Los fabricantes de autos de Europa sufrieron ayer un día negro cuando Ford anunció por tercera vez este año el cierre de una planta, Peugeot aceptó asistencia financiera del Estado francés y la alemana Volkswagen reportó un fuerte descenso en sus ganancias. El mercado automotriz europeo se ha derrumbado por la crisis de deuda de la región, los recortes de gastos gubernamentales y el alto desempleo. En septiembre, las ventas aceleraron su declive a su peor nivel en 12 meses.
Golpeada por la crisis, la industria automotriz europea se derrumba
Peugeot Citroen reveló ayer un acuerdo de refinanciación para su debilitada división de préstamos automotores —con respaldo estatal—, en medio de un deterioro de sus finanzas que llevó sus acciones a mínimos históricos. A cambio, el gobierno socialista encabezado por François Hollande exigiría una reducción en los despidos con la esperanza de contener el alza del desempleo en un sector crucial de la economía francesa.
El segundo mayor fabricante de autos de Europa dijo que estaba cerca de concretar un acuerdo con los bancos acreedores y el gobierno francés por 11.500 millones de euros de refinanciación para su unidad de préstamos Banque PSA Finance y que había obtenido las garantías estatales de 7.000 millones para préstamos futuros.
Peugeot está recortando más de 10.000 empleos y una planta doméstica para contener las pérdidas que se acercan a 200 millones de euros mensuales, mientras desarrolla nuevos autos con su nuevo socio General Motors para generar más ahorros en un período de cinco años. Sin embargo, sus esfuerzos de reestructuración han demostrado ser demasiado pequeños y tardíos para contrarrestar los efectos de la brutal caída del mercado de autos en Europa.
El rescate de Peugeot coincidió con la noticia de que Ford Motor CO cerrará una fábrica en Bélgica que cuenta con 4.300 trabajadores, mientras busca controlar las pérdidas en la región. Enfrentado a una enfurecida fuerza laboral, Ford dijo que cerraría su planta en Genk, este de Bélgica, para fines de 2014, consolidando la producción de sus nuevos modelos medianos en una fábrica en Valencia, España, que no funcionaba a su máxima capacidad y donde los salarios son más bajos.
Los sindicatos británicos de la automotriz estadounidense también recibieron malas noticias, luego de que los administradores programaran una reunión para hoy y medios dijeran que la empresa también podría cerrar su planta en Southampton.
Ford claramente no se mostró satisfecho con la noticia ayer de que la automotriz francesa Peugeot-Citroen recibiría ayuda financiera del Estado. La firma reestructuró sus operaciones en EEUU antes de que la crisis financiera de 2008-9 alcanzara su peor momento y escapó a la ayuda por bancarrota ofrecida por el gobierno y que General Motors y Chrysler necesitaban para recuperarse. El anuncio de Ford sobre el cierre de sus plantas en Genk, que le significaría a la compañía un costo de unos 1.100 millones de dólares, pero un ahorro de 730 millones anuales, se produce dos meses después de que Peugeot iniciara el proceso para cerrar una fábrica en Aulnay, Francia.
A su vez, GM anunció que cerrará una fábrica en Bochum, Alemania, pero no hasta 2016. Está previsto que la unidad de GM en Europa actualice sus planes de reestructuración antes de fin de mes.
En tanto, el mayor fabricante de autos de la región, Volkswagen, también ha sido golpeado por la crisis, al reportar una caída del 19 por ciento en sus ganancias operativas en el tercer trimestre a 2.340 millones de euros. Volkswagen ha aprovechado las fuertes ventas en el resto del mundo para bajar sus precios en Europa y proteger su mercado doméstico.


















