Mariano Perelstein estuvo en la Redacción de UNO y compartió su recorrido personal y profesional, desde sus inicios laborales hasta la consolidación de su empresa automotriz, destacando los desafíos, aprendizajes y la importancia de la familia, los vínculos y la experiencia adquirida.
Mariano Perelstein: "Pasé de la estabilidad a empezar de cero, pero era lo que me gustaba"
Mariano Perelstein, empresario paranaense, repasó su trayectoria, el salto al emprendimiento y su apuesta a la innovación en servicios automotrices.
Mariano Perelstein: "Pasé de la estabilidad a empezar de cero, pero era lo que me gustaba"
De María Grande a Paraná: una adaptación que marcó su camino
Aunque nació en Paraná, su infancia transcurrió en María Grande, donde vivió hasta mediados de los años 80. Ese primer tramo de su vida estuvo marcado por la cercanía familiar y un entorno más acotado. Sin embargo, el traslado a la capital provincial implicó un cambio profundo que impactó tanto en su rutina como en su desarrollo personal.
El paso a una ciudad más grande significó empezar de cero: nuevos vínculos, otra escuela y un contexto completamente distinto. Ese proceso no fue sencillo y estuvo atravesado por momentos de incertidumbre.
“Fue un cambio muy grande, porque tenés que empezar de nuevo con amigos, escuela y todo lo que implica adaptarte”, recordó.
Uno de los episodios que mejor refleja ese impacto fue su primer día en una escuela técnica. La experiencia resultó abrumadora y tomó una decisión inmediata.
“Entré en pánico el primer día de clases y en el primer recreo me fui corriendo de la escuela”, contó, al describir esa situación que lo marcó.
Con el tiempo, logró reencauzar su formación en otra institución, donde encontró mayor contención. Allí pudo integrarse, construir amistades y consolidar vínculos que aún hoy conserva. “Después encontré un lugar donde me sentí cómodo, hice amigos y pude seguir”, señaló.
La pasión por los fierros y los primeros pasos en el automovilismo
Desde muy chico, el mundo de los motores formó parte de su vida. Influenciado por su entorno familiar, comenzó a desarrollar una pasión que lo acompañaría durante años. “Desde chico mamé lo que son las carreras”, sintetizó.
Durante la adolescencia, ese interés se transformó en una experiencia concreta cuando tuvo su primer karting. Ese momento marcó un antes y un después. “Tenía 15 o 16 años cuando mi papá me compró el karting, lo probaba en la calle y la alegría era increíble”, recordó.
A partir de allí, comenzó a competir y a involucrarse de lleno en el automovilismo. En poco tiempo, pasó de las primeras experiencias a disputar competencias a nivel provincial. “Al año siguiente ya corríamos en serio y después llegué a ganar un campeonato entrerriano”, afirmó.
Sin embargo, ese camino se vio interrumpido por un hecho personal muy fuerte: el fallecimiento de su padre. Ese momento lo llevó a replantear sus prioridades. “Ahí dejé de correr, me fui a estudiar a Rosario, pero después volví y empecé a trabajar”, explicó. Ese giro marcó el inicio de una nueva etapa, más enfocada en el mundo laboral.
De una multinacional al salto emprendedor
Su ingreso al trabajo se dio en una empresa multinacional, donde desarrolló una carrera de más de dos décadas. Comenzó desde una posición inicial, realizando tareas de reposición en supermercados, lo que implicaba esfuerzo, constancia y largas jornadas.
“Arranqué como repositor, me movía en colectivo recorriendo supermercados”, recordó. Ese primer rol fue clave en su formación, ya que le permitió conocer desde adentro el funcionamiento de la empresa.
Con el tiempo, fue creciendo dentro de la estructura. “Aprendí mucho de la cultura del trabajo, de tener horarios, de la pertenencia a la empresa”, señaló. Ese aprendizaje lo llevó a ocupar cargos de mayor responsabilidad, hasta alcanzar posiciones jerárquicas como gerente regional.
Sin embargo, a pesar de la estabilidad y el crecimiento, en 2010 decidió dar un giro en su vida profesional. “Pasé de estar en una multinacional, con buen sueldo y estabilidad, a arrancar de cero en algo propio”, expresó.
La decisión no fue sencilla, pero respondió a una búsqueda personal. “Era lo que me gustaba y lo que venía buscando, independizarme”, agregó.
Junto a su hermano, comenzó a consolidar un proyecto en el rubro automotor, que con el tiempo se transformaría en su principal actividad.
Innovación, confianza y mirada a futuro
Hoy, Perlestein lidera Eurotaller Lubricar, un espacio que se ha consolidado como referente en servicios automotrices en Paraná. Su propuesta combina tecnología, capacitación constante y una atención enfocada en el cliente.
El empresario destaca que el sector exige actualización permanente. “Tratamos de estar siempre con la última tecnología, porque es lo que demanda el mercado”, explicó.
En ese sentido, remarcó que los avances tecnológicos generan nuevos desafíos. “Hoy un auto eléctrico cambia totalmente las reglas del juego”, señaló, al referirse a la necesidad de capacitación y equipamiento específico para este tipo de vehículos.
Más allá de la innovación, hizo hincapié en un valor central: la honestidad. “Es fundamental ser honesto con el cliente y decirle la verdad”, afirmó.
“Nosotros tratamos de hacernos cargo de lo que nos corresponde y asesorar de la mejor manera”, agregó, al explicar la filosofía de trabajo que sostiene su emprendimiento.
Familia, vínculos y proyectos
A lo largo de su vida, los vínculos cercanos han tenido un rol fundamental. Sus hermanos, en particular, fueron un apoyo constante en distintas etapas. “Siempre nos apoyamos entre todos”, expresó.
También destacó la importancia de los amigos, tanto los de toda la vida como los que fue sumando con el tiempo. “Tengo amigos de distintas etapas, del colegio, del deporte y de la vida”, comentó.
Padre de tres hijos, considera que la familia es un eje central. Esa mirada también se refleja en su forma de proyectarse a futuro, donde busca sostener un equilibrio entre lo personal y lo profesional.
En cuanto a los próximos años, su objetivo es seguir consolidando su empresa y adaptarse a los cambios del sector. “La idea es seguir creciendo, adaptarnos a la tecnología y mantenernos a la vanguardia”, concluyó.
La historia de Mariano Perlestein refleja el recorrido de alguien que supo reinventarse, asumir riesgos y construir un camino propio. Un perfil donde la experiencia, la decisión y la pasión se combinan para sostener un proyecto en constante evolución.













