El ministro de Economía, Sergio Massa, pedirá licencia hasta el 9 de diciembre, en una decisión adoptada este domingo por la noche luego de la derrota electoral de Unión por la Patria ante La Libertad Avanza. El candidato presidencial busca facilitar la transición entre el ganador del balotaje, Javier Milei, y el presidente Alberto Fernández.
Massa saca licencia tras la derrota y delega la transición
La Nación
La gestión económica quedará a cargo del equipo de Massa. El presidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, coordinará la transición financiera. Y el secretario de Hacienda, Raúl Rigo, se encargará del diálogo con el nuevo gobierno en el área fiscal.
Al reconocer su derrota electoral, Massa había anticipado que este domingo se "terminaba una etapa". Además, planteó que a partir de este lunes “la responsabilidad de dar certezas sobre el funcionamiento económico” será del presidente electo. Esto fue repelido por el propio Milei en su primer discurso como presidente electo, cuando le avisó al Gobierno que se "haga cargo" de la administración hasta el 10 de diciembre.
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Fernández dio el primer paso para iniciar una transición ordenada. Antes de las 21 llamó a Milei para ponerse a disposición y facilitar un traspaso de poder sin sobresaltos. Para cumplir con esa meta, convocó al líder de la Libertad Avanza a una reunión formal en Casa Rosada que aún no tiene fecha, publicó Infobae. Luego, cada área de gobierno iniciará reuniones de enlace con los equipos del jefe de Estado electo.
El nuevo Presidente recibirá un país en emergencia con indicadores angustiantes: inflación anual de 142,7%, pobreza por encima del 40%, un producto bruto interno 2,2% menor al de 2019, reservas del Banco Central negativas y balanza comercial deficitaria.
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En los últimos cuatro años, la cotización del dólar oficial pasó de $60 a $369,50. Y la cotización libre cerró el viernes a $950 en un mercado prácticamente sin operaciones por los controles impulsados desde el gobierno. La brecha entre ambas puntas supera el 150 por ciento.
Gobernará además con un Congreso atomizado en donde sus bloques estarán obligados a buscar consensos. Sus 38 diputados y 7 senadores son escasos para la cantidad y la magnitud de las reformas prometidas durante la campaña. El desafío pondrá a prueba el alcance del acuerdo forjado con el PRO y terminará de moldear el final de Juntos por el Cambio como la coalición que fue desde su nacimiento, en 2015, hasta hoy.



















