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Mataron en Brasil a golpes a dos jóvenes por hurtar carne

Las víctimas fueron sorprendidas sacando bandejas de carne en el súper de Salvador, en Brasil. Los jóvenes fueron torturados por la seguridad del comercio

Lunes 03 de Mayo de 2021

El hurto de cuatro bandejas con cinco kilos de carne en un supermercado en Brasil significaron la sentencia de muerte para dos jóvenes. El hecho ocurrió en Salvador de Bahia. Los Policías creen que los hombres de seguridad del comercio asociado a traficantes provocaron la muerte de Bruno Barros, de 29 años, y a Yan Barros, de 19.

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La foto de los jóvenes antes de ser ejecutados en Brasil circuló en las redes sociales. 

La foto de los jóvenes antes de ser ejecutados en Brasil circuló en las redes sociales.

El hecho sucedió el pasado lunes 26 en la favela Nordeste de Amaralina y el caso expone cómo algunos supermercados brasileños pueden ser escenarios de actos de violencia cometidos por sus propios empleados.

Una acción criminal en un comercio no es nueva, ya que el año pasado João Alberto y Pedro Gonzaga fueron asfixiados hasta la muerte por agentes de seguridad de Carrefour y la cadena Extra, respectivamente.

Alberto fue golpeado hasta la muerte en noviembre del año pasado en Porto Alegre, al sur de Brasil. Gonzaga, en un mercado de Barra da Tijuca, barrio rico de Río de Janeiro.

Según los medios de Salvador de Bahía, los jóvenes fueron sorprendidos mientras intentaban llevarse carne de un establecimiento de Atakadão Atakarejo.

La Policía probó que el gerente y los vigilantes de seguridad entregaron a Yan y a Bruno a los traficantes, quienes los torturaron, asesinaron y posteriormente abandonaron sus cuerpos en el maletero de un coche.

Familiares y amigos no saben por qué Yan y Bruno salieron del barrio Fazenda Coutos, donde residían, y fueron a Nordeste de Amaralina el lunes. Pero la primera señal de que algo no iba bien se produjo alrededor de las 13.30 horas. Bruno envió un audio por WhatsApp a una amiga, a la que considera una hermana, en el que le pide 700 reales (unos 130 dólares) para pagar la carne que había sustraído en Atakarejo. Como estaba en un salón de belleza, no vio el mensaje.

Al no obtener respuesta, Bruno le llama a las 13.46 y logra hablar con su amiga. Cuenta que a él y a su sobrino les habían sorprendido intentando robar carne y que el gerente y unos vigilantes les habían llevado al estacionamiento del supermercado, donde fueron agredidos.

Los empleados les exigen que paguen los 700 reales, el precio del producto, para dejarlos marchar. Si no les daban el dinero, les entregarían a los traficantes de la zona, dominada por el Comando da Paz. La banda estaría asociada con el Comando Vermelho, de Río de Janeiro, algo que la Secretaría de Seguridad Pública de Bahía niega.

La amiga de Bruno pone en marcha una operación con parientes y amigos para recaudar el dinero. Al principio, consigue 250 reales (46 dólares). “Le llamé y le pedí a uno de los vigilantes que mandara el número de cuenta para ingresarle el importe, mientras intentábamos obtener el dinero que faltaba. Sería la garantía de que pagaríamos. Los empleados no lo aceptaron, querían todo a la vez”, cuenta.

Bruno se desespera y se pone en contacto con otras personas para pedirles dinero. En un audio enviado a este periódico, él le dice a alguien: “Ella ya tiene 200 reales, mira a ver si consigues ese dinero”. “Él decía ‘el tiempo está pasando, me van a entregar, van en serio. Si me entregan, voy a morir’”, recuerda la amiga.

Pese al esfuerzo, no les dio tiempo de recaudar la cuantía. A las 14.02, ella recibe una llamada en la que Bruno le cuenta que los empleados habían decido entregar a Yan y a él a los traficantes. Fue la última vez que hablaron. “Me dijo ‘llama a la Policía para que me detengan, el segurata está entregándome a los traficantes en el aparcamiento. Voy a morir’. Llegué a llamar al 190 [teléfono de la Policía], denuncié que había varios hombres armados en el supermercado, pero no sirvió de nada.”

Testigos presenciales contaron a los familiares que los jóvenes fueron arrastrados por las calles de Nordeste de Amaralina mientras les pegaban. Entretanto, las fotos de las víctimas circulaban por grupos de WhatsApp y llegaban a los parientes. La familia, sin noticias, tuvo que ver el sufrimiento público de los dos. Las imágenes que circulan en las redes sociales muestran al tío y al sobrino en tres momentos. El primero, nada más haber sido sorprendidos hurtando carne en la cadena de supermercados. Los dos están agachados en un área interna del establecimiento, junto a los productos que habrían sido robados y a un hombre, señalado como vigilante del hipermercado. En un segundo momento, se ve a los dos sentados, ya con los traficantes. Las últimas imágenes exhiben los cuerpos, ambos con los rostros deformados por los disparos.

Según el diario El País de España, Atakarejo pertenece a Teobaldo Costa, empresario que se presentó a alcalde de la ciudad de Lauro de Freitas, en la Región Metropolitana de Salvador, por el partido Demócratas, en las pasadas elecciones. Declaró a la Justicia Electoral 341.286.567 reales [alrededor de 62.750.000 de dólares] en bienes. Teobaldo se dio a conocer también por convertirse en una especie de imagen publicitaria del supermercado, al salir anunciando ofertas de la cadena en varios anuncios en televisión.

La Policía Civil informa en una nota que varios testigos del crimen ya han declarado y que las investigaciones están avanzadas. Asimismo, la Policía asegura que están realizando las diligencias oportunas y que no pueden dar más detalles para no interferir en la marcha de las investigaciones. La Fiscalía de Bahía está siguiendo las investigaciones y ha interpuesto una denuncia, que ya ha sido trasladada al Núcleo del Jurado de la Capital.

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