Historia de vida

Le diagnosticaron cáncer en 2019 y salió campeona en aguas abiertas en 2022

A Agustina Ávila le detectaron cáncer en 2019. Tras volver a nadar, ganó una competencia de natación y lo celebró en sus redes sociales

Jueves 24 de Marzo de 2022

Agustina Ávila tenía 19 años cuando un llamado cambió su vida para siempre. Su hermano Rodrigo, amigo y confidente de sus secretos y aventuras, había fallecido tras sufrir un accidente de tránsito en una ruta de Córdoba. Un año más tarde, aún con el dolor en carne viva, acostada en la camilla de una guardia de hospital recibió otro mazazo inesperado: “Me diagnosticaron cáncer”.

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“Me daban una semana de vida”

La historia de la joven de 23 años, de Córdoba capital, se hizo viral luego de que compartiera en su cuenta de Twitter una imagen suya, en su provincia, tras obtener el primer puesto en el circuito de aguas abiertas.

“Es increíble que el año pasado me daban una semana de vida, hacía una cuadra y me desmayaba por la anemia. Vivía internada con transfusiones de sangre, etcétera. Hoy estoy compitiendo en aguas abiertas y pudiendo entrenar todos los días. A veces doble turno por día. Agus 1, cáncer 0″, escribió la cordobesa nacida en 1999.

Agustina relató que practica natación desde los tres años y que por la enfermedad debió dejar de trabajar, estudiar y entrenar debido al dolor que le provocaron los tratamientos y a una internación -producto de estas secuelas- que comenzó en diciembre de 2020 y finalizó en junio de 2021.

“Empecé con dolores. Me hacían estudios y no me detectaban nada. Después descubrí que me crucé con médicos de mierda. Pensé que me estaba volviendo loca; que estaba somatizando en mi cuerpo todo lo que sentía por la muerte de mi hermano”, reveló.

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A Agustina Ávila le detectaron cáncer en 2019. Tras volver a nadar, ganó de manera inesperada una competencia de natación

A Agustina Ávila le detectaron cáncer en 2019. Tras volver a nadar, ganó de manera inesperada una competencia de natación

“Seguía muy mal. Una noche me sentía terrible, pero no quería ir al médico. Al día siguiente me levanté helada, con frío, fui a la guardia y me dijeron que tenía un tumor”, continuó.

“A los ocho meses comencé el tratamiento. Quimio, rayos, etc. Estuve estable medio año hasta que el 30 de diciembre de 2020 me internaron: eran las secuelas de todo ese tratamiento invasivo contra el cáncer de cuello de útero en estadio IIIB”, indicó Agustina a TN.

La nadadora cordobesa sufría hemorragias internas y debía recibir transfusiones por un estado anémico que los médicos no podían revertir. “El dolor era tan fuerte que orinar se volvía tedioso. Los doctores no podían anestesiarme porque se me iba a reventar el corazón”, agregó.

Luego de incontables transfusiones de sangre y un tratamiento con ácido hialurónico para la vejiga, Agustina comenzó a normalizar sus valores y en junio de 2021 recibió el alta médica. “Lo que había sucedido es que sí, el cáncer se había logrado reducir al máximo, pero sin embargo no me contaron toda la patota de secuelas que podían ocurrir. Mi mamá Adriana me contó que a los tres meses de estar internada fue la oncóloga quien le dijo que mi cuadro era terrible. Que me daban una semana de vida”, sostuvo.

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El regreso a natación y su primera medalla tras la enfermedad

En 2020, antes de volver a ser internada, Agustina había retornado a practicar natación. Lo hizo hasta que una noche sintió cansancio y falta de aire. “Fui a hacerme un test de coronavirus. No supe que estaba anémica hasta que una noche salí con amigos, me desmayé y terminé en el hospital”, contó.

“Cuando surgió el tema de la variante Omicron tuve mucho miedo. Le decía a mi mamá que no me quería contagiar. En ese momento iba al gimnasio, pero no me generaba tranquilidad por el calor. Fue ella quien me sugirió que volviera a nadar. El tema es que, más allá de que físicamente no estaba igual, mi miedo era que me sucediera lo mismo que en 2020: agarrar ritmo y que mi cuerpo diera 20 pasos para atrás”, dijo Agustina.

Sin embargo regresó al agua. Lo hizo en un centro de natación cordobés que la incentivó a volver a competir aún cuando ella sentía que no podía rendir en su mejor nivel. “Me propusieron participar en una competencia en aguas abiertas y fui a ver qué onda. Pensé: ‘Si lo disfruto bien, y si no gano experiencia’. Después de nadar me fui frustrada porque había hecho un tiempo malo. Salí enojada”, contó.

Algunas horas más tarde, una persona de la organización se acercó para preguntarle si era “Agustina Micaela”. “Estábamos con los chicos comiendo fiambre, tomando algo. De repente esta chica me dijo que había salido primera. Estaba re contenta, no lo podía creer”, expresó la joven.

Y remarcó: “Fue una felicidad inmensa. Cuando me diagnosticaron no pensé que tenía cáncer. Y hoy soy consciente de lo que me pasó. Pero también estoy segura de que si sobreviví a la muerte de mi hermano, que era mi otra mitad, podría superar cualquier otra cosa en mi vida”.

“¿Qué planes tengo para el futuro? Vivir. Hoy no estudio ni trabajo porque aún sigo con secuelas. Estoy haciendo equitación a la mañana y a la noche natación. Sí más adelante me gustaría trabajar para poder ahorrar e irme a vivir afuera. Me gustaría viajar, juntar experiencias, descubrir Colombia, Costa Rica, México y Panamá”, concluyó.

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