Abraham Lell, de 17 años, es entrenador de fútbol en el barrio Antártida Argentina. Donde los niños encuentran un espacio de recreación y a un DT dispuesto a todo.
A través del fútbol ayuda a los chicos a salir de la calle
Por Gerónimo Flores
A través del fútbol ayuda a los chicos a salir de la calle.
"Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida. Pero de algo estoy seguro, no saben nada de fútbol". La frase perteneciente al escritor argentino, Eduardo Sacheri, da por hecho el desconocimiento que tienen algunos sobre un deporte que traspasa cualquier tipo de barreras. Incluso, las sociales.
Un corazón generoso
Morocho es jugador de Viale Foot Ball Club y su sueño es llegar a primera. Como la de tantos chicos a lo largo y ancho de nuestro país. Claramente, el camino no es fácil. Pero nada es imposible cuando uno tiene una meta. Hace muy poco, tuvo una prueba en San Lorenzo, donde no pudo quedar. Pero confía en que vendrán otras posibilidades.
A su vez, tiene su propia escuelita de fútbol en una cancha ubicada en el Barrio Antártida Argentina, donde entrena gurises de 7 a 17 años. Su lucha incansable también es ayudada por Suma De Voluntades, lugar que vio crecer a Abraham y donde también colabora regularmente.
La cancha fue inaugurada a principios del 2022, con la presencia de ex jugador de fútbol Javier Saviola y la modelo paranaense Romanela Amato. Esta iniciativa surgió a través de los vecinos del lugar y la organización no gubernamental Suma De Voluntades. En el marco del proyecto Una canchita para mi barrio.
A pesar su corta edad, Lell tiene un corazón enorme. Además, está terminando la escuela al mismo tiempo que trabaja diariamente para que esos chicos a su cargo encuentren en el deporte, herramientas de superación y regresen a sus hogares con una sonrisa.
Ya que muchos de ellos viven en malas condiciones y al estar tan cerca del Volcadero, se exponen a su gran contaminación. Afectando así su calidad de vida.
En este lugar que irradia indiferencia y que ninguna gestión ha querido resolver, está Abraham y más de 60 chicos queriendo superar esa cruda realidad.
UNO logró contactarse con Abraham Lell y lo consultó sobre estas acciones solidarias que marcan un ejemplo dentro de una masa de adolescentes que muchas veces criticamos como sociedad, al pensar erróneamente que nada les interesa.
Para el joven de 17 años, este deporte tiene un gran significado en su vida: "El fútbol para mí es una pasión y alegría que me llena el alma. Además, me ayudó a progresar y estar bien".
Referido a la conformación de esta escuelita de fútbol en el barrio Antártida Argentina, Abraham dijo: "La escuelita ya estaba formada, al igual que la canchita. Pero el presidente del barrio necesitaba un director técnico que esté con los chicos, así que me ofrecí".
Por otra parte, el objetivo principal de este compromiso es ayudar a los más chicos: "Mantenerlos lejos de las calles es mi objetivo principal, para que no agarren malos vicios y no concentren toda la atención en otras cosas".
Las familias de los niños acompañan desde la participación, voluntad y la alegría que les significa que sus hijos estén participando de un deporte: "Sus familiares están contentos con todo el trabajo y la emoción que tienen los gurises al ir a las prácticas".
Con sus 17 años, también se emociona con el trabajo cumplido: "Me genera alegría y emoción ver que están detrás de una pelota".
Ya casi terminando la charla, sus expresiones también dejan una enseñanza para sus pares y adultos, que la contaminación es un problema que nos afecta a todos y a otros, más: "Algunos de estos chicos viven en malas condiciones económicas y están expuestos a mucha contaminación, ya que viven muy cerca del Volcadero".
Finalmente, Morocho remarcó las palabras de aliento que suele expresarle a sus alumnos: "Que siempre tienen que estar enfocados en lo que quieren y nunca aflojar".


















