Dictadura
Lunes 20 de Noviembre de 2017

El represor Demonte reclamó que le fijen el cómputo de la condena

Sentenciado a perpetua por delitos de lesa humanidad, el expolicía le exigió al juez Ríos que determine hasta cuándo tiene vigencia su castigo

La Cámara Federal de Apelaciones de Paraná le ordenó al juez federal Leandro Ríos que fije el cómputo de la pena al expolicía federal condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, Cosme Ignacio Marino Demonte, en el marco de la causa Área Paraná I. Demonte, a través del defensor oficial Alejandro Castelli, interpuso un recurso de apelación contra el decreto fechado el 23 de mayo de este año que estipula que hasta que no quede firme la sentencia no se le podrá computar la pena, es decir que hasta el momento desconoce hasta cuándo se extenderá su reclusión. En el planteo, el represor invocó la ley 24.660 de ejecución de la pena privativa de la libertad y otras normas internacionales, por cuanto no se estaría cumpliendo con el fin resocializador y otros beneficios previsto por esta normativa que van flexibilizando las condiciones de detención.
Por su parte, el fiscal general se opuso a que se haga lugar a esta petición con una serie de argumentos, que finalmente no fueron atendidos.
En primer lugar, sostuvo que "no existe el gravamen irreparable que habilitaría la siguiente instancia". Siguiendo con su fundamentación consideró que son varias las razones por las cuales no debería prosperar el recurso. Dentro de este análisis, advirtió "la naturaleza de la gravedad de los hechos", y además observó que "se equivoca la valoración de los alcances de la ley que posibilitaba duplicar el cómputo de una detención provisional".
El funcionario, además añadió, que era necesario citar el voto de esta misma Cámara con idéntica integración en un planteo similar efectuado por el represor Jorge Appiani.

"Asiste razón"
Las camaristas Noemí Berros y Lilia Carnero, en la fundamentación del fallo, observaron apropiado hacer lugar al reclamo del condenado, por cuanto "asiste razón a la defensa". Bajo esta lectura sostiene que ello "determinará el momento en el cual Demonte podrá gozar de los beneficios establecidos en la ley 24.660".
"Es que de otra manera, se coloca en jaque el derecho que le asiste al condenado a conocer los 'límites temporales de su pena', que aunque ontológicamente no los tenga por tratarse de una pena perpetua, su determinación viene impuesta como necesaria legitimación constitucional de aquélla", interpretaron.

Porque lo condenaron
Cosme Demonte había sido condena a prisión perpetua el 23 de diciembre de 2015, junto a otros seis represores quienes recibieron penas leves. En la sentencia, el juez Leandro Ríos, había considerado al exintegrante de la fuerza policial como "partícipe necesario del delito de privación ilegítima de la libertad agravada por la especial calidad de funcionario público, en abuso de funciones, mediante el uso de violencia, amenazas, aplicación de severidades y apremios ilegales, y homicidio doblemente calificado, en grado de partícipe necesario en perjuicio de Victorio José Ramón Erbetta y Pedro Miguel Sobko. Cabe señalar que la condena había sido recurrida tanto por las querellas y la defensa, y en aquel momento el tribunal de alzada resolvió hacer lugar parcialmente al planteo, revocando la condena impuesta a Demonte por el delito de homicidio doblemente calificado en perjuicio de Victorio Erbetta.
Posteriormente, el fallo fue recurrido por el imputado ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por lo cual tendría posibilidad de ser revocado, aunque los querellantes y la fiscalía entienden que es poco probable que ello suceda, atento a que ya tiene sentencia de primera instancia y de Cámara.

Antecedentes
Durante la dictadura, Demonte fue oficial ayudante de la Delegación Paraná de la Policía Federal. Además fue parte del Personal Civil de Inteligencia (PCI) que reportaba al Batallón 601. Según consta en el expediente de la causa que llegó a juicio después de un prolongado proceso, Demonte estuvo involucrado en la detención de Pedro Sobko y su ejecución, y de Victorio Coco Erbetta, hechos perpetrados en 1976 y 1977, respectivamente.
Los familiares de los militantes desaparecidos continúan exigiendo que tanto Demonte, como el genocida Jorge Appiani, digan dónde se encuentran los restos de Sobko y de Erbetta. Ese fue el pedido de Joe Erbetta cuando declaró en la etapa de plenario de la Causa Área Paraná. "Que digan donde están los restos de mi hermano, que mi madre a sus 85 años quiere darle cristiana sepultura. Que nos devuelvan los restos de mi hermano", imploró aquella vez ante los jueces. De esa manera revivió el horror durante los años de la represión ilegal.

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