Inició el juicio al sacerdote José Miguel Padilla, que lideró la congregación de la Fraternidad de Belén, en La Pampa, acusado de abuso sexual agravado por ser miembro de culto. El cura fue denunciado en 2019 por el entrerriano Vicente Suárez Wollert, oriundo de Santa Elena.
Testigo del juicio al cura Padilla apuntó a la Iglesia
Liliana Rodríguez declaró como testigo en el juicio al cura José Miguel Padilla.
El debate oral y público del juicio es presidido por María José Gianinetto, jueza de Audiencia de Juicio de la Segunda Circunscripción Judicial. En tanto, la fiscal es Andreina Montes, a cargo de la Fiscalía Temática de Delitos de Género, lleva adelante la acusación. El cura, de acuerdo al código penal pampeano, se enfrenta a una pena de hasta 12 años de prisión.
En la primera audiencia Wollert contó que estuvo seis meses en la Fraternidad de Belén -desde noviembre de 2015 hasta mayo de 2016- tiempo en el cual sufrió los abusos de Padilla.
Entre otros testimonios, también declaró la psicóloga e integrante de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos, Liliana Rodríguez, quien asistió a Wollert desde que inició el proceso judicial. La profesional dio su testimonio de manera virtual.
En diálogo con UNO, Rodríguez refirió que la actitud de la Iglesia en el caso Padilla fue similar al que tuvo en otros hechos de abusos eclesiásticos: se mantuvo en secreto y se trasladó al cura a otro lugar. También reflexionó sobre la importancia de denominar sobrevivientes a las víctimas de abuso eclesiástico; y la necesidad de implementar la Educación Sexual Integral (ESI) y la Ley Micaela en todo el país.
Accionar de la Iglesia
En primer lugar, la especialista señaló que en el caso Padilla la Iglesia actuó como lo viene haciendo ante estos hechos de abuso. "La Iglesia tiene un accionar mundial respecto a la pedofilia. Primero porque es una institución que no castiga; es una institución que por omisión habilita. Tiene un plan sistemático de funcionamiento. Cuando toman conocimiento de que hay comentarios acerca de un cura abusó, ese cura es trasladado. Ahí comienza la cadena de encubrimiento", planteó.
LEER MÁS: Juicio a sacerdote abusador: Vicente Suárez Wollert recibió el apoyo de Adolfo Pérez Esquivel
Señaló que a raíz de este sistema "nos encontramos que un mismo cura, que ha estado en diferentes parroquias, ha abusado de jóvenes e infancias de edades diferentes y parroquias distintas". Y agregó que "lo que la Iglesia entiende como pecado, la sociedad y la justicia lo entienden como delito. Pretenden equiparar pecado a delito y perdón con castigo".
Reflexionó además que "la Iglesia tiene una gran llave: el secreto de confesión. El director espiritual conoce la vida de esa persona que se confiesa, conoce sus puntos vulnerables y desde allí manipula. No solo para abusar, la mayor parte de las veces no es con violencia. Es una manipulación psicológica muy fina que va generando un entramado alrededor de las víctima, que generalmente es elegida".
Sobre esa "selección" de la víctima/sobreviviente, puntualizó: "Generalmente hay situación de vulnerabilidad en la víctima, de duelo en su familia o tal vez haya una situación de abandono. Todo va a ser utilizado para entrampar y manipular entramado con el secreto y la culpa. Los agresores no solo detentan el poder que le da una institución, sino un poder social. Muchos ellos han ocupado cargos importantes en instituciones militares que han atentado contra la democracia. La víctima debe romper estas capas para poder hablar, denunciar y para buscar justicia".
Sobrevivientes
En cuanto a la lucha de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico, destacó que "buscamos que no vuelvan a suceder (casos de abuso), que no sigan trasladándolos porque sabemos que quien abusa no lo hace sólo una vez. Esa conducta se repite porque hay una institución que habilita y no castiga, asegura la impunidad en esta cadena de encubrimiento".
En ese marco, la psicóloga de la Red apuntó al Papa Francisco y cuestionó que no haya habilitado la apertura de archivos sobre curas abusadores en todo el mundo: "Bergoglio no va a abrir los archivos. Esa apertura sería un mensaje para los y las sobrevivientes. Sin embargo, arma comisiones que no duran".
"Como Red de Sobreviviente planteamos que uno de los tantos caminos necesarios para terminar la pedofilia en la Iglesia es la separación Iglesia y Estado. Y es que se repite la connivencia entre iglesia, Estado y Justicia. En la Iglesia el abuso parte del abuso de poder, que acrecientan en esta relación con políticos y empresarios. A mayor poder, mayor impunidad.
LEER MÁS: Juzgan por abuso sexual a cura denunciado por un entrerriano
Para Rodríguez, para que los casos de abusos eclesiásticos terminen es importante la "implementación de la ESI en todo el país" y apostar a la "implementación de la Ley Micaela en los efectores de Justicia". "Estos son soportes que van a ir permitiendo que las personas se puedan cuidar, puedan hablar antes y prestar atención", añadió.
Finalmente, la psicóloga reflexionó sobre por qué la Red denomina sobreviviente a quienes sufrieron abusos. "En líneas generales se da un proceso de la palabra víctima. Todas las personas que han atravesado una situación traumática, como el abuso, el agresor que ha arrasado con su subjetividad y corporalidad dejando huellas. Generalmente cuando las personas pueden poner en palabras y empezar a reparar de alguna manera, se agrupan con otros que han atravesado estas situaciones y pueden comenzar una lucha común. Ahí empieza un pasaje de lo individual a lo colectivo. Ahí las víctimas empiezan a comprender que la situaciones que han vivido están enmarcada en este plan sistemático. Al poder comprender empiezan a autodenominarse sobrevivientes. Es un término que también se utilizó en las víctimas de genocidio. Es importante destacar la importancia de agruparse, de estar con otros y otras con el mismos objetivo", subrayó.


















