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Golpe de Estado en Bolivia

Bolivia: Evo Morales abogó por el fin de la represión a los manifestantes

La marcha hacia la ciudad de La Paz de militantes indigenistas desató en su contra una reacción feroz de las fuerzas de seguridad.

Miércoles 13 de Noviembre de 2019

“Le pido a la Policía y las Fuerzas Armadas que dejen de usar las armas contra el pueblo boliviano; no entren al juego de la derecha, que es violencia, violencia y violencia”, subrayó ayer Evo Morales desde el Museo de la Ciudad de México. Morales se refirió también a la reciente autoproclamación de la senadora Jeanine Añez. Por un lado, indicó que su verdadero cargo es el de segunda vicepresidenta del Senado. “Pueden inventar cualquier figura política pero no respetaron la Constitución”, advirtió.

Mientras el exmandatario daba su mensaje, un día después de su llegada a México como refugiado político, en la Asamblea de El Alto anunció una nueva marcha a la Paz para reclamar la vuelta del orden constitucional. “Valoro el levantamiento del pueblo alteño por la democracia”, enfatizó Morales. El politólogo Juan Manuel Karg publicó a los pocos minutos un video que mostraba cómo comenzaron a bajar las multitudes.

El expresidente promovió un acuerdo “que involucre a todos los sectores” del país para salir de la crisis institucional. “Paren estas confrontaciones, vamos al diálogo nacional en base a la Constitución para acabar con la violencia, tenemos la obligación de pacificar”, reforzó al asegurar que “las balas no paran las marchas, ni la rebelión ni la insurrección del pueblo”.

En ese sentido, adelantó que estaría en condiciones de regresar a Bolivia en un futuro cercano para formar parte de esta mesa de negociación conjunta, que según dijo incluirá a “cívicos, políticos que perdieron las elecciones y movimientos sociales”. “Si mi pueblo lo pide, estamos dispuestos a volver para pacificar, pero es importante el diálogo nacional”, manifestó, y añadió: “Vamos a volver tarde o temprano. Que mejor lo antes posible para pacificar Bolivia”.

“La OEA debería llamarse organización de Estados del Norte”

Morales se refirió nuevamente al rol de Estados Unidos y de la OEA en su cronología de la gesta del golpe. El exmandatario recordó que fue él quien le dijo al organismo internacional que “no tenía ningún problema” en que auditaran el proceso electoral, luego que las urnas lo dieran ganador por 10 puntos y la oposición denunciara fraude.

El problema ocurrió después, cuando la OEA cambió la decisión, acordada con la Cancillería boliviana, de publicar el informe el miércoles 16 de noviembre. “Sorpresivamente el domingo a la madrugada nos informan los técnicos de la OEA, personal de Luis Almagro, que lo iban a sacar ese mismo día de forma preliminar”.

Según relató Morales, en ese momento intentó advertir al organismo sobre el efecto que podría tener. Le dije al representante de Almagro que me quería comunicar para decirle que iban a llevar a una matanza en Bolivia”, reveló el exmandatario.

Para Morales no quedan dudas de que “la OEA decidió una actuación política y no técnica ni jurídica”. “Ahora me doy cuenta, la OEA no está al servicio del pueblo latinoamericano ni de los movimiento sociales, sino del servicio del imperio norteamericano”. “Habría que cambiarle el nombre, debería llamarse organización de Estados del Norte”, amplió.

El expresidente marcó un duro paralelismo entre el momento actual que está viviendo Bolivia y las dictaduras militares. Además, recordó todo su apoyo a las fuerzas armadas, a las que se equipó durante sus 13 años de gestión. “Nunca pensé que este equipamiento iba a ser usado contra el pueblo boliviano. Les pido a los comandantes oficiales, no se manchen con la sangre del pueblo”, reclamó desde suelo mexicano.

En ese mismo sentido, lamentó la “falta de lealtad” que mostraron las fuerzas armadas. “No entiendo de verdad cómo mis excomandantes de las fuerzas podían tener tanta deslealtad, mi gran delito para que tenga esta clase de problemas es ser indígena”, evaluó luego. Morales denunció que se está viviendo “como en tiempos de dictadura” porque “ahora hay tanques en la calle”. “Para defender a grupos que estando en el poder económico, policía y fuerzas están metiendo bala al pueblo boliviano, por favor paren”, rogó.

Perfil de la autoproclamada

Tras el golpe, la segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores boliviana, la opositora Jeanine Añez, se autoproclamó presidenta encargada por considerar que su cargo seguía en la línea de sucesión. La opositora, que ingresó al Palacio Quemado con la Biblia en alto, había llorado al opinar sobre su posible papel. “Si hay acompañamiento de las organizaciones civiles, voy a asumir”, dijo al ser consultada.

Horas después de autoproclamarse presidenta, la funcionaria actualizó su cuenta de Twitter. Subió una foto con la banda presidencial y se autodescribió como “Presidenta Constitucional de Bolivia”. También borró infinidad de tuist en los que insultaba y degradaba a los pueblos indígenas y al presidente depuesto Evo Morales.

La senadora, oriunda de la región amazónica de Beni, fue electa en 2010 por el partido Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional, principal oposición en ese momento. Antes, entre 2006 y 2008, se desempeñó como asambleísta constituyente para la redacción de la nueva carta constitucional. Fue miembro en la Asamblea Constituyente de la comisión de organización y estructura del nuevo Estado. “Creo que los bolivianos no merecemos esto. Le debemos certidumbre a la gente. Por lo tanto, si hay acompañamiento de las organizaciones civiles yo voy a asumir, pero si se decide otra vía u otro camino también lo voy a aceptar”, dijo entre lágrimas la legisladora al ser consultada sobre si asumiría o no el cargo vacante.

Añez confirmó que tras la renuncia del primer vicepresidente del Senado, Rubén Medinacelli, del Movimiento Al Socialismo (MAS), su cargo es el siguiente en el orden de sucesión establecida en la carta magna. Esto fue desmentido por los legisladores del MAS, que sostuvieron que la Constitución establece que tanto la renuncia de un mandatario como la nueva presidencia deben ser aprobadas por el Congreso. “Estoy en la segunda Vicepresidencia y en el orden constitucional me correspondería asumir este reto con el único objetivo de llamar a nuevas elecciones”, afirmó al ser entrevistada días atrás.

Añez insistió en conformar un gobierno de transición para renovar el Tribunal Supremo Electoral y llamar a elecciones en un plazo de 90 días, según la Constitución. Antes es necesario que el Congreso sesione “para poner en consideración la renuncia de los primeros mandatarios”.

En ese contexto, la vicepresidenta electa de la Argentina Cristina Fernández de Kirchner cuestionó la autoproclamación de Jeanine Añez como presidenta de Bolivia:“Parece que a los presidente ya no los eligen los pueblos”, ironizó la senadora nacional, a la vez que denunció que esa “nueva moda en Latinoamérica” cuenta “con gran patrocinio mediático” y de los Estados Unidos. Lo curioso es que dicen hacerlo en nombre de la democracia”, añadió la exmandataria durante su pronunciamiento, en el que evitó mencionar al gobierno norteamericano pero lo aludió: “Ahora, se autoproclaman con gran patrocinio mediático e inmediato reconocimiento de ya sabemos quién”, dijo.

Argentina en fase dual

El Congreso decidió asumir el rol institucional de repudiar el “golpe de Estado” en Bolivia contra el presidente Evo Morales, ante la insistencia del presidente, Mauricio Macri, y el canciller, Jorge Faurie, en negar la ruptura democrática en el país vecino. Los bloques de la oposición convocaron a sesiones especiales en la Cámara de Diputados y el Senado, en las que sesionaron ayer sin quórum por la ausencia de los legisladores de Cambiemos e instaron al Gobierno argentino a rechazar el quiebre democrático y reclamar la restitución del orden constitucional. También lo exhortaron a condenar las violaciones a los derechos humanos y a “brindar asilo” para “proteger las vidas” de los funcionarios del Gobierno Plurinacional depuesto, y las de sus familiares, ante la persecución de los golpistas. En tanto, Cambiemos buscó redactar un texto que lime diferencias entre las posiciones encontradas de radicales y macristas frente al quiebre del orden constitucional en Bolivia, para bajar al recinto con un texto común que no los muestre divididos antes de abandonar el gobierno y regresar al llano como oposición. Finalmente no hubo acuerdo entre los dirigentes del partido de gobierno y los radicales se plegaron a la posición opositora.

Añez dijo que llamará a elecciones cuanto antes

La presidenta interina de Bolivia, Jeanine Añez, dijo ayer que no hubo un golpe de Estado contra el exmandatario Evo Morales y que el “fraude electoral” fue “evidente” en los comicios de octubre, que derivaron en la crisis política que sufre el país. Añez, quien asumió la Presidencia tras la renuncia de Morales, pronunció su primer discurso a la nación desde el Palacio Quemado en La Paz, en el que dijo que uno de sus primeros objetivos es la convocatoria de elecciones en el plazo “lo más breve posible”. La mujer tomó el cargo en base al apoyo de fuerzas policiales y militares atento a que la Asamblea Legislativa no le otorgó el derecho de ejercer la primera magistratura. En el recinto apenas logró la aprobación de sus colegas de partido, el resto ni acudió. “Mi misión es llamar, tal como lo estable la Constitución, a unas elecciones limpias y transparentes con todos los actores políticos que cumplan con lo necesario lo más antes posible”. En ese sentido, resaltó: “No aceptaré otra salida que no sean las elecciones democráticas”. Añez, una exsenadora opositora a Morales antiindigenista dijo que busca una transición pacífica y democrática para dejar atrás un gobierno del exmandatario que consideró “totalitario”, aunque no dio fecha para unos eventuales comicios en el futuro.

Con respecto a la situación del país, la mandataria declaró: “Hoy comienza una ruta democrática para reponer la legalidad. He encomendado a la Policía y a las Fuerzas Armadas que garanticen la pacificación del país. Ha llegado la hora de acabar la confrontación”. Posteriormente, Añez juramentó a los nuevos altos mandos de las Fuerzas Armadas.

Como parte del cambio de protocolo, Añez inició su gestión en el Palacio Quemado, como se conoce al histórico edificio presidencial situado en el centro de La Paz, frente a la Plaza Murillo, que Morales había dejado de usar por considerarlo un símbolo del viejo poder. Al lado, a los funcionarios que trabajaban en la anterior gestión no les permitieron el ingreso al moderno edificio de Gobierno construido por Morales.

En otro acto, la presidenta tomó juramento al general Carlos Orellana Centellas como nuevo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. El puesto era ocupado por Williams Kaliman, general que el domingo instó a Morales a renunciar.

La clave está en el apoyo de Estados Unidos

El Gobierno de Donald Trump reconoció a Jeanine Añez como presidenta interina de Bolivia y ese es el mayor apoyo al que aspiraban las fuerzas que derrocaron a Morales. A partir del aval de Estados Unidos se intenta armar una red diplomática que otorgue legitimidad a la dirigente que accedió a la magistratura por autoproclamación. “La presidenta en funciones del Senado, Añez, ha asumido las responsabilidades de presidenta interina de Bolivia”, declaró en Twitter el encargado de Latinoamérica en el Departamento de Estado, Michael Kozak.

“Esperamos con interés –añadió– trabajar con ella y otras autoridades civiles del país mientras organizan elecciones libres y justas lo antes posible de acuerdo con la Constitución”. Washington ha apoyado la salida del poder de Morales y el martes el embajador estadounidense ante la Organización de Estados Americanos (OEA) Carlos Trujillo, consideró “ridículo” que se hable de golpe de Estado en Bolivia al liderar una quincena de países de la región que pidieron pasar página. “Si alguna vez hubo una amenaza para la democracia, esa era la del gobierno liderado por el ya expresidente Morales”, apostilló. En ese mismo sentido se había pronunciado el presidente, Donald Trump, que consideró que con la salida de Morales se “preserva la democracia” en Bolivia y dijo que lanza un mensaje para los mandatarios de Venezuela, Nicolás Maduro, y Nicaragua, Daniel Ortega.

“Estos acontecimientos lanzan una fuerte señal a los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua de que la democracia y la voluntad del pueblo siempre prevalecerán”, aseguró Trump en un comunicado.

El mandatario estadounidense dijo que con la caída de Morales, el continente americano “está un paso más cerca” de ser “plenamente democrático, próspero y libre”. Además, elogió el papel de los militares que forzaron la salida de Morales: “Estados Unidos aplaude al pueblo boliviano por exigir libertad y a los militares bolivianos por acatar su juramento de proteger no solo a una sola persona”.

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