En 2019 un equipo interdisciplinario conformado por diseñadores y médicos especializados en reumatología desarrolló un proyecto con una serie de dispositivos impresos en 3D pensados para mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades reumáticas en etapas avanzadas. Estas herramientas buscan facilitar la realización de tareas cotidianas –como abrir botellas, accionar picaportes, subir cierres o abotonarse la ropa– contribuyendo a preservar la autonomía de los pacientes en su día a día.
Un proyecto invita a escuelas técnicas a ser aliadas clave de la salud pública
Impulsan un proyecto de ley para que alumnos fabriquen con impresoras 3D dispositivos adaptados para pacientes con artritis y otras patologías
Por Vanesa Erbes
El proyecto "Traspasando fronteras" promueve que las escuelas técnicas fabriquen dispositivos en impresoras 3D para ayudar a quien lo necesita
El médico reumatólogo César Graf, quien es de Paraná, encabeza esta iniciativa desde el Laboratorio Diseño Litoral 3D y contó a UNO: “El sueño de los integrantes de este proyecto es que el paciente pueda contar con estos dispositivos de forma totalmente gratuita y que cada uno tenga el que necesita para su caso en particular”.
Desde entonces, se propusieron compartirlo con las escuelas técnicas, pero no se pudo avanzar con esta idea: entre otras cuestiones, la pandemia marcó un punto de inflexión, ya que los establecimientos educativos se reconvertían para producir insumos sanitarios. En este marco, el equipo decidió avanzar de manera independiente: adquirieron impresoras 3D, se capacitaron y comenzaron a fabricar sus propios diseños en Entre Ríos. Ese proceso derivó en la creación de un laboratorio de investigación y desarrollo que hoy no sólo produce, sino que también capacita a instituciones educativas para replicar la experiencia.
Sin embargo, ahora la idea de que las escuelas técnicas se puedan sumar y convertir en aliadas clave de la salud pública comienza a tomar forma, gracias a que avanza una iniciativa que combina innovación, educación y compromiso social con un objetivo concreto: mejorar la calidad de vida de personas con dificultades en la movilidad. Se trata del proyecto de ley “Traspasando fronteras”, presentado por la diputada provincial Silvina Deccó, que propone que las escuelas técnicas fabriquen, mediante impresoras 3D, dispositivos adaptados para pacientes con artritis, enfermedades reumáticas y otras patologías.
Esta propuesta fue impulsada precisamente en base a la experiencia de Graf y el Laboratorio Litoral 3D, en conjunto con la labor que realiza el grupo de Ayuda Mutua para pacientes con Artritis Reumatoidea (AMAR) en la provincia.
Mayor accesibilidad
En diálogo con UNO, Graf recordó la fabricación de dispositivos 3D para ayudar a las personas con enfermedades reumáticas se remonta a una beca obtenida junto a la Sociedad Argentina de Reumatología para desarrollar dispositivos destinados a personas con artritis reumatoidea. “Empezamos con cinco modelos pensados para actividades básicas, pero con el tiempo eso creció hasta más de 300 prototipos distintos”, señaló.
Uno de los aspectos centrales de dicho proyecto es la accesibilidad. En un contexto donde muchos de estos productos eran importados –y, por lo tanto, costosos o directamente inaccesibles– la impresión 3D permitió democratizar su uso. “Son dispositivos de bajo costo que en su momento el país importaba. Hoy los podemos fabricar acá y ponerlos a disposición de quien los necesite”, explicó Graf.
Los elementos incluyen adaptaciones para cepillos de dientes, cubiertos, cortaúñas, abridores de botellas o picaportes, entre otros. Pero además, se trata de soluciones personalizadas: cada paciente puede requerir variantes específicas según su condición. “Un mismo dispositivo puede tener 10 versiones distintas. No todos los cuerpos ni todas las limitaciones son iguales”, detalló el especialista.
Si bien el proyecto nació enfocado en patologías reumáticas –un grupo que supera las 250 enfermedades– su alcance se amplió rápidamente. Hoy también beneficia a personas con enfermedades neurológicas, secuelas de accidentes cerebrovasculares, miastenia, parálisis cerebral e incluso adultos mayores con debilidad muscular.
El impacto es significativo: mejora la autonomía del paciente, y también reduce la carga sobre cuidadores y familiares.
Graf compartió el caso de una niña que, gracias a estos dispositivos, logró comer, escribir e incluso saltar la cuerda de manera independiente. “No son prótesis complejas, pero cambian la vida diaria”, resumió.
LEER MÁS: Solidaridad: Trini recibió un dispositivo que le permite comer y dibujar con autonomía
Un proyecto que promueve el aprendizaje y la solidaridad
El proyecto de ley busca institucionalizar este modelo a través del sistema educativo. La idea es que las escuelas técnicas se conviertan en centros de producción de estos dispositivos, integrando a estudiantes en un proceso con impacto real en la comunidad. En Entre Ríos ya hay antecedentes: en Diamante, la Escuela de Educación Técnica Nº 1 “Dr. Alfredo Materi” comenzó a fabricar estos elementos en articulación con el sistema de salud local, con el apoyo de autoridades educativas y sanitarias.
Para Graf, el valor pedagógico es tan importante como el sanitario: “No solo se forma al alumno en lo técnico, sino también en la empatía, la solidaridad y el compromiso social”.
Además, el proyecto incorpora una perspectiva ambiental, promoviendo el reciclaje de materiales en la producción.
Red que trasciende fronteras
El nombre del proyecto no es casual. La lógica de trabajo se basa en el conocimiento abierto: los diseños pueden compartirse digitalmente y replicarse en cualquier lugar del mundo.
Actualmente, más de 12 escuelas en Argentina participan de esta red, con más de 4.000 dispositivos producidos. A nivel internacional, ya se sumaron instituciones de Perú, México, Colombia y Ecuador. “Podemos usar un diseño hecho en otro país y ellos pueden usar los nuestros. Es una tecnología universal y solidaria”, destacó Graf.
Diagnóstico temprano
El especialista también hizo hincapié en la importancia del diagnóstico precoz en enfermedades reumáticas. Aunque muchas no pueden prevenirse, sí es posible mejorar notablemente el pronóstico con un tratamiento adecuado y oportuno. “Hoy todas tienen tratamiento. Se puede vivir con estas enfermedades, pero es clave detectarlas a tiempo”, afirmó.
En ese marco, los dispositivos 3D se convierten en un complemento fundamental, ayudando a reducir la discapacidad y favoreciendo la independencia.
Desafío legislativo
El proyecto “Traspasando fronteras” aspira ahora a convertirse en ley. De aprobarse, permitiría ampliar la red de producción, garantizar la gratuidad de los dispositivos y fortalecer el vínculo entre educación y salud. Se trata de una iniciativa de bajo costo relativo, alto impacto social y fuerte potencial de replicabilidad.
En un escenario donde la tecnología suele asociarse a desarrollos complejos o inaccesibles, esta propuesta demuestra que también puede ser una herramienta concreta para resolver problemas cotidianos. Y, sobre todo, pone en evidencia que cuando la innovación se articula con la solidaridad, el resultado no sólo cruza fronteras geográficas, sino también barreras sociales.

















