Miradas
Viernes 21 de Septiembre de 2018

Tienen que premiar a los que salvan al mundo

El ciclista urbano es una persona que ayuda a que la sociedad sea más justa. Los pequeños productores agroecológico aportan alimentos sanos.

Un joven empresario tecnológico que vive y trabaja en Paraná me dijo en una charla que el uso de la bicicleta, como medio de transporte, tiene que imponerse como una moda, ser cool.

Bueno, sabemos que en la capital de la provincia de Entre Ríos estamos muy lejos de que esto suceda. Es más, hasta la última suba de la nafta en algunos círculos aquel que llega a una reunión de negocios, de laburo o estudio en bici, skate o rollers es mirado de reojo.

En realidad el ciclista urbano, que es el más visible en las calles de Paraná, es una persona que ayuda a que la sociedad sea más justa porque evita la contaminación ambiental, reduce los accidentes de tránsito y le ahorra dinero al Estado; es el momento de que le agradezcan.

¿Cómo? Con estacionamientos modernos (que son bastante baratos), esperando por la ordenanza que propuso la concejala de Cambiemos Elsa Salazar; acondicionando un vestuario en la oficina y cuando algún funcionario se ilumine poder pensar ciclovías para que viajen seguros.


Este 22 de septiembre conmemoran el Día Mundial Sin Auto para seguir generando conciencia en las provincias menos desarrolladas, y en ciudades como la vecina Santa Fe aprovechan para inaugurar una nueva obra pensada para las personas.

En Paraná, el plan de arreglo de las calles que están implementando, pensado para los vehículos motorizados, al menos generará algo de seguridad para los ciclistas y la sensación de que, haciendo pequeñas obras de vialidad urbana se pueden llegar a dar algunas señales.

En la semana, volviendo de una nota en La Picada, charlando con un licenciado en Biología le pregunté si alguna vez pensó por qué hay tan pocos pequeños productores de frutas y verduras en su zona. El joven guardián de los recursos naturales, después de pensarlo durante algunos minutos, reflexionó que a las personas que trabajan la tierra les cuesta mucho llegar hasta las ferias para comercializar los productos.

Es una cuestión cultural que se debería ir cambiando porque, a diferencia de lo que sucede con la bicicleta, la tendencia mundial es consumir alimentos sanos.


Mauro Colagreco, el chef argentino que conquistó el mundo desde el restaurante Mirazur en la Costa Azul explica que el secreto de su cocina está en la huerta que armó en Los Jardines. Imitando el ejemplo del "Dos Estrellas Michelin" la primera dama argentina, Juliana Awada, subió a su cuenta de Instagram una foto de su hija con la abuela cosechando quinotos para hacer dulces que tuvo repercusión en los medios nacionales y terminó recibiendo 48.096 Me Gusta. Con estos ejemplos quiero marcar que, como ellos, todos merecemos poder comer alimentos sanos.

Para que esto suceda los pequeños productores de la zona deberían ser premiados, al igual que los ciclistas, porque están salvando al mundo.

En La Picada desde hace algunos años crecen emprendimientos agroecológicos que pueden convertirse en los proveedores de la zona que aseguren alimentos sin venenos. El problema es que miércoles y jueves algunos de esos campos fueron fumigados por avionetas que incluso volaron sobre el ejido. Tan cerca pasaron de las personas que se multiplicaron las fotos y los videos que fueron publicados por UNO.


Tanto en las calles del centro como en las del campo todo lo que sucede va a contramano de lo que ocurre en gran parte del planeta.

Para buscar el cambio se puede mirar a la ciudad de Medellín, que es la más ciclable de Latinoamérica.
Hace dos años, el concejal Emanuel Gainza visitó la Ciudad de la eterna primavera y cuando regresó, declaró: "Pude aprender sobre urbanización, medidas de inclusión social, impulso cultural y administración de ciudades".

Justo en estas semanas, como escribí al principio, la compañera de bancada de Gainza presentó un proyecto de ordenanza para que los estacionamientos privados ofrezcan un lugar gratuito a las bicicletas. En Rosario, la tercera ciudad más amigable con las bicis en el continente, promulgaron una ordenanza similar hace tres años y comenzaron con 13 espacios privados que se sumaron a la iniciativa.

Ojalá que se llegue a la discusión en el Concejo Deliberante para ayudar a los ciclistas mientras que la Agroecología, que ya tiene ordenanza en Paraná, ahora necesita presupuesto para concretar las ideas.


Comentarios