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Martín Galli, del fútbol a la industria gráfica

Sin programarlo Martín Galli colgó los botines. Dos años después de su retiro del fútbol el ex Atlético Paraná encabeza un emprendimiento familiar.

Martes 22 de Septiembre de 2020

El 8 de abril de 2018 Martín Galli firmó planillas por última vez. Fue en la localidad cordobesa de San Francisco, donde Atlético Paraná se despidió de la temporada 2017/18 del Torneo Federal A al caer 4 a 2 ante Sportivo Belgrano, el dueño de casa. Sin planificarlo, esa noche cerró un ciclo. A los 33 años, uno de los integrantes de la época más gloriosa del Decano cerró su carrera como futbolista.

“Sinceramente, no extraño entrar a una cancha. Después de mi salida de Atlético Paraná no conseguí un club donde pudiera estar bien. Tampoco quería irme a cualquier lado por el hecho de jugar. Cuando pasaron seis meses no me dieron más ganas de jugar. No quise jugar más, ni siquiera en los torneos libres”, aseveró Galli, en diálogo con Ovación.

“Fueron muchos años que jugué. He vivido situaciones en la que he llegado por la mañana del sur del país y por la tarde estaba entrenando. Eso generó un cierto desgaste. Será por eso que perdí las ganas y no extraño jugar. Aunque sí me gustaría ir a la cancha a ver un partido, pero más de eso, no”, relató Martín.

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Martín Galli en el paso de Atlético Paraná por el fútbol profesional

Martín Galli en el paso de Atlético Paraná por el fútbol profesional

La Garza colgó los botines, y se alejó de los campos de juego para abocarse de lleno a un emprendimiento comercial que lleva adelante junto a su esposa. Este desafío lo encaró en los tramos finales de su carrera deportiva. Realizó un curso de serigrafía. Aprendió el oficio que lleva adelante en un pequeño taller que instaló en su casa.

“Estoy haciendo como si trabajo”, bromeó Martín. “Tenemos un microemprendimiento con mi señora, que es diseñadora gráfica. Cuando estaba jugando lo veníamos llevando adelante y cuando dejé de jugar lo tomamos de lleno. Estamos haciendo productos personalizados, como estampados, sublimados, tazas, jarros, remeras, gorras. Lonas vinílicas, serigrafía. Hacemos todo lo que está relacionado a lo que es imprenta”, describió.

“Tenemos la suerte de haber instalado un pequeño taller en casa. De esa manera dependemos de nosotros ya que se nos hubiese complicado si nos tocaba salir en estos tiempos de pandemia. De a poco fuimos invirtiendo en algunas máquinas que nos ayudaron a crecer. Ahora estamos con el tema de los barbijos. Hacemos todo lo que se puede y si no se puede le buscamos la vuelta para poder hacerlo”, aseguró.

Su nuevo oficio le permitió afrontar con tranquilidad el cierre de su vida deportiva. Martín no transitó por un periodo de duelo luego de haberse alejado de las canchas. “Tuve la suerte de seguir haciendo otra cosa y eso ayudó. Al futbolista se le hace más difícil cuando deja de jugar y no hace otra cosa. Este trabajo lo venía realizando desde antes de retirarme. No tuve la cabeza centralizada solamente en el fútbol. Fue como cerrar una puerta y abrir otra”, definió.

En su nuevo ámbito Martín vive con total naturalidad. Lo hace con la misma tranquilidad con la que ingresó durante gran parte de su vida a un terreno de juego. En su etapa como futbolista jamás perdió el eje. No cambió su postura cuando las luces del éxito iluminaron su recorrido en el profesionalismo con la camiseta de Atlético Paraná. Martín disfrutó cada ascenso conquistado en el Rojiblanco. Los encuentros que disputó en la B Primera Nacional. Los grandes escenarios que transitó en esta divisional. Pero tuvo en claro que esa película un día se iba a terminar.

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Galli anotó el primer gol del Decano en la BN

Galli anotó el primer gol del Decano en la BN

“En la vida soy así. No cambié nunca por lo que tuve o por lo que dejé de tener. Siempre tuve el mismo grupo de amigo, la gente que se que siempre estará a mi lado. Lo pude disfrutar y eso es lo bueno. Viví lindos momentos más que nada en Atlético Paraná. Lo que vivimos ahí nunca lo habíamos imaginado, ni siquiera planificado. Y si lo planificábamos, no iba a salir. Es mi forma de ser. No cambio en los buenos momentos, sino que sigo siendo el mismo de siempre. Por eso hay mucha gente que en el día de hoy me saluda cuando me ve. O me mandan saludos por cercanos”, subrayó.

Martín confesó que poco a poco los vínculos generados en el deporte se fueron distanciados, pero aclaro que fue producto a su personalidad. “No soy de estar pendiente del grupo de Whatsapp o enviar mensajes. Es muy rara las veces que lo hago, pero es porque soy medio colgado. De todos modos a veces hablamos con Pirucha (en relación a Maximiliano Piris). Hace poco estuve con la Flaca (Federico) Córdoba, con Verce (Pablo Vercellino), con David Dri. Con ellos son lo que tenía mayor afinidad. Después soy muy quedado para enviar mensajes”, se catalogó.

En barrio San Martín escribió los capítulos más importante de su carrera, pero su corazón está en La Floresta. “Soy hincha de Sportivo Urquiza, eso siempre lo dije”, sostuvo. “Por tantos años que jugué y todas las cosas que viví tengo mi corazón y afecto en Paraná. Mi hija más chica es hincha de Paraná. Ella se pone la camiseta en casa. Le agarré cariño al club”, añadió.

Su vida alejada de las canchas le permitió recuperar el tiempo que resignó con su familia por dedicación al deporte. “Ahora mi hija me pregunta cuando voy a volver a jugar. De hecho a principio de año me llamaron de Seguí para jugar la Liga de Paraná Campaña. Primero no quería, pero mi hija me insistió. Dijo que quería verme jugar otra vez. Hice pretemporada y cuando estábamos para comenzar el campeonato se decretó la cuarenta. Fue un guiño. Ahora con la pandemia me quedó tranquilo en casa”, cerró.

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