En estos tiempos difíciles, hay quienes redoblan sus esfuerzos e intensifican sus acciones para ayudar a personas con menos recursos y problemas de salud. En Paraná, el grupo Esperanza Solidaria es uno de esos ejemplos que, lejos de los grandes discursos, construye día a día una red de ayuda para quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Grupo Esperanza Solidaria: la red que crece en Paraná y acompaña a quienes más lo necesitan
En estos tiempos difíciles, el Grupo Esperanza Solidariaria refuerza sus acciones para ayudar a personas con problemas de salud. Esta semana harán una feria
Por Vanesa Erbes
Gentileza: Grupo Esperanza Solidaria
El Grupo Esperanza Solidaria realizará una nueva feria esta semana
En su página de Facebook, cuentan: “Somos un grupo de docentes jubilados y otras personas que realizamos tareas solidarias con el fin de hacer llegar las donaciones personalmente a los que las necesitan”. Se trata de acciones concretas, silenciosas, constantes.
Con casi 12 años de trayectoria, este colectivo impulsado por voluntarios y voluntarias lleva adelante una tarea incansable: asistir principalmente con pañales, insumos médicos y elementos esenciales a personas que, por distintos motivos, no pueden acceder a ellos.
“Lo que más necesitamos son pañales y bolsas de colostomía”, explicó a UNO Norma Mayorá, una de sus referentes. Y no es un dato menor. En muchos casos, quienes salen de una internación deben esperar semanas, o incluso meses, hasta que sus obras sociales o sistemas de salud comienzan a cubrir estos insumos. Ese tiempo intermedio, muchas veces invisible, es donde aparece Esperanza Solidaria.
“Nosotros acudimos en ese mes donde no tienen nada. Acompañamos hasta que reciben los elementos, y a veces incluso más, porque lo que reciben no siempre alcanza”, detalló.
Para sostener esta ayuda, el grupo organiza ferias solidarias al aire libre, una propuesta que combina economía accesible con compromiso social. La próxima será el miércoles de 15.30 a 18.30 si el tiempo lo permite, ya que se realizan al aire libre, y si llueve se hará el viernes. La cita será en calle Garrigó 148, entre Provincias Unidas y Madariaga, frente a la escuela San Joaquín, donde ofrecerán ropa, calzado, libros, plantas y distintos artículos.
Una feria muy especial
Pero no se trata de cualquier feria. Se consiguen prendas y otros artículos a precios muy bajos. “Tenemos ropa en excelente estado, porque todo lo que recibimos es donado con mucho amor”, cuenta Mayorá.
Cada prenda vendida tiene un destino claro: transformarse en ayuda concreta. “Con lo que recaudamos compramos pañales y otros elementos que necesitan personas con distintas patologías”, agregó.
El espacio, además, tiene un valor comunitario en sí mismo. Al ser al aire libre, invita a quienes pasan a acercarse, mirar, revolver y, muchas veces, encontrar algo que necesitan. “La gente se entusiasma, se acerca, y siempre algo se lleva”, aseguró.
Donar con un propósito
A diferencia de otras iniciativas, Esperanza Solidaria no entrega ropa directamente. La lógica es distinta: transformar esas donaciones en recursos económicos para cubrir necesidades más urgentes. “La ropa tiene que estar en muy buenas condiciones, porque es para la feria. No tenemos tiempo de salir a donarla. Nuestro trabajo está enfocado en otra cosa”, aclaró Mayorá.
La ayuda que brindan es en base a realidades concretas: niños, adultos mayores, pacientes en recuperación. Cada caso es evaluado, acompañado y seguido de cerca por el grupo.
Un marcado compromiso
En más de una década de labor solidaria hicieron de todo un poco: ferias para recaudar fondos para afrontar una variedad de demandas y también colaborar con otros grupos; tejidos para donar a los bebés del hospital materno infantil San Roque, entre otras acciones.
Al respecto, Norma comentó a UNO: “Comenzamos ayudando a varios merenderos. La gente nos donaba hasta heladeras, máquinas de coser y otras cosas, pero después se nos fueron presentando los casos de chicos enfermos o abuelos con problemas de salud que necesitaban pañales, medicamentos, y nos abocamos más a ellos”.
En este marco, evidenció con su testimonio que más allá de lo material, hay una dimensión emocional que atraviesa toda esta tarea. Acompañar también implica involucrarse, generar vínculos, sentir.
El mes pasado, el grupo atravesó una situación particularmente dolorosa: el fallecimiento de una mujer a la que estaban ayudando. “Es la primera vez que nos pasa algo así. Nos encariñamos mucho y creíamos que iba a salir todo bien”, compartió Norma, visiblemente conmovida.
Sin embargo, incluso en esos momentos difíciles, el sentido de la tarea se reafirma. “Nos reconforta haber estado cuando lo necesitaba. Saber que acompañamos”, dijo.
Y también están los gestos que devuelven energía: mensajes inesperados, palabras de agradecimiento, pequeños reconocimientos. “A veces no lo esperás, pero llegan. Y eso te da fuerzas para seguir”, agregó.
Invitación a la comunidad
El trabajo de Esperanza Solidaria se sostiene, en gran parte, gracias a la participación comunitaria. Ya sea acercándose a las ferias, donando insumos o incluso sumándose como voluntarios, cada aporte cuenta.
“No hacemos reuniones ni nada complejo. Son dos ferias al mes. Quien quiera venir a ayudar una o dos horas, es más que bienvenido”, invitó Norma, a quien se puede contactar a través de la página de Facebook: Grupo Esperanza Solidaria, donde figuran su número de WhatsApp.
En un contexto donde muchas veces predominan las malas noticias, historias como esta recuerdan que la solidaridad sigue viva. Que hay quienes, aun en medio de sus propias dificultades, eligen tender una mano.
Porque, como demuestra este grupo paranaense, la esperanza no es sólo una palabra: es una acción cotidiana que se construye entre todos.



















