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Brasileño que donó médula a una nena viajó a visitarla

Hace seis años los unió la solidaridad: Dulce necesitaba un trasplante y Nairo era compatible. Con su familia llegó de Puerto Alegre para verla.

Martes 04 de Febrero de 2020

Dulce Aguilar Arellano es de Paraná y tenía solamente 3 años cuando recibió un trasplante de médula ósea en enero de 2014. Un año y tres meses antes le habían diagnosticado una aplasia medular severa, una enfermedad poco frecuente por la cual la médula deja de producir glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

Las posibilidades de encontrar a alguien con 100% de compatibilidad, como se precisa en estos casos, es de una en un millón. Por eso hay un banco de donantes a nivel mundial y quien tuvo esa coincidencia genética fue Nairo Sánches, un abogado brasileño oriundo de Puerto Alegre. Lo que nunca imaginó, y que al enterarse redobló su alegría, fue que la nena entrerriana que recibió el trasplante tiene la misma edad que su hija Manuela.

Tras la exitosa intervención, ambas familias anhelaban conocerse, pero hay leyes internacionales que permiten este paso una vez que transcurrió un año y con la expresa voluntad de las partes. Cumplido este plazo se pusieron en contacto, quedaron hermanados por la solidaridad forjando una férrea amistad, y luego de un par de visitas de los entrerrianos a Brasil, en 2016 y 2017, el sábado Nairo llegó a Paraná, junto a su esposa Joseane, su hija, su mamá Jucelia y su tía Jussara.

Recorrieron en auto los 1.500 kilómetros que separan su ciudad de origen de la capital entrerriana, donde los esperaban Matías Aguilar y Lucrecia Arellano, y sus hija, Dulce, que hoy tiene 9 años, y la mayor, Zoe, de 13.

Los anfitriones contaron que todo el fin de semana mantuvieron juntadas con amigos y familiares. También en estos días recorrieron Paraná para apreciar la Costanera, el Parque Urquiza y otras bondades; visitaron el parque acuático de María Grande, y anoche asistieron a una misa en la parroquia San José Obrero, que está en el barrio donde viven, en la que participaron maestras de sus hijas, papás de sus compañeros de escuela y otros allegados que anhelaban compartir un rato con quien tuvo el gran gesto de convertirse en donante. Y hasta el próximo sábado, día en que emprenderán el regreso, seguirán conociendo la región, yendo a localidades como Valle María y Diamante.

“El sábado llegué a la Argentina. Paraná es una ciudad muy bonita, al igual que la provincia”, dijo a UNO Nairo, y recordó: “Ambas familias nos habíamos conocido ya a mediados de 2016, en Río de Janeiro, en un programa de televisión de O’ Globo, conducido por Fátima Bernardes”.

En ese entonces, los Aguilar Arellano había arribado a la ciudad carioca invitados por el Registro Nacional de Donantes de Médula Ósea de Brasil (Redome), para participar en un congreso anual sobre trasplante de médula ósea, donde comentaron su caso y estaba pautado el encuentro entre el donante y Dulce.

Sobre este encuentro, Lucrecia, la mamá de la niña, había dicho anteriormente a UNO: “Cuando nos vimos lloramos todos. Dulce tenía 5 años entonces y fue como si se conocieran de toda la vida. Estábamos totalmente asombrados de verla con ellos, y que junto a mi hija más grande, que entonces tenía 10 años, tuvieran una conexión con la nena de ellos, como si hubiesen sido amigas desde siempre”.

La segunda vez que se reunieron fue en 2017 y pudieron conocer a la mamá de Nairo y el resto de los parientes, que viven en Barra de Oro, el pueblo de donde Nairo proviene, y en un paseo más distendido, también visitaron las playas de Torres y de Gramado.

Si bien siempre están en contacto a través de WhatsApp y las redes sociales, las dos familias celebran la oportunidad de compartir personalmente charlas amenas, abrazos y un encuentro en el que sus hijas puedan confraternizar. “Nosotros estamos felices, ya queríamos que vinieran. Ellos nos recibieron cuando fuimos allá, vimos a toda la familia, y acá había mucha gente que quería conocerlos. Estamos muy emocionados de que estén con nosotros, porque los sentimos como familia”, dijo Lucrecia, y subrayó: “Nosotros somos muy parecidos, compartimos valores y coincidimos en muchas cosas”.

Por su parte, Joseane, la esposa de Nairo, destacó: “Ellos fueron en 2016 y 2017, y siempre tuvimos el anhelo de venir también nosotros. Ahora conseguimos organizarnos, y estamos muy contentos de estar en Paraná. Manuela siempre dijo que quería una hermana y ahora tiene dos, que son Dulce y Zoe”.

A su vez, recordó como anécdota que antes de inscribirse en el Redome, Nairo le tenía miedo a las agujas y nunca imaginó que podía ser donante de sangre o de médula ósea, pero ella logró convencerlo de que era un procedimiento muy simple y solo necesitaba una muestra de sangre para poder formar parte de la base de datos a nivel mundial. Y gracias a que accedió, pudo salvarle la vida a Dulce. “En la familia lo apoyamos y fueron momentos muy especiales en aquella época. No tengo palabras para describirlos. Desde que Nairo donó médula ósea estuvimos a la espera para conocer quién era el receptor y si el trasplante había salido bien. Cuando supimos que era una niña de la edad de nuestra hija nos dio mucha alegría, es algo que no tiene precio”, recalcó con entusiasmo.

En tanto, Nairo recordó que la recolección de la médula se realiza en el país de origen y solo el material se transporta hacia donde está el paciente. “La donación de médula es un acto simple y fácil, y con él se puede salvar la vida de alguien. Si bien es un procedimiento quirúrgico, la recuperación es muy rápida. En mi caso, estuve una semana en mi casa y a la siguiente volví a trabajar”, indicó, y expresó con simpatía: “A veces Brasil y Argentina tienen rivalidades políticas o por el fútbol, por Maradona y Pelé, pero los brasileños estamos muy satisfechos si podemos ayudar a alguien donando médula ósea y ya hubo muchos donantes en mi país para gente de otras partes del mundo. Y en mi caso, junto a mi familia estamos felices por haber podido ayudar a una niña como Dulce”.

Por su parte, la mamá de Dulce concluyó: “En este momento hay muchos niños y personas adultas que esperan un trasplante y una donación de sangre. Dulce recibía de a tres o cuatro transfusiones por día y esa sangre era de gente solidaria que donaba. Por eso seguimos invitando a la gente a que se informe y se transforme en donante”.

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