Fútbol
Lunes 18 de Junio de 2018

Licha llevó su ilusión al mundo del ascenso

Lisandro Mitre quedó libre de Colón a los 20 años. Comenzó desde abajo su anhelo de llegar a Primera. Jugó en la D para Lugano y en la C para Argentino de Quilmes. Aspira a seguir escalando.

Lisandro Mitre tenía 4 años cuando se acercó al club Palermo. La entidad de barrio Rocamora fue el espacio donde tuvo su primer contacto con el esférico. Ahí nació su amor por el fútbol. En realidad en ese entonces solo iba a divertirse. No imaginaba aspirar a vivir del deporte más popular para los argentinos.
Licha comenzó a soñar en grande cuando se integró a las formativas de Colón de Santa Fe. En el Sabalero fue promovido a la divisional reserva cuando tenía 16 años. Disputó varios encuentros en esa categoría. Entrenó con el plantel profesional, pero a la hora de firmar contrato quedó con el pase en su poder.
Su sueño parecía desvanecerse. Elaboró su duelo. Esperó que cicatrizara su herida. Se puso de pie. No quería dejar de batallar. Entendió que para alcanzar su objetivo podía comenzar de cero. El reinicio podía hacerlo en un equipo de elite o en otro que compitiera en las categorías más modestas del fútbol argentino.
Se presentó a una prueba en Patronato cuando el Rojinegro ascendió a Primera División. Luego fue a buscar suerte a Viale FBC que se preparaba para afrontar el Torneo Federal B, pero no llegó a un acuerdo económico. Se sumó a UNL para disputar la Liga Santafesina. Una propuesta desde Buenos Aires modificó sus planes. La oferta no era tentadora, pero interpretó que jugar en Primera D para Lugano podría ser una buena vidriera para el arquero que buscaba dar sus primeros pasos en Primera División.
Licha asumió el desafío. Dejó a un costado las comodidades que tenía en una entidad de primer nivel como Colón de Santa Fe y en las que ofrecía su familia en su hogar. Sufrió la inseguridad que domina en las grandes ciudades. Tenía bien en claro cuál era su sueño. "El tren a veces pasa una sola vez y no lo quería dejar escapar", argumentó Mitre, en diálogo con Ovación.
El arquero gozó de continuidad en el Naranja. Rápidamente subió un nivel. Al año emigró a Argentino de Quilmes para jugar Primera C. Integró el plantel del Mate, que perdió la final del reducido por el segundo ascenso a la B Metropolitana. Ahora quiere seguir creciendo. "Tengo 22 años. Todavía soy joven para ser arquero y tengo una buena carrera por delante", se ilusionó Lisandro, que sueña con dar los mismos pasos que realizó Franco Armani
"Me siento muy identificado porque él jugó mucho en el ascenso. Estuvo de suplente en Colombia, pero cuando comenzó a atajar le fue bien. Vino a River y la rompió. ¿Por qué no se puede dar? Todo es posible", aseveró.
Volver a empezar. Licha recordó la frustración que sintió al quedar libre de Colón. "Cuando estás ahí pensás que vas a llegar, no imaginás lo contrario. Por eso me agarró un bajón anímico muy grande. Tuve una semana que estaba acostado todo el día. Llegaba gente a casa y me largaba a llorar. Sentí un martillazo en la cabeza. Pero ahí dije "o me quedo o le meto ganas", aseveró.
El cambio de mentalidad alimentó sus esperanzas. "Un 1º de enero a las 7 comencé a entrenar solo. Después entrené con el Yacaré Uzín que me abrió las puertas. Ahí surgieron posibilidades Me probé en Patronato, donde superé las expectativas, pero ya habían arreglado con Federico Costa. Fui a otra prueba a Viale FBC, donde no llegué a un arreglo económico. Me llamaron de UNL para jugar Liga Santafesina. Arreglé, comencé a entrenar y unos días antes de cobrar recibí una propuesta, por intermedio de Armando Sosa, para jugar Primera D para Lugano. No lo dudé. Regresé de entrenar de Santa Fe a las 23 y a la hora estaba viajando a Buenos Aires", repasó.
Vidriera. Su nuevo destino no era muy seductor. Lugano es un equipo que milita en la quinta categoría del fútbol argentino. Mitre asumió el desafío con la premisa de mostrar sus condiciones y escalar categorías con el correr del tiempo. "En la D no hay jugadores rentados, pero elegí entre quedarme acá a ganar un dinero que me alcanzaba o irme a Buenos Aires a mostrarme y si me iba bien podía tener la posibilidad de subir categorías. Me impulsó ir y mostrarme, que me vayan conociendo y poder despegar", explicó.
Licha inició desde atrás en el Naranja. "En Lugano comencé como cuarto arquero. Tuve varios partidos en el banco y pude atajar los últimos cinco partidos del primer campeonato. Al siguiente campeonato atajé todos los partidos. Después el entrenador se fue a Argentino de Quilmes y me preguntó si quería ir con él. Tenía 11 propuestas de clubes de la D, pero no dudé en ir a Quilmes porque era una categoría superior".
Mitre experimentó las enormes diferencias que existen entre una institución como Colón de Santa Fe y las entidades que militan en las categorías menores del ascenso. "Ir a jugar a Lugano fue como una cura de humildad. Estando en Colón no miraba para abajo y cuando me tocó estar en Lugano me di cuenta lo que es el ascenso. Todos los jugadores trabajan porque la plata no alcanza para nada. Las canchas no son las mismas, lo mismo sucede con la estructura. Es una categoría amateur, pero me impulsó ir por las ganas de seguir avanzando y querer concretar mi sueño".
Objetivo claro. Antes de mudarse a Buenos Aires Mitre tenía diagramado comenzar una carrera universitaria en Santa Fe. Postergó esa meta para más adelante. "Iba a estudiar nutricionista, pero cuando surgió la posibilidad de irme a Buenos Aires dije 'esta es la mía'. Muchas veces el tren pasa una vez y no lo quería dejar escapar. Me fui pensando que tenía tiempo para estudiar después. La carrera del futbolista no es muy larga y hay que aprovechar los momentos. Mi idea es jugar, que me vean, seguir ascendiendo categorías y, por qué no, llegar a Primera División. Quizás sea muy apresurado, pero mi sueño máximo es jugar en la Selección argentina. No me pongo techo. Soy consciente de que tengo que ir de a poco. Soy joven para ser arquero y tengo una buena carrera por delante", concluyó.

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