Violencia #8M Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Violencia de género: qué tan protegidas están las mujeres

De 2016 a 2022 se registraron 52 víctimas letales en Entre Ríos. Hay 10.083 expedientes iniciados por violencia de género y familiar. Políticas de protección

Entre Ríos: 52 muertes y 10.083 expedientes

La violencia de género se volvió una problemática preocupante en todo el país. En diálogo con UNO, Bernardita Zalisñak, miembro de la organización Feministas Humanistas, manifestó que “existió y existe en el mundo una violencia estructural hacia las mujeres, dada por un sistema patriarcal, que es discriminatorio y segregacionista, donde las mujeres sufrimos día a día distintos modos de opresión”.

Desde 2015, funciona en la provincia la Oficina de Violencia de Género (OVG), organismo dependiente del Poder Judicial de Entre Ríos. El área tiene como objetivo brindar recursos de información, asistencia y difusión para la erradicación de la violencia de género. Desde 2016, existe el Registro Judicial de Causas y Antecedentes de Violencia (REJUCAV), que indica a nivel provincial y departamental los expedientes abiertos. Yanina Yzet, secretaria de la OVG, explicó a UNO que este registro “es una herramienta importante y única de su tipo en el país, ya que permite reunir información de los expedientes que se tramitan en Entre Ríos, además que es un elemento para la administración de la Justicia, al permitir realizar una consulta de antecedentes al momento de hacer una denuncia, generando una base de jurisprudencia que nutre el sistema para el servicio de Justicia”.

Según el sistema, desde 2016 hasta el 8 de marzo de 2022 se registraron 52 víctimas letales de violencia de género en Entre Ríos -de las cuales 46 fueron víctimas directas de femicidio y seis de femicidio vinculado- y 10.083 expedientes iniciados por violencia familiar, contra la mujer y delitos vinculados de mujeres. A partir de estas cifras, se estableció que la tasa de víctimas directas de femicidio cada 100.000 mujeres es del 0,84%, es decir, una víctima cada 118.558. Zalisñak explicó que “es preciso comprender que la violencia, si bien se experimenta como un problema personal, se trata de una problemática social. El Estado debe abordarla en forma estructural y en todas sus dimensiones”.

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Organismos y leyes

Sandra Míguez, periodista diplomada en Salud, Género y Derechos Humanos, dialogó con UNO y estableció que “el problema de las violencias está atravesado por múltiples factores, por lo tanto una política pública que no esté diseñada de manera integral, no alcanza a dar respuestas suficientes”.

En la provincia rige la Ley provincial N° 9.198 de Prevención y Prevención de la Violencia Familiar. Para denunciar una situación de violencia, la normativa estipula un protocolo de funcionamiento donde se debería actuar de forma rápida para la protección de la víctima. Sin embargo, Míguez afirmó que “el Poder Judicial sigue siendo un gran escollo; todavía hay juezas y jueces que no comprenden la dimensión del problema y siguen demorando las respuestas, cuando no llegan demasiado tarde”. Asimismo, producto de la normativa, en la provincia existen 25 hogares integrales que trabajan de forma interdisciplinaria con la Secretaría de la Mujer, Género y Diversidad en la protección de mujeres en situación de violencia. Se les brinda alojamiento, contención y asesoramiento.

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De acuerdo a la Ley N° 9.198 la denuncia puede ser efectuada de forma escrita u oral en un juzgado o comisaría y se debe tomar al instante; si lo precisa la víctima, es obligatoria la presencia de personal policial femenino capacitado y el juez a cargo de la causa debe realizar un diagnóstico en no más de 48 horas para adoptar medidas preventivas que protejan a la víctima. Sin embargo, es constante el reclamo ante la falta de rapidez por parte de la Justicia en la efectiva acción de protección como estipula la normativa. Así el peligro aumenta y la integridad física de las víctimas se ve comprometida, teniendo como resultado situaciones más graves e, incluso, fatales.

“Los datos de la realidad muestran la serie de peripecias que deben sortear las mujeres y disidencias ante una denuncia, así como la lentitud de los procedimientos de reparación. Las distintas formas de violencia requieren respuestas inmediatas y urgentes”, explicó Míguez. Tal fue el caso de Fátima Acevedo, que murió en manos de su ex-pareja tras realizar múltiples denuncias por violencia familiar y de género en 2017, pero el femicida Jorge Nicolás Martínez nunca fue detenido. “Cuando esté muerta, puede ser que hagan algo”, manifestó Fátima en un audio de Whatsapp a sus amigas. Como ella, muchas mujeres perecieron ante la falta de respuesta de la Justicia o la escasa protección ante una mujer en gran peligro.

¿Cuántas hacen falta?

Es un hecho que la violencia de género continúa siendo una problemática vigente y preocupante. Las políticas actuales aportan a la prevención, pero no son suficientes si no se aplican efectivamente. “Hace falta implementar, en todos los niveles y en todas partes, la Educación para la no violencia. Entendemos que todas las formas de violencia deben ser abordadas, desnaturalizadas, prevenidas y erradicadas a través de la educación”, manifestó la representante de Feministas Humanistas.

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En esta línea, Míguez consideró que es necesario considerar una reforma integral judicial, ya que “las normas dan un gran impulso, pero se debe trabajar para que sean leyes de efectivo cumplimiento. No debemos olvidar que es el servicio de justicia el que ordena a la Policía actuar y estas actuaciones deben ser inmediatas si se quiere prevenir la violencia de género”.

A las 52 entrerrianas que hoy no están se les arrebató la vida y, con ella, la oportunidad de tener una carrera, trabajo o profesión, estar con sus seres queridos y amigos, ver crecer a sus hijos, conocer qué había más allá de una existencia sin miedo. Esta fecha es una oportunidad para repensar cómo funciona la Justicia, apreciar los avances hechos en la materia pero que aún hace falta un recorrido arduo para erradicar efectivamente la violencia y hace falta cuestionar cuántas más hacen falta para que la violencia deje de existir.

UNO/Fedra Venturini

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