Una iniciativa nacida en el cuartel de Bomberos Voluntarios de General Ramírez podría convertirse en una herramienta clave para transformar la manera en que se abordan las emergencias en toda la provincia: a través de un proyecto de ley presentado por el senador provincial Gustavo Vergara, se propone crear un sistema de identificación, capacitación y protocolos específicos para asistir a personas con desafíos en la comunicación, buscando garantizar una atención más accesible, segura y humanizada.
Impulsan una ley para la atención durante emergencias de personas con desafíos en la comunicación
Un proyecto de ley pionero propone implementar en Entre Ríos protocolos inclusivos de asistencia en casos de intervención de los bomberos
Por Vanesa Erbes
Impulsan una ley para la atención durante emergencias de personas con desafíos en la comunicación
La propuesta toma como base una ordenanza ya vigente en General Ramírez, impulsada por el cuerpo de bomberos local, y que comenzó a implementarse recientemente con capacitaciones y la entrega de kits sensoriales para las instituciones de emergencia.
En diálogo con UNO, el jefe del cuartel de Bomberos Voluntarios de General Ramírez, Aarón Mendoza, explicó que el proyecto surgió a partir de la necesidad de adaptar los protocolos de intervención a situaciones donde las personas atraviesan dificultades para comunicarse, ya sea de manera permanente o transitoria. “Tomamos como referencia una ordenanza existente en Villa María, Córdoba, pero quisimos ampliarla a todas aquellas personas que tengan desafíos en la comunicación”, señaló.
La iniciativa no se limita únicamente a personas con trastorno del espectro autista, aunque ese fue uno de los principales ejemplos mencionados durante la entrevista. También contempla casos de personas con secuelas de accidentes cerebrovasculares, dificultades del habla, problemas neurológicos o cualquier condición que complique la comunicación en situaciones críticas.
Calcomanía para proteger
Uno de los ejes centrales del proyecto es la implementación de una identificación visual mediante una calcomanía que podrá colocarse en vehículos y domicilios.
Mendoza aclaró especialmente que el objetivo no es “señalar” a nadie, sino garantizar derechos y mejorar el abordaje en emergencias. “Esta identificación no es para estigmatizar a las personas, sino para que quienes tengan desafíos en la comunicación puedan exigir un abordaje adecuado y seguro”, remarcó.
La idea es que, al detectar esa identificación, bomberos, policías y personal de salud sepan de inmediato que deben actuar con protocolos diferenciados.
Por ejemplo, ante una emergencia vial donde haya una persona con hipersensibilidad auditiva o visual, los equipos podrían reducir el uso de sirenas y luces, evitando incrementar el estrés o el miedo. “Una persona con una condición del espectro autista puede asustarse muchísimo con las sirenas, las luces o incluso con la imagen de un bombero equipado con casco, máscara y traje estructural. En muchos casos tenderá a esconderse y eso modifica completamente la búsqueda y el rescate”, explicó el jefe del cuartel.
Registro voluntario
El proyecto también prevé la creación de un registro voluntario donde las personas podrán inscribirse aportando datos relevantes para los servicios de emergencia.
Esa información se complementará con una cartilla ubicada dentro del vehículo o del domicilio, donde figurarían datos esenciales como nombre, condición, contactos familiares y recomendaciones específicas de abordaje. “Muchas veces estas personas se sienten más seguras con alguien de su entorno. Tener un número de contacto rápido puede cambiar totalmente la situación”, sostuvo Mendoza.
El sistema permitirá además actualizar o modificar los datos si la condición fuese temporal, como podría suceder tras una recuperación médica.
Kits sensoriales
Otro de los puntos destacados es la incorporación de kits sensoriales en las instituciones de emergencia. En General Ramírez ya comenzaron a utilizarse y fueron entregados oficialmente esta semana.
Los kits incluyen protectores auditivos, gafas oscuras para reducir el impacto de las luces, mantas sensoriales con peso, elementos antiestrés y tabletas magnéticas para facilitar la comunicación escrita con personas que no puedan hablar durante la emergencia. “Hay personas que quizá no están dentro del espectro autista pero, por nervios o por alguna condición, no pueden expresarse verbalmente en ese momento. Poder escribir lo que necesitan también es una forma de comunicarse”, indicó.
Capacitación y aprendizaje
La iniciativa establece además capacitaciones obligatorias anuales para bomberos y personal interviniente.
Mendoza destacó que el proyecto comenzó a tomar forma gracias al trabajo conjunto con la licenciada Sabrina Huber, quien integra el cuartel y aportó herramientas desde la salud mental y la inclusión. “Hace más de 20 años que soy bombero y recién ahora empezamos a ver muchas situaciones que antes quizá no advertíamos”, reconoció.
Según explicó, el objetivo no es solamente enseñar técnicas específicas, sino generar sensibilidad y comprensión sobre las distintas maneras en que las personas pueden reaccionar durante una emergencia.
Una de las experiencias más valoradas por el cuartel de General Ramírez fue la realización de jornadas abiertas para familias y personas con condiciones vinculadas a dificultades en la comunicación. Durante esos encuentros, niños y adultos pueden conocer los móviles, probarse cascos, interactuar con bomberos y familiarizarse con los elementos que suelen aparecer en una emergencia. “Ellos nos conocen a nosotros y nosotros los conocemos a ellos, pero en un ambiente amigable, no hostil. Eso genera confianza para el día que realmente haya una emergencia”, expresó Mendoza.
La experiencia también permite que los propios bomberos comprendan mejor las distintas reacciones posibles y aprendan nuevas formas de acompañar y contener.
Expectativa en el Senado
El proyecto comenzó a ser tratado en comisión en el Senado provincial y, según relató Mendoza, la recepción fue favorable. “Nos hicieron consultas y vimos muy buena predisposición. Seguramente participaremos de nuevos encuentros junto a profesionales de salud y otros sectores para seguir mejorando la propuesta”, comentó.
La expectativa es que la iniciativa pueda convertirse en ley provincial y replicarse en distintos puntos de Entre Ríos, fortaleciendo un modelo de atención inclusiva que ya comenzó a dar sus primeros pasos en General Ramírez.
Detrás de la propuesta hay una idea sencilla pero profunda: entender que en una emergencia no todas las personas necesitan lo mismo y que, muchas veces, pequeños cambios pueden marcar una enorme diferencia.



















