Este miércoles 8 de noviembre se conoció el decreto firmado por el Papa Francisco que aprueba un milagro obtenido por la intercesión del venerable siervo de Dios cardenal Eduardo Francisco Pironio, lo que habilita su próxima beatificación. Nacido en 1920 en la localidad bonaerense de 9 de Julio, falleció en Roma, en 1998, acompañado de quien fuera presidente del Episcopado argentino por esa época, monseñor Estanislao Esteban Karlic.
Pironio: cercanía de Karlic en los últimos días del beato
Beatificación. Pironio será elevado a los altares en una ceremonia que tendrá lugar en Luján el sábado 16 de diciembre.
Cardenales. Monseñor Karlic acompañó a Pironio en el final de sus días en la ciudad de Roma, donde estaba residiendo.
Sobre Pironio. "Dios tuvo la delicadeza de permitirme acompañarlo estos últimos días, de hablar del cielo con él", dijo Karlic.
Karlic. El 24 de noviembre de 2007 fue creado cardenal por el papa Benedicto XVI.
Pironio, que fue obispo de Mar del Plata, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, promotor o "inventor" de la Jornada Mundial de la Juventud y llegó a ser mencionado como posible Papa en los años ‘70, murió el 5 de febrero de 1998 acompañado de su hermana Zulema, su secretario particular monseñor Fernando Vérgez Álzaga, otros familiares, varios sacerdotes y el presidente del Episcopado argentino, monseñor Estanislao Karlic.
"Estábamos rezando el segundo Rosario, después de celebrar la misa, en la que no pudo comulgar. Se fue apagando poco a poco", dijo Karlic, consultado por los diarios de la época.
"Dios tuvo la delicadeza de permitirme acompañarlo estos últimos días, de hablar del cielo con él", dijo Karlic, hondamente conmovido. También, según indicó el diario La Nación en su edición del 6 de febrero de 1998 comentó que leyó su testamento espiritual, "una maravilla de fe, esperanza y caridad, de un hombre de la Iglesia que quiere a todos y escribe pensando que se va encontrar cara a cara con Dios".
Allí se indicó también que "contrariamente a sus deseos, que lo impulsaban a volver a la Argentina para morir, los médicos no le permitieron viajar por su grave estado, provocado por un cáncer óseo".
También se señaló que Juan Pablo II se comunicó telefónicamente con Pironio, postrado en su lecho, que estaba pl
enamente consciente. El Santo Padre le dirigió palabras de aliento y le impartió la bendición apostólica. Conocida la noticia de su muerte, "el Papa envió una carta a monseñor Karlic, en la que señala que el cardenal Pironio 'actuó siempre movido por su fidelidad a Cristo y al sucesor de Pedro'".
En su funeral, el sábado 7 de febrero de 1998 en la basílica de San Pedro, san Juan Pablo II recordó el gran aporte del cardenal Pironio a las JMJ: "¿Cómo olvidar la gran aportación que dio a las celebraciones de las Jornadas mundiales de la juventud? Quisiera dar gracias públicamente aquí a este hermano nuestro, que me prestó una gran ayuda en el ejercicio de mi ministerio petrino".
El 12 de febrero de 1998 sus restos fueron repatriados a la Argentina. Ese mismo día el arzobispo de Buenos Aires cardenal Antonio Quarracino celebró la misa exequial en la Catedral Metropolitana, por la tarde los restos de Pironio fueron trasladados a la Abadía Santa Escolástica, en Victoria, partido de San Fernando, para una vigilia de oración durante toda la noche. Finalmente el 14 de febrero sus restos fueron inhumados en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, junto al altar del Sagrado Corazón de Jesús en una ceremonia celebrada por el nuncio apostólico Monseñor Ubaldo Calabresi junto al Cardenal Quarracino y alrededor de unos 300 sacerdotes, 38 obispos y 76 seminaristas, y una multitud de fieles.
Figura papable
Pironio había nacido en 9 de Julio, provincia de Buenos Aires, en 1920. Era el menor de los 22 hijos de José Pironio y Enriqueta Butazzoni. A los 12 años ingresó en el SeminarioMenor de La Plata, donde obtuvo los promedios más altos. Se ordenó sacerdote en 1943, en la basílica de Luján, y recibió la licenciatura en Teología en Roma, en 1954.
Fue rector del Seminario de Villa Devoto y vicario general del obispado de Mercedes, entre otras funciones. En 1963 se desempeñó como perito del ConcilioVaticano II.
En la Argentina se recuerda con entrañable afecto su desempeño como obispo de Mar del Plata, entre 1972 y 1975. Le tocó vivir en esa diócesis momentos de gran complejidad pastoral y política, que afrontó con serenidad y coraje.
En 1978, cuando murió Pablo VI, el nombre de Pironio llegó a figurar entre los candidatos a la silla pontificia y hasta hubo cardenales que votaron por él en el cónclave para elegir al nuevo Papa. Había general coincidencia en que su figura era la de un auténtico "papable", tanto por su perfil intelectual como por su carisma y su espiritualidad.
Como presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, Eduardo Pironio por deseo de Juan Pablo II organizó la primera Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Roma (1985) y las que le siguieron en Buenos Aires (1987), Santiago de Compostela (1989), Czstochowa (1991), Denver (1993) y Manila (1995).
Con la misma pasión organizó y presidió los Forum Mundiales de la Juventud que acompañaban a la Jornada alrededor del mundo.
En este sentido fue gran impulsor de la pastoral juvenil, implementando las catequesis, documentos y distintas actividades para la evangelización de los jóvenes.
Cuando cumplió 75 años, presentó su renuncia a los altas funciones que desempeñaba en la Santa Sede. A pesar de su retiro, siguió viviendo en Roma y continuó estrechamente vinculado con otros organismos pontificios, como las sagradas congregaciones para la Doctrina de la Fe, de la Causa de los Santos y de los Obispos.
Poco después de su retiro, el Papa lo elevó a la máxima categoría cardenalicia: lo nombró cardenal obispo con el título de la Iglesia Suburbicaria de Sabina-Poggio Mirteto. Con esa designación pasó a integrar el selecto grupo de los seis cardenales más próximos al Papa.
Este miércoles, conocida la noticia de la atribución del milagro al cardenal Pironio, se informó que la ceremonia de beatificación se hará en Luján antes de fin de año y por parte de la Santa Sede participará el cardenal español Fernando Vérgez Álzaga, titular de la Gobernación del Vaticano y secretario de Pironio durante 23 años.


















