El Grupo Esperanza Solidaria organiza una nueva feria para ayudar a quienes más lo necesitan. Con la recaudación de las ventas, el grupo de voluntarias compra pañales e insumos para personas que atraviesan problemas de salud y situaciones económicas delicadas. La próxima feria será este viernes 6 de noviembre, de 16 a 19, en Garrigó 1148, en Paraná, frente a la escuela San Joaquín y al campito de deportes.
El Grupo Esperanza Solidaria hará una nueva feria para ayudar a quienes más lo necesitan
Será mañana viernes de 16 a 19. El grupo de voluntarias de Esperanza Solidaria asiste a personas que atraviesan problemas de salud y situaciones delicadas.
Por Vanesa Erbes
La fecha está sujeta a las condiciones climáticas y, en caso de lluvia, se trasladará al miércoles 11 o al viernes 13, según la disponibilidad de las voluntarias. Así lo contó a Diario UNO Norma Mayorá, una de las referentes de la organización, quien destacó la importancia de estos encuentros para sostener la asistencia que brindan durante todo el año.
Detrás de cada prenda, cada par de zapatos y cada objeto que se ofrece hay una posibilidad de ayudar. Desde hace años, este espacio de voluntariado sostiene una red de acompañamiento para personas que atraviesan problemas de salud y dificultades económicas, y encuentra en las ferias americanas una de sus principales herramientas para reunir los recursos que necesita. Este viernes 6 de noviembre volverá a abrir sus puertas en Paraná, con una nueva propuesta que reunirá ropa, calzado, carteras, bijouterie, libros, plantas y otros artículos a precios accesibles. “Con eso nosotros podemos comprar lo que necesitamos, como pañales o algún insumo que necesita una persona. Por lo general ayudamos a personas que están pasando algún problema de salud, que tienen alguna patología, y entonces con las ferias tratamos mínimamente de ayudar”, explicó Norma.
La ayuda no se limita a una colaboración ocasional. Entre las situaciones que acompañan hay familias que necesitan pañales especiales, elementos de higiene y materiales indispensables para continuar tratamientos o atravesar una recuperación después de una internación. También asisten a personas que, aun contando con algún derecho a cobertura, deben esperar para acceder a los insumos que necesitan.
Uno de los casos que mencionó Norma es el de Rodrigo, un joven que requiere pañales especiales y cuya familia atraviesa una situación económica muy delicada. Su papá estuvo internado durante un mes y medio en terapia intensiva y el grupo procura acompañarlos con los elementos que necesitan. También colaboran con jóvenes de 16 años con parálisis cerebral, para quienes reúnen pañales planos de adulto, un insumo que reciben de manera periódica porque la cantidad disponible no siempre alcanza.
La organización también ha intervenido en situaciones que requieren acompañamiento durante tratamientos complejos. El seguimiento de estos casos forma parte de una tarea que muchas veces excede la recaudación de dinero y requiere contactos, gestiones y una presencia constante.
A la par de las ayudas individuales, Esperanza Solidaria también colabora con instituciones. Entre ellas, Norma mencionó al hogar Casa Lázaro, al que acercaron elementos de higiene. Además, parte de las donaciones que reciben y que no reúnen las condiciones para ser comercializadas en la feria se destinan directamente a otras entidades. “Lo que nosotros vemos que no es para la feria no lo ponemos, lo donamos. Tenemos dos o tres instituciones a las que les donamos”, señaló. De esa manera, procuran que cada aporte tenga un destino y pueda ser aprovechado por alguien que lo necesite.
Una extensa trayectoria
La historia del grupo tiene sus raíces en el ámbito educativo. Norma, quien fue docente, recordó que la iniciativa comenzó junto a Liliana Reina en la escuela Lomas del Mirador, donde ambas desarrollaban actividades para reunir ropa y entregársela a chicos que la necesitaban. La idea era continuar con ese compromiso una vez jubiladas, y con el tiempo se sumaron otras docentes y personas de distintas profesiones, muchas de ellas jubiladas que encontraron en el voluntariado una manera de seguir participando y colaborando con la comunidad.
En ese recorrido, las ferias se convirtieron en una actividad central. Sin embargo, detrás de las jornadas de venta hay un trabajo previo que demanda tiempo y esfuerzo: recibir las donaciones, revisar cada elemento, clasificar la ropa por temporada, separar lo que puede venderse de aquello que será entregado a instituciones, colocar los precios y preparar todo para la apertura. “Es un trabajito de hormiga que se ve el día de la feria”, describió Norma. La cantidad de voluntarias no es numerosa y algunas atraviesan actualmente problemas de salud, por lo que sostener las actividades requiere organizarse y distribuir las tareas de acuerdo con las posibilidades de cada una.
La referente también reconoció que en algunos momentos pensó en dejar la actividad, especialmente cuando faltaban manos para continuar. A eso se sumaron circunstancias personales difíciles, que la llevaron a interrumpir temporalmente el funcionamiento del grupo. Sin embargo, en octubre se cumplieron tres años desde que retomaron las ferias y volvieron a poner en marcha el espacio solidario.
Oferta variada
Para esta nueva edición, la feria incluye una variedad de artículos que permite encontrar opciones para distintas necesidades y presupuestos. Hay prendas en muy buen estado, vestidos para fiestas, camisas, camisolas y una importante cantidad de talles grandes, incluidos XL y XXL. También se ofrecerán zapatos de hombre, sandalias, carteras, bijouterie nueva, libros, plantas y hasta un cochecito para bebé.
Norma destacó especialmente la calidad de muchos de los elementos que reciben. “La gente nos dona cosas muy lindas, en muy buenas condiciones”, afirmó. También hizo hincapié en la importancia de que las prendas y los objetos lleguen limpios y en condiciones de uso, ya que revisar y clasificar donaciones que no pueden aprovecharse implica un tiempo de trabajo que las voluntarias no siempre tienen disponible.
La feria, además, representa una oportunidad para anticiparse a los gastos de fin de año. Con los actos de colación, las despedidas y las celebraciones que se aproximan, desde el grupo invitan a buscar ropa y calzado a precios económicos. La posibilidad de pagar mediante transferencia también estará disponible durante la jornada.
Quienes quieran colaborar con nuevas donaciones pueden acercar ropa en buen estado y pañales para adultos, especialmente pañales planos, que son uno de los elementos que más necesitan para continuar asistiendo a los jóvenes que acompañan.
La convocatoria se renueva cada vez que abren las puertas, pero el objetivo permanece: transformar aquello que alguien ya no utiliza en un recurso para otra persona. “Nosotros damos un poquito, un granito de arena a lo que las personas necesitan. Eso es lo que está a nuestro alcance”, resumió Norma.
La información sobre las próximas fechas y las actividades del grupo se publica en Facebook, en la página Grupo Esperanza Solidaria.



















