Los barrios
Miércoles 16 de Agosto de 2017

En la canchita de Puerto Viejo siguen jugando a pesar de todo

Todos los días se arman partidos. Primeros los niños y luego entran los adolescentes que se mezclan con los más grandes. Uno de los arcos tiene red. Cualquier ayuda vendría bien.

Nunca le pusieron un nombre a la canchita de Puerto Viejo. Los pibes hablaban entre ellos y tiraron algunas opciones pero nada serio.

La verdad es que, en la tarde del miércoles, había niños jugando pero hasta las 17.30 nunca se armó un partido serio.

Todos los que se acercaron para charlar con UNO aseguraron que, a toda hora, se juegan partidos de fútbol. Los niños son los primeros y luego llegan los adolescentes que se mezclan con los más grandes.

"Los más chicos juegan bien", le contó a UNO Emiliano Romero que tiene 23 años y mucha pinta de jugador. El delantero que juega al fútbol independiente con la agrupación de Puerto Viejo en las canchas de Bajada Grande, hablaba de chicos como Lucas. Un adolescente macizo, más bueno que el pan, con gestos adustos.

Lucas también anda en skate en el skatepark público, que está a 300 metros de su casa, porque se compra las tablas trabajando con su papá.

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Foto <b>UNO</b> Juan Ignacio Pereira.
Foto UNO Juan Ignacio Pereira.


Necesidades

En la canchita juegan al fútbol hasta entrada la madrugada aunque solo tienen un par de reflectores detrás de cada arco.

Los vecinos necesitan herramientas para tener esperanzas de safar del destino que parece estar marcado.

Hace tiempo que los políticos dejaron de ir al barrio a realizar promesas o para acercar pelotas y camisetas. Ahora la campaña se basa en las redes sociales, por derecha, mientras que por izquierda se supone que entra a jugar el narcotráfico. Si faltan las pruebas solo hay que caminar un poco la calle para escuchar la versión.

En este contexto hay una cancha de fútbol con las dimensiones suficientes para armar dos equipos de 7 jugadores cada uno.

Al preguntarle por cuál sería el sueño que tienen para la canchita, los jóvenes fueron terrenales: "Que venga un profe para enseñarle a los más chicos. Que ponga conitos, pelotas y unas pecheras. Que puedan entregar una 'copa de leche' a los niños después de cada práctica".

Este cronista le comentó sobre la cancha que pagó Carlos Tévez en su barrio de la ciudad de Buenos Aires. De tres muchachos, dos no sabían nada y uno se acordaba del mural con la cara de Carlitos.

Cuando le cayó la ficha de que la canchita del barrio (de cemento) podía tener césped sintético se les iluminó la cara.

Por qué no pensar en un centro deportivo en el medio de Puerto Viejo ¿Quién dijo que hay que perder las esperanzas de vivir en un contexto mejor?

Mientras tanto ellos siguen jugando por más que saben que el Estado y buena parte de la sociedad los olvidó. En algunos casos hasta los condenó de ante mano.

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Foto <b>UNO</b> Juan Ignacio Pereira.
Foto UNO Juan Ignacio Pereira.


El caso de Juan
Juan tiene hijos y nietos. Es un hombre joven que vive en Puerto Viejo y se encargó de producir la nota junto con Fede, otro muchacho del barrio que más adelante se convertirá en protagonista de estas notas.

Juan necesita que se active el barrio porque le prometió a su hijo, un niño de 11 años, que lo acompañará al fútbol. "Le dije que lo iba a llevar a jugar en Sportivo. Yo no tengo móvil y se me hace imposible. Ir a pata hasta allá, todo los días, es muy difícil. Más si tengo que trabajar. Por eso quiero que arranque el club de Puerto Viejo. Hay veces que me mira y yo se que piensa que soy un mentiroso porque no lo llevo a un equipo".

En el barrio hay muchos padres como Juan que tienen una cuesta arriba por delante. La historia se repite una y otra vez desde hace décadas: los que se quedan a mitad de camino, abandonan la subida y caen.


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