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Antropología teatral: un entrenamiento para aprender a estar bien presentes

Los días 22 y 23 de febrero, la docente y actriz porteña, Ariana Caruso, dará un workshop para actores y público en general.

Sábado 08 de Febrero de 2020

La Antropología teatral estudia el comportamiento biológico y cultural del hombre en una situación de representación, el hombre que utiliza su presencia física y mental según principios diferentes a los de la vida cotidiana, esta utilización particular extracotidiana, del cuerpo en el teatro, es lo que se llama técnica.

El Workshop en Antropología Teatral que desde 2018 dicta la actriz y docente Ariana Caruso se ha convertido en un espacio de entrenamiento físico y vocal en la capital entrerriana, donde no concurren sólo artistas escénicos como actores, bailarines y comediantes, sino también docentes y profesionales de la salud mental que desean plantarse de una manera más presente en su día a día.

El primer workshop del año tendrá lugar el sábado 22 y domingo 23 de febrero, de 11 a 16, en Arandú Espacio de Arte (Racedo 289). El cupo es limitado, por consultas e inscripciones escribir a jifercher@gmail.com.

El actor y director, Jesús Fercher, es quien organiza desde 2018 estos workshops y dijo a Escenario: “La antropología teatral es una pseudociencia, que trabaja bajo los parámetros de la observación, de lo empírico a lo práctico y básicamente estudia el comportamiento de un ser humano en una situación de representación; y va observando qué principios utiliza esa persona para estar presente en escena, para captar la atención del espectador. Un cuerpo decidido, presente, alerta, que el ojo del espectador quede atrapado por lo que hace el actor. Se trabaja a partir de factores fisiológicos, como el peso, el equilibrio, la mirada, el centro del cuerpo; y desde ahí se empieza a construir el cuerpo extracotidiano, el que es necesario para la escena y se construye a partir de una determinada técnica”.

El fin de este entrenamiento es lograr la presencia total, destreza en el manejo de la energía, un aspecto primordial en cualquier arte escénica. El entrenamiento es una columna vertebral que organiza y permite conocer con profundidad los propios recursos y limitaciones.

Sobre la modalidad de trabajo, destacó: “En cada workshop trabajamos sobre una secuencia de ejercicios. Comenzamos con el ta-ka-ti-ne, un ejercicio que realizan las bailarinas hindúes y se trabaja sobre el centro del cuerpo, la tensión de la espalda, la voz, la mirada, es un ejercicio muy completo y se trabaja en grupo. Después pasamos a la danza del viento, una danza creada por una actriz del Odin Teatret, Iben Rasmussen, una danza de acciones, que no es desde lo estético o bello, sino que tiende a crear acciones teatrales. Sus principios son la amortiguación y la suspensión. Luego trabajamos la parte vocal y la respiración, los resonadores de pecho y frontal, cómo trabajar sobre diferentes voces. A partir de ahí se pueden crear personajes”.

En esta oportunidad abordarán la obra Una casa de muñecas, de Henrik Ibsen, para así trabaja sobre la relación del entrenamiento con un texto tradicional. De aquí se desprenderán varias preguntas que llevan una ardua investigación para encontrar respuestas: ¿Cómo pensar el armado de una escena a partir de los principios del entrenamiento? ¿Cómo es la “construcción del personaje” a partir de un texto clásico preestablecido? ¿Cómo trabajar su estructura dramática con principios basados en antropología teatral?

Por otra parte, Fercher destacó que en cada seminario se trabaja sobre una energía diferente, o manera particular de utilizar el cuerpo en el espacio. “Por ejemplo, hemos venido trabajando sobre la energía del fantasma. Hay otras energías como la geisha, la faja, el zombie, el viejo, todas energías que trabajan sobre diferentes principios. El fantasma, por ejemplo, trabaja sobre el peso, llevando el peso a la planta de los pies, también sobre la mirada desenfocada, requiere un trabajo muy introspectivo y a partir de esa energía se puede crear un personaje”.

También se aborda el entrenamiento vocal, el trabajo con cinco resonadores: la voz normal, la voz de pecho, de abdomen, parte superior de la cabeza y en la nuca. Los principios sobre los que trabaja la voz son los mismos que para la acción corporal, entendiendo la voz como acción.

“El entrenamiento me ha permitido tener una disciplina de trabajo, una rutina semanal de entrenar más allá de si estoy cansado o tuve un día pesado. Es hacer una rutina de una hora en base a estos ejercicios. Lo más importante es que te permite conocerte a nivel personal y artístico; en los ejercicios salta todo, uno puede conocer sus limitaciones y empezar a trabajar sobre ellas par que tu cuerpo ya esté listo cuando tengas que actuar. Te obliga a tener humildad y desaprender lo que aprendiste mal”, destacó Fercher.

Finalmente, concluyó: “La idea es instalar en Paraná un espacio de entrenamiento, lo cual es importante. Tener un espacio donde poder entrenar el cuerpo, previo a lo que es el ensayo y el espectáculo. Es preparar el cuerpo para ser lo más eficaz en escena, para rendir mejor, tal como un atleta se prepara para una competencia”.

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