera que atravesaba su momento de mayor popularidad. Sin embargo, lejos de desaparecer, su figura se consolidó como uno de los grandes íconos de la música popular argentina.
Gardel y Rodrigo pertenecieron a universos musicales diferentes. Uno representó al tango en la primera mitad del siglo XX; el otro llevó el cuarteto a una dimensión nacional al comenzar el nuevo milenio. Sin embargo, existen puntos de contacto que explican por qué ambos continúan vigentes. Los dos conectaron con públicos masivos, trascendieron los límites de sus géneros musicales y se transformaron en símbolos culturales.



















