Un vecino de Paraná, Alejandro Quiroga, relató cómo escapó con su hija de ocho años de una violenta crecida del arroyo que atravesó el barrio. Perdió muebles y pertenencias y denunció falta de asistencia oficial. “Con una nena en brazos, realmente hay que vivirlo. No se puede explicar”, afirmó.
Paraná: el agua le llegó a la cintura y huyó con su hija en brazos
Vecino de Paraná describió cómo fue la desesperante situación que vivió durante la tormenta de la semana pasada. Perdió todo y pide ayuda
Por Aldana Martínez
La madrugada parecía tranquila hasta que el sonido de una gotera lo despertó. “Estábamos durmiendo y escuché una gotera”, contó. Minutos después, el agua ya desbordaba el baño y avanzaba por toda la casa. “Había muchísima agua, se iba para todos lados”, recordó Alejandro Quiroga, vecino de calle Don Bosco y Austria en Paraná.
Con su hija de ocho años en brazos, salió casi a la calle en medio de “una correntada inmensa”. El hombre, de 56 años y vecino del barrio desde 2006, relató que el agua le llegaba “arriba de la cintura” mientras intentaba ponerse a resguardo. “Con una nena en brazos, realmente hay que vivirlo. No se puede explicar”, afirmó.
Testimonio desgarrador
En medio del caos, alcanzó a tomar apenas algunas cosas. “No tuve tiempo de nada. Agarré el teléfono, el de mi hija, la puse en brazos con una campera grande mía porque no me dio tiempo de cambiarle la ropa”, describió. Según explicó, caminaron media cuadra y estuvieron a punto de caer en la correntada. “Nos pudo haber llevado. Fue un milagro no caerme realmente”, sostuvo en diálogo con Radio La Red Paraná (88.7).
La primera ayuda llegó de una vecina, quien le cambió la ropa a la niña, que estaba empapada. Más tarde, un compañero de trabajo lo asistió y le ofreció pasar la noche en su casa. Sin embargo, al regresar, el panorama era desolador: barro espeso, muebles arruinados y objetos esparcidos por el piso. “No se podía prácticamente caminar. Estaba todo tirado, en elo barro”, contó.
Las pérdidas fueron importantes. “He perdido muchas cosas: muebles, colchones, muchísimas cosas. El televisor se está secando, no sé si va a funcionar”, enumeró. En una de las paredes aún se distingue la marca que dejó el agua, casi a la mitad de la altura. Decidió no borrarla. “La dejé por la esperanza de que alguien venga a ver lo que pasó”, explicó.
El vecino aseguró que hace más de diez años que sufre anegamientos en la zona, aunque nunca con esta magnitud. “Nunca ha sido así, de esta forma. Esto realmente peligraba la vida de nosotros dos”, señaló. Y explicó que se trata del mismo arroyo que, a una cuadra, se llevó la vida de una mujer y su hija durante la tormenta.
Cómo colaborar
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Durante más de catorce horas caminó con los pies en el barro. Hace changas de electricidad y compraventa para subsistir, por lo que cada pérdida impacta directamente en su economía. También remarcó que su vivienda no es una ocupación ilegal. Si bien destacó la solidaridad de vecinos y conocidos, cuestionó la ausencia del Estado. “De la gente tuvimos ayuda, pero del gobierno nada, absolutamente nada. Ni siquiera acercarse a ver”, denunció. Y agregó con crudeza: “Uno existe solo para ir a votar, parece”.
Conmovido, cerró su testimonio con una frase que repitió varias veces aquella noche mientras el agua subía: “Yo le debo a Dios estar vivo con mi hija. Lo último que le dije fue: ‘Yo te voy a sacar de acá’. Y gracias a Dios lo logré. Lamento mucho a las personas que no pudieron hacerlo”.
Para colaborar con la familia se puede dialogar con Alejandro al 54 9 3435 17-0077.














