Ciclismo
Sábado 22 de Septiembre de 2018

Ciclistas urbanos apelan a la empatía de los conductores

En el Día Mundial sin Autos aprovecharon para describir lo que ven en las calles de Paraná desde las bicicletas.

La movilidad no motorizada en Paraná es compleja. Hasta los ciclistas más extremos reconocen que las subidas son bravas. También es verdad que una profesora con una bici de paseo sin cambios va y viene todos los días a la escuela ganando fuerza en las piernas.


Todos los que circulan por las calles de Paraná saben que el gran problema es la falta de empatía de la mayoría de los conductores de autos, motos y colectivos.


El grado de insensibilidad es alto y peligroso porque, si un vehículo toca a un ciclista, estamos hablando de lesiones graves.


Más allá de todos estos imponderables, cada vez hay más bicicletas en las calles por diferentes razones: filosófica, conciencia corporal, moda y en las últimas semanas se sumaron los que se cansaron de gastar plata en los combustibles.


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Este sábado 22 de septiembre, en el Día Mundial Sin Autos, las ciudades más desarrolladas del planeta realizaron diferentes acciones para concientizar sobre la necesidad de que las ciudades se vuelvan más humanas. Es decir que las obras urbanas se piensen para las personas.



En los manuales sobre movilidad sostenible siempre se destaca la pirámide invertida en donde la mayor prioridad es para los peatones, luego vienen aquellas personas que se desplazan en vehículos no motorizados, el transporte público y al final de todo el auto privado.


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Tranquilo


Matías Ruiz se mueve, inclusive transportando a sus hijas, por las calles de Paraná en bicicleta.


El presidente del Polo Tecnológico de Paraná tuvo una semana de trabajo agitada pero pudo hacerse el tiempo para responder las preguntas de UNO.


—¿Qué es lo mejor de andar en bici en Paraná?


—Paraná es una ciudad hermosa para andar en bicicleta. Cuando voy andando, disfruto. Es un momento de recreación en el que voy tranquilo y en paz. En las subidas, que a las piernas no les gustan tanto, al alma te aseguro que sí. Sobre todo recorriendo la belleza del Parque Urquiza que es una experiencia única. Después calle Chacabuco, la plaza Sáenz Peña. Si todas las calles estarían más arboladas el placer sería casi permanente".



En relación al título de esta nota, Matías, deslizó como imagina un cambio cultural de la sociedad paranaense: "Es clave que se involucren las organizaciones ambientalistas, las escuelas, para trabajar con los chicos. Desde el Polo Tecnológico siempre hablamos del buen uso de la tecnológica en los chicos por lo que buscamos integrarla en sus entornos, en donde se desenvuelven. Bueno, con la bicicleta hay que hacer lo mismo".



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Asegura que eligió la bicicleta para evitar la locura del auto en Paraná.
Asegura que eligió la bicicleta para evitar la locura del auto en Paraná.

En este contexto, el desarrollo de herramientas tecnológicas pueden ayudar a generar buenas experiencias para los ciclistas urbanos. En el mundo, los sistemas de gestión de bicicletas públicas se manejan desde aplicaciones en celulares. "La tecnología sirve para que el uso de la inversión que hace el estado sea mucho más eficiente y para que el usuario tenga una experiencia más amigable por lo tanto termina usando las bicicletas".


Los gobiernos leen las estadísticas y arman las estaciones de bicicletas públicas para que conecten con el servicio de transporte público. Así funciona una pequeña parte de las promovidas "ciudades inteligentes".


Más allá de los avances, el empresario tecnológico, recordó: "Soy de una generación que andaba en bici por el barrio, por todos lados. Ahí empezó todo. Además siempre tuve algún contacto con la naturaleza, estudié Agronomía, nunca ejercí, pero la naturaleza me parece maravillosa. En casa separamos los residuos, gastamos poca agua, estamos pensando en armar una pequeña sisterna para juntar agua de lluvia. Es parte de una filosofía de vida, de estar tranquilo y no andar a lo loco. En la bici es mucho más tranqui que ir en la locura del centro de Paraná", reveló sobre su experiencia por las calles de Paraná.


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Diseño sobre ruedas


Flor Narváez es una emprendedor neta. Sabe que para vivir en libertad tiene que abrir diferentes ventanas comerciales. La gran mayoría de los viajes cortos (y no tanto) los realiza en su bici que compró en Santa Fe, donde terminó de adquirir el hábito de pedalear, para luego ejercerlo en Paraná.


La diseñadora de indumentaria junta las cejas cuando se acuerda de que los colectiveros le pasan demasiado cerca cuando viaja por avenida Almafuerte. Relata incrédula que cuando se sube al colectivo, le preguntan por la bici. "Loco ¿Qué onda? Si sos tan amable, pasame más lejos porque tenés un arma. Si me tocás, me matás", remarca firme al igual de como se mueve por la ciudad.


A las calles las define como "ásperas" pero elige recorrerlas en bici como una manera de enfrentar al sistema.


flor
En la puerta de la iglesia.
En la puerta de la iglesia.



Para ella, la peor calle, es Gualeguaychú porque desde el último cambio, la línea divide el asfalto para el transporte y para los automóviles. ¿El resto? Por ahora lo mejor es elegir otro camino.


La originalidad de la ropa que diseña es su marca personal. Trabaja con una socia que confecciona las prendas con las telas que ella corta. Las comercializa en las ferias y por la redes sociales. Hoy, más allá de la crisis, reconoce que las ventas van muy bien. Sobre todo con la gran vidriera que abrió en Internet.


Más allá de que mire de reojo a los conductores reconoce que, siente bastante respeto porque, en los últimos años dejó de escuchar groserías o sentir cierto acoso callejero.


Con mucha fuerza desea que, alguna vez, las calles sean más justas con ella y todos los ciclistas.

chicos
Ambos eligieron la bici como medio de transporte.
Ambos eligieron la bici como medio de transporte.


En la Plaza

Alexia Leiva es traductora de Inglés y ahora estudia para convertirse en intérprete. Julián Tost, es estudiante avanzado de Ingeniería Química en Santa Fe. Los dos compartieron la mañana en un banco de la plaza Alvear de Paraná.


Los dos coinciden con que, las calles de la ciudad son difíciles y que todavía algunos miran de reojo a los que llegan en bici porque hay una historia con el estatus social.


Más allá de algunos puntos en contra, y teniendo en cuenta el precio de los combustibles, encuentran en la bici la mejor manera de trasladarse por la ciudad. Si es escuchando música, mucho mejor.




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