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Historia

Al rescate de la historia de los hacedores culturales

Expertos se abocan a la identificación, archivo y conservación del material producido décadas pasadas en Paraná y zona.

Sábado 11 de Julio de 2020

Paraná ya tiene su Centro de Documentación Teatral, un espacio orientado al archivo de documentación vinculada a realizaciones escénicas y de hacedores teatrales de la ciudad de Paraná y alrededores, dentro de la provincia.

La iniciativa es llevada adelante por dos compañías teatrales, La Rueda Teatro (Daniela Osella y Pablo Vallejo) y Saltimbanquis (Carlos Vicentín y Jimena González), que se abocan a la localización, búsqueda, conservación, archivo, recuperación, análisis, digitalización y difusión de todos aquellos materiales, vestigios, que pueden desprenderse de una realización escénica. Como ser fotos, críticas y recortes periodísticos en general, programas de mano, registros audiovisuales, investigaciones, libros, bocetos, entrevistas y también todo material generado por hacedores locales en relación a sus prácticas. Es un proyecto de investigación —becado por el Instituto Nacional de Teatro– que implica abordar las realizaciones escénicas y, además, reflexionar en torno a la década de retorno a la democracia y florecimiento del arte.

Escenario dialogó con Daniela Osella y Pablo Vallejo sobre esta iniciativa que ya está en marcha.

—¿Cómo nace este proyecto?

—D.O: El proyecto nace porque nosotros venimos trabajando con Carla Bernhardt y Pablo (Vallejo) en un grupo de estudios dependiente del Profesorado de Teatro de la Uader, donde nos propusimos abordar investigaciones que se hayan hecho en relación al teatro de la ciudad de Paraná en la década de 1980. Ahí nos encontramos con grandísimos aportes que ha hecho Guillermo Meresman, uno de los historiadores de teatro más importantes que tenemos en la provincia y ha hecho un gran trabajo; también nos encontramos con algunas investigaciones que había hecho Oscar Lesa, Gabriel Cosoy, Florencia Penna, Francisca D’Agostina. Pero nos encontramos con que la mayor parte de la información tenía que ver con el nombre de la obra, fecha de estreno y quiénes la llevaron a escena, pero el grueso de la información estaba en manos de los artistas, no estaba sistematizada ni a disposición del público. Es trabajo de hormiga, ir casa por casa, artista por artista y que ellos revuelvan sus cajas con materiales. Frente a esta situación nos preguntamos cómo hacer para que lo que hay no se pierda, porque sucede que hay gente que se muda y tira esas cosas; o fallece y los familiares se deshacen de ese material.

—¿Sólo se centrarán en Paraná?

—D.O: En un principio nos abocaremos a la actividad teatral de Paraná, pero no estamos cerrados a en algún momento incluir documentación sobre la actividad en otros lugares de la provincia, que tiene una actividad muy basta. Nos parecería genial que esta experiencia pudiera replicarse en otros lugares y tejer una red de centros de documentación de la actividad teatral en toda Entre Ríos, ya que es importante tener un manejo de la territorialidad, conocer el lugar y a la gente, a los realizadores y realizadoras, ya que eso hace que el trabajo de archivo pueda ser mucho más rico.

—P.V: Incluso nos llegó la noticia de que a partir del fallecimiento de un artista de mucha trayectoria de Concepción del Uruguay, se armó una biblioteca popular y un centro de documentación de la actividad teatral a partir de la biblioteca de Félix Gutiérrez. Así que nacimos de forma paralela.

—¿Y hasta qué época se remonta el material que están recolectando?

—P.V: En una primera instancia, la idea es avanzar a partir de las fuentes vivas que tenemos en la ciudad, por eso tomamos a la década de 1980 como punto emblemático para arrancar; y de ahí, lo que empiece a aparecer para atrás o para adelante. Pensamos en rescatar lo que está vivo antes que se pierda y quede en el olvido. Hace poquito se nos murió Lito Senkman, y seguramente con él se perdieron un montón de cosas, por eso estamos trabajando con los archivos de cada teatrista vivo. Es el primer recorte.

—D.O: Nos asombra mucho que cuando nos encontramos con los teatristas para entrevistarlos, sacan un bibliorato donde tienen cada nota que salió en el diario, el programa de la obra, que muchas veces era hecho a mano; donde a veces suelen tener también el texto. Por ahora estamos recuperando eso, es un trabajo cara a cara con los artistas que hemos ido a buscar. Ahora, como le dimos cierta visibilidad pública a través de las redes, nos contactaron más de 20 teatristas locales que nos han ofrecido sus archivos.

—¿Y de qué manera se va a llevar adelante el archivo? ¿En formato físico, en formato digital o virtual?

—D.O: Como no tenemos un espacio físico, y además como muchas personas no quieren ceder ese material porque son sus antecedentes y tienen un valor emotivo grande, nos propusimos hacer un trabajo de registro digitalizado; además sistematizarlo. Estamos empezando y viendo en qué soporte guardar esos datos. La idea es que eso pueda estar a disposición del público, que cualquier persona pueda acceder a ese material de archivo organizado y sistematizado, que lo pueda descargar también. Sobre todo teniendo en cuenta que la actividad de investigación teatral en la provincia ha crecido mucho a partir de la creación del Profesorado de Teatro de la Uader y la Licenciatura. Además, empezamos a pensar algunas líneas de acción para que esto llegue no sólo a la gente que investiga, sino al público en general, porque esto es parte de nuestra historia y nos permite reflexionar sobre muchas cosas del hoy. Entender que el teatro es algo que se va sucediendo y no es algo que empieza de cero cada vez que los jóvenes empezamos a movernos en la actividad, hay que valorar al teatro que viene desde hace muchas décadas y el aporte de los teatristas de antes.

—Es un trabajo muy grande, dado que el acontecimiento teatral es en el convivio, en el encuentro de los artistas con el público.

—Justamente, como problemática de la documentación teatral nos planteamos esa gran cuestión, el teatro no se puede registrar, es una contradicción en sí misma. Justamente, las perspectivas que tenemos de la documentación en sí misma es rodear ese acontecimiento teatral, de alguna manera pispear algunos secretos que van quedando ahí, en el tintero, a partir de alguna foto, alguna entrevista en un diario, alguna crítica o comentario. Es querer revivir algo que está muerto, el teatro siempre es el teatro de la memoria. Entonces, reconstruir lo que fue un acontecimiento teatral es un enorme desafío y, a su vez, tiene que ver con lo que decía Daniela de que los más jóvenes creemos que empezamos desde el punto cero. Sucede porque no podermos dar cuenta de lo que pasó, quizás hoy un video nos puede acercar un poquito más y darnos una idea de lo que pasó, pero antes no contábamos casi con esa posibilidad. Por ejemplo, las dramaturgas de radioteatro de los 50 en Entre Ríos fue un movimiento genial y prácticamente está perdido. Guillermo Meresman pudo rescatar algo, pero es imposible abarcar todo. Precisamente, otro proyecto que estamos realizando a partir del Centro de Documentación y en el cual estamos trabajando con estudiantes del Profesorado de Teatro, es que ellos mismos cuenten las experiencias teatrales en sus territorios. La mayoría viene de diferentes ciudades de la provincia. La idea es que cuenten cómo se han acercado al teatro, porque hay lugares donde no hay movimiento teatral, otras como Crespo o Victoria que tienen una enorme experiencia teatral.

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