Miles de fanáticos del Turismo Carretera se dieron cita en la Plaza de la República para acompañar a Mariano Werner y Agustín Canapino en un evento único. Los campeones del TC subieron hasta la cima del emblemático Obelisco de Buenos Aires, un hito para la categoría y para los pilotos, quienes recorrieron los 67,5 metros del monumento, inaugurado en 1936.
Mariano Werner promocionó el TC desde la cima del Obelisco, rodeado de miles de fanáticos
Mariano Werner y Agustín Canapino subieron al Obelisco para promocionar el TC. Miles de fanáticos los acompañaron en esta experiencia única en Buenos Aires.
Foto: Gentileza/ACTC
Mariano Werner promocionó el TC desde la cima del Obelisco, rodeado de miles de fanáticos.
Una vez en la cúspide, los referentes de Ford y Chevrolet aprovecharon la ocasión para realizar notas, tomarse fotos y promocionar la próxima fecha del Turismo Carretera, que se disputará en el Autódromo de Buenos Aires el fin de semana del 24 de agosto.
Una experiencia única para los campeones
Tanto Agustín Canapino como Mariano Werner coincidieron en que la experiencia de estar en lo más alto del Obelisco fue única. Ambos expresaron que la vista de la Capital Federal desde allí será un recuerdo imborrable. Además, este evento quedó marcado en la historia, ya que ellos fueron de los primeros en acceder a la cima, un lugar que recién se habilitará para los visitantes en septiembre.
El público del TC: la pasión no tiene límites
El apoyo del público del Turismo Carretera fue, como siempre, incondicional. En cada rincón donde se realiza un evento de la categoría, los fanáticos están presentes. Cuando Werner y Canapino bajaron del Obelisco, muchos aprovecharon para sacarse fotos con ellos en la Plaza de la República. Lo más destacado fue la convivencia de las hinchadas rivales, que una vez más compartieron juntas la pasión por el TC.
Subir al Obelisco: un desafío histórico
El ascenso al Obelisco comienza por la Plaza de la República, donde los visitantes deben subir ocho escalones hasta llegar al ascensor, que lleva a la cima. Desde allí, una escalera caracol de 35 escalones permite acceder al mirador, donde a través de cuatro ventanas orientadas a los puntos cardinales, se puede disfrutar de una vista panorámica única de la ciudad.















