El salario mínimo, vital y móvil (SMVM) tuvo su primer aumento este año en abril: el incremento fue del 15,6% y pasó a ser de 80.342 pesos. En mayo tuvo una suba del 6%, con lo que ascendió a 84.512 pesos; y en junio llegará a los 87.987 pesos. En un país con una inflación galopante, este monto resulta insuficiente para el sostén de una familia de cuatro integrantes si se considera que en abril necesitó al menos 208.568 pesos para no ser considerada pobre, mientras que para ubicarse dentro de la clase media se requirieron 320.278 pesos. Si bien este informe de la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires alcanza a este conglomerado urbano, es similar en nuestra región.
Con un salario insuficiente alquilar se volvió una odisea
Por Vanesa Erbes
La Ley de Alquileres vuelve a la Cámara de Diputados.
El informe da cuenta, además, de que un grupo familiar de cuatro personas precisó 119.742 pesos mensuales para no ser indigente. En el territorio nacional hay diversas realidades y hay mucha gente que cobra muchísimo más que estas cifras y no tienen, a lo mejor, pesares económicos. Pero son los menos. Y si bien en gran parte de los acuerdos paritarios se logran mejoras para los salarios de los trabajadores y duplican el SMVM, en otros casos apenas lo superan.
No obstante, para ajustar los alquileres anualmente se toma el Índice para Contratos de Locación (ICL), que tiene en cuenta en partes iguales las variaciones mensuales del Índice de Precios al Consumidor (IPC) –es decir, la inflación– y de la Remuneración Imponible Promedio de Los Trabajadores Estables (Ripte). Si se consulta el sitio argentina.gob.ar, se advierte que el sueldo que se considera en este caso es de 239.882,73 pesos, un salario muy superior al que cobra, por ejemplo, un empleado de comercio, un vendedor de planes de ahorro que no supera el básico, un docente que recién comienza, un enfermero y trabajadores de tantos otros rubros.
Esta fórmula, que generó que los alquileres se vayan casi el doble en la actualidad cuando hay que aplicar la suba anual que establece la Ley de Alquileres N° 27.551, es sin dudas inviable en estos términos. Sin embargo, por más que se haya admitido que esta normativa perjudica tanto a propietarios como a inquilinos, y pese a que se anunció varias veces que va a tratarse una nueva ley que contemple otras aristas, ningún proyecto avanza.
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En un país con un tremendo déficit habitacional, en el que es prácticamente imposible para un trabajador comprar una vivienda con su salario, se está tornando ahora cada vez más dificultoso acceder también a un alquiler: hoy en Paraná la renta de un departamento céntrico arranca en 60.000 pesos (dependiendo de la zona, el tamaño, la calidad y demás), y uno de dos dormitorios, para que habite un grupo familiar, cuesta unos 110.000 dentro de bulevares y entre 75.000 y 80.000 en zonas más alejadas.
Ningún SMVM alcanza para alquilar y a la vez satisfacer necesidades básicas como la alimentación y demás. Urge que se haga algo para resolver esto; pero algo concreto, no solo promesas de campaña.













