Indio es oriundo de Oro Verde, tiene diez años y tras tres años de tratamiento contra la leucemia, venció al cáncer y con gran emoción tocó las campanas de esperanza, como un cierre de un ciclo en su vida, como símbolo de lucha y fe. Fue el lunes pasado en la estación del ferrocarril de Paraná. Indio es uno de los muchos niños que tocó las campanas y celebró con sus seres queridos una etapa superada, la celebración simbólica es impulsada por Sandra Villalba, ex paciente oncológica que pensó en esta idea para ayudar y contener anímicamente a otros pacientes,
Indio venció al cáncer y lo celebró con campanadas de esperanza
Indio venció al cáncer y lo celebró con campanadas de esperanza
Indio venció al cáncer y lo celebró con campanadas de esperanza
Indio venció al cáncer y lo celebró con campanadas de esperanza
Indio venció al cáncer y lo celebró con campanadas de esperanza
"Gracias a todos. No se puede poner en palabras lo que es llegar a este momento. Fueron muchos años de lucha para nuestro Indio y nosotros siempre acompañándolo. Es indescriptible lo que estamos sintiendo hoy, muy felices. Tenemos y agradecemos una red de sostén, que es la familia, que nos fortaleció y que fue muy importante para nosotros. Queremos que sepan que en esta celebración también hacemos honor a todos aquellos que tuvieron un destino diferente y no pudieron llegar al final de tratamiento. Honramos la vida de Tiago, Venecia, Leonel, Walter y de un montón de personas que no pudieron superarlo. A quienes están empezando, a quienes recibieron un diagnóstico queremos trasmitirles que se puede, que no dejen de confiar. Muchas fuerzas para salir adelante", dijo Araceli Schame, mamá de Indio.
Tras dar las tres campanadas que indican que superó el cáncer, visiblemente emocionado Indio agradeció a: “todos los que tenían fe en que me iba a curar. Estoy muy agradecido”.
Contagiar esperanza
Sandra Villalba tiene 50 años. Es de Paraná, Entre Ríos, y fue paciente hemato-oncológica: le diagnosticaron leucemia linfoblástica tipo 1, durante cinco años se sometió a tratamientos y tuvo dos recaídas, hasta que en 1997 recibió el alta definitiva. Luego de recuperarse, retomó su rutina habitual, agradecida de la segunda oportunidad que le dio la vida y con ganas de impulsar iniciativas que ayuden a otros pacientes en su camino.
La mujer trabaja en una oficina en el primer piso de la estación de trenes desde donde ve las vías, y escucha el silbato que anuncia la llegada de las formaciones. “Qué lindo sería que los chicos que terminan la quimioterapia y obtienen el alta médica puedan tocar campanazos. Así, el tren lleva -simbólicamente- el mensaje de que hoy el cáncer se cura a aquellos que comienzan o están en tratamiento”, pensó un día y comenzó a soñarlo. En ese contexto, nace la Campanas de esperanza.
Acompañan siempre a las Actividades de Campana de Esperanza, Arco Iris, Bajo una misma Estrella, Cuidados Paliativos, Fundación Crecer, cooperativa Lazos Cuidados, veteranos de guerra de Malvinas, padres, niños en quimio y los que terminaron, médicos, Pastoral Social, vecinos, y me puedo olvidar de mas personas, pero siempre pedimos que se unan a esta noble causa llena de Esperanza















