En un despliegue que combinó tecnología, peritajes de imágenes y una estrecha colaboración interprovincial, las autoridades policiales lograron finalmente ponerle nombre y apellido al protagonista de un video que mantuvo en vilo en febrero a la comunidad de Santa Elena, en el departamento La Paz. Lo que comenzó como un material intimidatorio compartido a través de cadenas de WhatsApp terminó revelando una compleja trama delictiva que conecta a la ciudad con la unidad penitenciaria de Coronda, en la provincia de Santa Fe.
Descubren que un preso de Coronda fue el autor de un video con amenazas que alarmó a Santa Elena
La Policía descubrió que un preso de Coronda, Santa Fe, estaba detrás de amenazas en Santa Elena. Hubo requisas en una cárcel y allanamientos.
Las amenazas virales
La investigación se remonta a finales de febrero de 2026. Entre los días 26 y 28 de ese mes, un video de corta duración pero alto impacto comenzó a circular viralmente entre los vecinos de Santa Elena. En las imágenes, se podía observar a un joven con el rostro parcialmente cubierto por una capucha, quien, con una actitud desafiante, exhibía un arma de fuego. “Los vamos a matar a todos, re corta. Esto va de parte de La Monada, nosotros no jodemos”, advertía.
Y agregaba: “Vamos a bajar un par de Rosario en auto, en moto y los vamos a matar a todos. Esto va a pasar a mayores así que vayan achicando la cuenta. Les damos 24 horas. Les vamos a cortar el pelo a todos: chicos, criaturas, hijos, lo que venga. Esto es así, la mafia es así”.
El contenido del video no dejaba lugar a dudas sobre su intención: el sujeto realizaba advertencias directas y amenazas relacionadas con el cobro de una presunta deuda de dinero. La rápida difusión de este material generó un clima de profunda preocupación en la comunidad local. Una denuncia presentada por un comunicador local, motivó la intervención inmediata de la Justicia y el inicio de una causa por amenazas.
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La investigación
Bajo la órbita de la Fiscalía de La Paz, a cargo del fiscal Facundo Barbosa, el personal de la División Investigaciones e Inteligencia Criminal asumió la tarea de desentrañar la identidad del sospechoso. No fue un proceso sencillo; la capucha que el sujeto vestía en el video tenía como objetivo precisamente evitar su identificación. Sin embargo, los investigadores aplicaron un abanico de técnicas modernas para rastrear el origen y al autor del mensaje. El sujeto fue identificado: se trata de Joel Julio Montenegro, quien está detenido en una causa por venta de drogas y tiene familiares en Santa Elena.
Según detalló la policía de La Paz, las diligencias incluyeron: monitoreo de redes y redes sociales para rastrear la trazabilidad del video; cruce de datos sobre las comunicaciones realizadas en torno a la fecha de viralización; determinación de los puntos geográficos desde donde se pudo haber originado el material; y recolección de testimonios y verificación de domicilios en la zona.
A pesar de los esfuerzos del sospechoso por ocultarse, el análisis detallado de cada fotograma del video fue la pieza fundamental del rompecabezas. Los peritos de la Policía centraron su atención en la mano derecha del hombre, que era la que sostenía el arma de fuego. En dicha extremidad, se observaban tatuajes específicos que se convirtieron en la “huella digital” del autor. Además de los grabados en la piel, los investigadores lograron distinguir parcialmente ciertos rasgos físicos a pesar de la capucha, destacándose una nariz prominente que coincidía con el perfil de ciertos sospechosos en la base de datos.
El avance decisivo se produjo tras realizar consultas exhaustivas con distintas dependencias y organismos de seguridad a nivel regional. La búsqueda arrojó un dato revelador: un interno alojado en la Unidad Penitenciaria N° 1 de Coronda, en la provincia de Santa Fe, poseía un tatuaje idéntico, ubicado exactamente en la misma mano que se veía en el video viralizado en Entre Ríos. En tanto, en la localidad del norte entrerriano, los allanamientos arrojaron resultados positivos. En un domicilio, secuestraron un arma de fuego calibre .22; cartuchería; teléfonos y equipos informáticos; un dispositivo telefónico adicional incautado en un segundo inmueble.
















