Miradas

Argentina sin rumbo y cansados de padecer estos gobernantes

Hay tembladeral porque se fue el ministro de Economía, y no se sabe qué pasará esta semana con las variables económicas en la Argentina.

Lunes 04 de Julio de 2022

¿Cuál es el problema actual de la Argentina? los ciudadanos, los políticos que supimos conseguir, un problema político, económico y financiero?, o bien por todo esto es que estamos condenados al fracaso permanente.

Cuántas sensaciones se nos viene a la cabeza cuando vemos que se va un ministro de Economía, por las peleas entre el Presidente Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Frustración, cansancio, hastío, ganas de romper todo, de agachar la cabeza y de saber que este lunes, la situación puede ser peor que ayer, y mejor que mañana.

Por más que asuma mandrake, la situación cambiará?. Se dará el tan ansiado punto de encuentro de los que están en al conducción de este gobierno, que depongan sus intereses, egos y se decidan finalmente a gobernar en serio por el país y por la población.

Miren, le echaron la culpa a Macri, a la epidemia, a la guerra, a los medios, a las cerealeras, menos mal que mi abuela murió, porque sino también se la pegaban. Y eso que nos dijeron ser el mejor equipo de científicos para sacarnos del pozo del gobierno de Cambiemos.

En definitiva, más de lo mismo. Estamos mal, muy mal, y lo peor es que se ve que los que siguen con las riendas del poder, ya no tienen respuestas o no saben qué hacer, y los que estuvieron, y ahora creen que son los mejores, fueron tan malos como estos.

Mucha demagogia, chicanas baratas y poca altura política.

No se entiende cómo una parte del gobierno atacó internamente a la restante, quitándole poder al Presidente, erosionando su gestión y agrediendo a sus funcionarios.

Es llamativo el proceso de destrucción interna que sufrió esta gestión.

A las autoridades, con todo este desprestigio que estamos mostrando, lo único que les queda, es tratar de promover un gran acuerdo para tratar de salvar a la Argentina. Si esto no ocurre, otra vez se repetirán los errores del pasado.

Pensar de una buena vez y por todas, en la población que ya sabe, se vienen días tenebrosos con la suba de precios, del dólar, del riesgo país, en definitiva índices que impactarán de lleno en la gran cantidad de pobres, indigentes, o jubilados y comerciantes que sufrirán la ausencia de un Estado frente a la voracidad y especulación de los grandes grupos económicos, que son los que único ganan cuando hay crisis.

Sería interesante que los que gobiernan en la actualidad piensen en los grandes políticos de la Argentina: del abrazo de Juan Perón y Ricardo Balbín; de Raúl Alfonsín, que prefirió asegurar la estabilidad del país, a costa de sacrificar la parte final de su gobierno. Sin importar a esa altura quien era el responsable de la caída del gobierno.

Los gobernantes se deben hacer cargo de sus fracasos y éxitos. Y dejar de echar culpas a otros.

Por el bien del país, si esta gente, como dicen, piensan en la población, deberán terminar con las idas locas de cerrar las exportaciones, fomentar urgentemente la creación de empleo genuino con el sector privado, dejar de crear impuestos a los que producen, y por sobre todo, reorganizar el Estado en sus funciones básica. Es decir: Educación, Seguridad, Contención Social y Trabajo, el resto siempre deberá quedar para otros tiempos.

Predicar con el ejemplo, y reducir los 22 ministerios, los sueldos de los funcionarios políticos (no de carrera, y menos de los trabajadores públicos).

Acordar un núcleo básico de puntos con la oposición para tener respaldo Parlamentario en un plan de la salida de la emergencia que permita llegar a normalizar este actual desastre que hay en el país.

Y por sobre todo, que el Presidente y la Vice, acuerden qué diablos quieren hacer con la Argentina.

Me reniego a vivir en este tembladeral, me da envidia Chile, Paraguay, Uruguay, y la propia historia de nuestro país, donde era normal que un trabajador podía con su sacrificio tener la dignidad de un buen pasar para su familia; de ser clase media, estudiar en una universidad pública, los hijos tener un presente y un futuro, y no pensar en irse a otra parte.

Esto ocurrió hasta fines del 90. Luego vinieron los que vinieron, e hicieron todos estos desaguisados. Nadie se salva de este proceso que termina con este caótico presente.

Nadie puede decir lo mío fue igual o mejor a lo de Perón, Illía, Frondizi o Alfonsín. Por favor, hacerse cargo alguna vez del desastre promovido, y tener la grandeza de hacer lo que se debe, en la institucionalidad de la Argentina.

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