La instructora se formó en distintas artes marciales y sumó conocimientos de neuroeducación, programación neurolingüística y educación emocional. Actualmente se desempeña como auxiliar de cátedra de Defensa Personal en la Escuela de Oficiales Dr. Salvador Maciá y próximamente brindará un taller abierto a todo público de defensa personal.
Débora Martínez, combina defensa personal y gestión emocional
La crespense creó un sistema de defensa personal que nutren el manejo del estrés y la regulación emocional.
Débora Martínez, combina combate y gestión emocional
Débora Martínez encontró en las artes marciales una herramienta para aprender a defenderse y, con el tiempo, convirtió esa inquietud en un proyecto que integra técnicas de combate, manejo del estrés y regulación emocional. Desde Paraná, desarrolló CSEC System, una propuesta de defensa personal que busca preparar a las personas para responder ante distintas situaciones de riesgo.
Su interés por esta disciplina comenzó durante la adolescencia, a partir de experiencias que la llevaron a reflexionar sobre la violencia en distintos ámbitos. “Cuando era chica vi mucha violencia en muchos contextos y entonces dije: yo no quiero que me pase eso, yo no quiero vivir violencia, o sea, poder defenderme en caso de cualquier situación”, recordó en diálogo con Radio La Red Paraná / UNO.
En un primer momento, se interesó por los deportes de contacto. Comenzó con el boxeo y luego avanzó hacia otras disciplinas, como K1, kickboxing y Muay Thai, hasta descubrir un sistema de combate que despertó especialmente su interés: el KAPAP.
A los 19 años se trasladó a La Plata para estudiar y formarse en esa especialidad. Allí profundizó sus conocimientos y representó durante varios años a una academia. Incluso durante su embarazo continuó con su formación y, posteriormente, regresó a Paraná, donde abrió su propio gimnasio y comenzó a desarrollar su actividad como instructora.
Con el tiempo también incorporó el jiu-jitsu, disciplina que continúa practicando. Sin embargo, a medida que avanzaba en su experiencia como docente, identificó una dificultad que iba más allá de las habilidades físicas de sus alumnos.
La importancia de gestionar las emociones
Martínez observó que algunos estudiantes podían desenvolverse muy bien durante un combate, pero tenían dificultades para reaccionar cuando intervenía una situación de conmoción emocional. La respuesta ante el estrés, entendió, era un aspecto que necesitaba un abordaje específico.
A partir de esa observación, decidió tomar distancia de la academia en la que se había formado y dedicarse a ampliar sus conocimientos. Durante varios años continuó entrenando y dando clases de manera particular, mientras estudiaba neuroeducación, coaching, educación emocional, autogestión, programación neurolingüística (PNL), oratoria y liderazgo.
De ese recorrido surgió CECEC System, sigla que identifica su propuesta de combate evolutivo y defensa personal con elementos contundentes. La idea central es adaptar las herramientas de respuesta al nivel de agresividad de cada situación, con recursos que van más allá de las técnicas tradicionales de las artes marciales.
“CSEC System nace de este punto de poder darle al alumno herramientas desde el KAPAP, desde el jiu-jitsu y desde diferentes artes marciales”, señaló. Entre los contenidos de la formación mencionó técnicas para enfrentar situaciones con cuchillos, armas de fuego y palos, además del uso de elementos cotidianos como recursos de defensa.
Defensa personal y PNL
Como parte de su trabajo, Martínez también diseñó un elemento de defensa personal denominado BARAK. Se trata de un dispositivo plástico que, según explicó, está pensado para trabajar sobre zonas articulares ante un oponente que supera físicamente a quien intenta defenderse. Su utilización requiere aprender técnicas y habilidades específicas.
La propuesta contempla, además, la denominada PNL táctica, que la instructora considera uno de los pilares de su sistema. El objetivo es que los alumnos aprendan a identificar las señales corporales del estrés y a gestionar sus reacciones frente a una situación de peligro.
Martínez explicó que la programación neurolingüística se incorpora a la práctica para trabajar sobre la autorregulación emocional y la velocidad de respuesta. La intención es que una persona pueda reconocer lo que le sucede en el momento de una agresión y actuar sin quedar paralizada durante un tiempo prolongado.
En ese sentido, remarcó que la defensa personal no consiste únicamente en aprender golpes o técnicas para neutralizar a un atacante, sino también en reconocer cuándo una situación se vuelve peligrosa y cómo actuar para preservar la propia integridad.
“Lo primero para la defensa personal es, si tenés tu cartera, allá fue. Lo más importante es la vida”, sostuvo. No obstante, advirtió que existen escenarios de mayor gravedad, como aquellos en los que una persona intenta llevar a una mujer hacia otro lugar o introducirla por la fuerza en un vehículo, en los que la capacidad de respuesta adquiere especial relevancia.
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Formación y capacitación
Actualmente, Martínez se desempeña como auxiliar de cátedra de Defensa Personal en la Escuela de Oficiales Dr. Salvador Maciá. También ha dictado capacitaciones para el Servicio Penitenciario, fuerzas de seguridad e instituciones privadas, en las que aborda distintas técnicas de combate y el uso y la protección frente a elementos contundentes e improvisados.
Su trabajo combina la preparación física con el aprendizaje de herramientas para actuar ante situaciones de riesgo. En sus clases participan hombres y mujeres, aunque señaló que suele haber una mayor presencia masculina.
En ese camino, próximamente brindará un taller de defensa personal abierto a todo público, una instancia destinada a acercar estas herramientas a quienes quieran aprender técnicas para afrontar situaciones de riesgo y trabajar sobre sus propias respuestas ante el estrés. Será el sábado 14 de noviembre en Pulsso Echagüe 802 (Presidente Perón, 1° piso). Inscripciones al 0343 155 097794.















