El básquet entrerriano atraviesa horas de profunda tristeza. Este domingo se conoció el fallecimiento de Alejandra Grasmuck, reconocida árbitra de la ciudad de Paraná, quien tenía 30 años y luchaba contra una enfermedad oncológica que la había obligado a alejarse de las canchas.
Dolor en el básquet entrerriano: falleció la árbitra Alejandra Grasmuck
Se conoció el fallecimiento d reconocida árbitra de básquet, quien tenía 30 años y luchaba contra una enfermedad oncológica.
Foto: Archivo/UNO
Alejandra Grasmuck tuvo un largo tratamiento oncológico.
Su partida generó un fuerte impacto en el ambiente deportivo, donde supo construir una trayectoria marcada por el compromiso, la responsabilidad y un amor incondicional por la disciplina.
Una vida ligada al básquet desde la infancia
Alejandra comenzó su vínculo con el deporte desde muy pequeña. De niña jugaba al básquet y también colaboraba en la mesa de control de distintos clubes. Fue en ese ámbito donde, en 2014, surgió la invitación para convertirse en árbitra, iniciando así un camino que la llevaría a consolidarse dentro del arbitraje provincial y nacional.
Con el paso de los años se desempeñó como:
Árbitro Asociativo en categorías femeninas y masculinas.
Árbitro Federativo, dirigiendo en ambas ramas.
Jueza en el Torneo Federal Femenino.
Integrante de competencias vinculadas a FIMBA.
Secretaria del Colegio de Árbitros Filial Paraná.
En cada rol dejó una marca imborrable, no solo por su capacidad profesional, sino también por su calidad humana.
Compromiso y vocación
Quienes compartieron cancha con ella coinciden en destacar su entrega y dedicación. Cada partido representaba una nueva oportunidad para crecer y aportar al desarrollo del básquet. Desde las categorías formativas hasta instancias de mayor exigencia, asumió cada desafío con responsabilidad y pasión.
Su trabajo en el Colegio de Árbitros también evidenció su compromiso con el fortalecimiento del arbitraje y la formación de nuevas generaciones.
Un adiós que une al deporte
La noticia de su fallecimiento provocó múltiples mensajes de despedida y acompañamiento a su familia y seres queridos. El dolor atraviesa a clubes, jugadores, entrenadores y colegas, que hoy la recuerdan con cariño y gratitud.
“Alejandra abrió sus alas y emprendió su vuelo hacia la eternidad”, expresaron allegados, en un mensaje cargado de emoción.
El básquet entrerriano la despide con respeto y reconocimiento, abrazando su memoria como ella abrazó siempre a este deporte. Su legado permanecerá en cada cancha donde hizo sonar su silbato y en cada persona a la que inspiró con su ejemplo.
Que descanse en paz.















