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Una familia que transpira arte

Cinco generaciones creando los objetos de uso cotidiano con ingredientes de la vecindad, y con un amor a la belleza que es marca.

Sábado 26 de Junio de 2021

“Carlos Troncoso, mi padre, dedicó su vida a cuidar de su familia de ocho hijos. Hoy, con 86 años, sigue en las artesanías para no perder las costumbres. Añora sus días de ferias, extraña a sus amigos, los intercambios de saberes; esa camaradería de compartir técnicas y herramientas. Ha cosechado tantos amigos y alumnos como reconocimientos por su trayectoria, y por ser parte de este legado cultural. Mi padre deja una gran enseñanza, si el trabajo artesanal es un oficio que te dignifica”, dice María del Carmen Troncoso y recuerda: Rueca de plata en Colón, Medalla de plata artífice innovador, Mención en la Rural de Palermo, Buenos Aires, Escudo de la provincia de Entre Ríos”.

Son muchos sus familiares artesanos, pero digamos algunos: “Mi hermano Justo Ramón Troncoso, de Chajarí, seguía los pasos de mi padre en el trabajo con los cueros; realizaba porta termos, carteras, bolsos, billeteras, cintos, mates. Fue un integrante de la Casa del Artesano El Chajá, en Chajarí, en el complejo termal. Lamentablemente extrañamos su partida, hace unos años nos dejó”.

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Empezar como jugando

“Mi hermana Norma Beatriz Troncoso, de Colonia Avellaneda, trabaja el rubro cuero procesado, realiza carteras, cintos, pecheras para animales, correas, fundas, etc. Ha recorrido distintas ferias provinciales y nacionales. Mi hermana Marta Estela Troncoso, desde chiquita veía a la abuela tejer y quería aprender. Jugando con unas hebras de palma caranday que dejaba mi tío Bernucho Taborda, escobero de Villa Yatay, empezó a trabajar este material. Como no siempre había palma, mi papá le daba unos tientos finos de chivo para que practicara y así se hizo su primer trabajo, que se comió el perro. Con el correr del tiempo expuso sus trabajos de palma caranday en el Museo de Artesanías”.

“El hermano de mi padre, Lucio Troncoso, trabaja en mimbre junto a uno de sus hijos en el barrio Gaucho Rivero. Sillas, sillones, cuchas de mascotas, moisés para bebés, etc. Mi hermano Juan Carlos Troncoso está aprendiendo el oficio de curtir y hacer algunos trabajos en cintos y vainas de cuchillos, si bien no ha participado de ferias no se va a perder este oficio. Mis hermanos Ricardo y Jorge Troncoso trabajan en rubro metal realizando biyuterí (bisuterías) en hilos o alambres de alpaca, aros, pulseras, collares, accesorios para prendas, broches, etc. Mi hermana Griselda no se dedica a la artesanía pero sí ayuda en colocar la urdimbre al telar o pulir la cerámica con mis hijas”.

“Mis primos hermanos, hijos de Félix Troncoso, Gustavo y Mauricio, también son trabajadores culturales. Gustavo realizó con la ayuda de su amigo Montórfano el mate gigante que está a la entrada de Paraná. Está hecho en hierro, malla sima, revestido y laminado en fibra de vidrio y resina. Realizó una réplica original en aluminio de un Mercedes Benz SLR que fue conducido por Juan Manuel Fangio. Mauricio, profesor de artes visuales, gran muralista y pintor. Ha participado de distintas exposiciones en el Museo de Bellas Artes, recibió la tercera mención por la obra titulada ‘Punto de encuentro’, realizada en el salón Anual Municipal de artes 2016. Participó del encuentro de pintores, convocados por la temática carnaval; quince artistas trabajaron en Chajarí en febrero 2019; y también en el Microcentro de Paraná en apoyo a los artistas plásticos locales, por impulso de la Cámara de comerciantes. Participó del programa Todas las manos...”.

Las anécdotas de María del Carmen son variadas y con gracia. “Cuando hablo de artesanos no paro más”, ríe, y sigue: “ Mi hija Patricia Silvina Abrego, profesora de artes visuales, es artesana ceramista, alfarera. Se capacitó con los mejores profesores como Héctor de María y Raquel Melhem, y en la Escuela de Artes Visuales. Su tarea es extraer del río la arcilla que prepara meticulosamente. La limpia de impurezas, la deja decantar, la cuela, la seca, para luego amasar o mezclar con arcilla blanca. Trabaja en el torno o con método chorizo y de plancha. Deja secar y lija para luego quemar en horno a leña; es un proceso largo pero de maravillosa transformación de la arcilla en piezas útiles como jarros, platos, bandejas, ollas, cazuelas. Accesorios para peceras. En algunos pedidos trabaja con su hermana Noelia en porta velas y sahumadores, porta sahumerio, cascadas. Mientras mis hijas trabajan, sus hijas (mis nietas) Sofía de 9 años y Naiomy de 5, hacen muñequitos de arcillas, ya conocen la textura para modelar. Traen en sus genes el don artesanal”.

Algunos frutos

María del Carmen fue convocada desde el Fondo Nacional de las Artes para dar talleres de tejidos en hilados de chala y palma caranday en San Esteban, Córdoba. “Es un lugar soñado. Los alumnos, señoras y señores muy entusiasmados, habían invitado a parientes de Capilla del Monte y zonas aledañas”, recuerda.

También dio clases a alumnos de la Escuela de Artesanías de Berazategui, Buenos Aires, en el taller de arte botánico. “Trabajaban totora, junco, dracena, bananos, espartillo. Como era poco el tiempo para trabajar con todas las fibras que llevaron, dividimos los alumnos según las fibras, y a cada grupo le enseñé los métodos que sabía: retorcer, hilar, coser, trenzar. Cada grupo realizaba una pieza distinta: sombrero, panera, abanico, porta huevos. Después tendrían que enseñar a los otros grupos lo aprendido en la clase. Fue muy entretenida y fructífera”.

La Universidad de Morón la invitó a dar un taller de hilado de chala y de tintes naturales. “Me sentía contenta y nerviosa. Jamás en mi vida había entrado a un laboratorio y trabajamos con mucho entusiasmo intercambiando técnicas de teñidos. Ellos aprendieron a hilar, que no sabían, y yo a pesar y medir cada materia prima a utilizar. La diseñadora Gabriela Nirino presentó en Italia una pulsera tejida en chala de maíz; había aprendido el hilado en el curso y ganó un premio. En la Semana de la Tradición en el Museo José Hernández, de Buenos Aires, yo tenía que dar una charla y hacer demostraciones con la rueca. En la exposición de tramas me encontré con un trabajo de Gabriela en hilado de chala. Eso me llena el corazón de emoción: saber que lo que enseño da sus frutos”.

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