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Rodrigo De la Serna: "Agradezco trabajar en un momento en el que las artes están en retirada"

El actor además estará en la quinta temporada de "La casa de papel". "Es casi un milagro" poder continuar con la actividad, dijo Rodrigo De la Serna.

Lunes 03 de Agosto de 2020

Rodrigo De la Serna estrena el jueves a través de Cine.ar el filme Al acecho mientras trabaja en España en la filmación de la quinta temporada de la serie La casa de papel, dos experiencias que califica como “casi un milagro en un momento donde las artes están en retirada” debido a la pandemia de coronavirus. La película se verá el día de su lanzamiento por la señal de cable Cine.ar y el viernes llegará a la plataforma Cine.ar Play.

“Tengo ganas de trabajar y agradecer por tener trabajo en un momento donde las artes están en retirada, por lo que es casi un milagro”, afirmó De la Serna. El actor y músico, una de las figuras más taquilleras del cine, el teatro y la televisión argentinas, indicó: “Cuando me arriman proyectos interesantes trato de hacerlos. Hay como un bichito que me dice ‘hacelo’”, como método que aplica para embarcarse en una nueva obra.

En el caso de Al acecho, se trata de la primera ficción en solitario de Francisco D’Eufemia, también autor del documental Canción perdida en la nieve, de 2015, y codirector, junto a Javier Zeballos, del western épico Fuga de la Patagonia, de 2016, con una pareja central que completa Belén Blanco y que también incluye las actuaciones de Walter Jakob y Facundo Aquinos.

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“Tenía una deuda artística con el director y guionista por no haber podido hacer una película inspirada en el Perito Moreno que me seducía e inquietaba”, evoca De la Serna sobre su vínculo con D’Eufemia y en relación al filme Fuga de la Patagonia. “Y ahora -se explaya el artista- me encontré con Al acecho, que es una historia con ingredientes de suspenso, thriller y algo de policial y muy bien narrada, y pude decir que sí”.

Rodrigo interpreta en el filme al guardaparques Pablo Silva, quien debe rehacer su vida en un nuevo destino, el Parque Pereyra Iraola, un lugar olvidado y conflictivo al que pocos quieren ir y en el que descubre una red de cazadores furtivos, tráfico y engaños.

Acerca de ese personaje, el intérprete, de 44 años, lo define como “alguien que está en una frontera. Es un tipo al que no lo estructuran cuestiones burguesas y está a un paso de lo salvaje”.

Desde una percepción donde se mezclan oficio y gusto, el también guitarrista y cantante que comparte el cuarteto de música criolla El Yotivenco con Juan Pablo Díaz Hermelo, Blas Alberti y Fabio Bramuglia, apunta: “Me gusta meterme a filmar en el monte y en este caso fueron todos exteriores, todas locaciones reales”.

Con este rol, intenso, dual y alejado de toda simplificación acerca de lo bueno y lo malo, el actor suma otra criatura a una galería cinematográfica donde destaca, entre otros personajes, el Alberto Granado en Diarios de motocicleta, José de San Martín en Revolución: El cruce de los Andes o el Papa Francisco en la película biográfica Llámame Francisco, dirigida por Daniele Luchetti y disponible en Netflix.

En la pantalla chica descolló como el joven marginal Ricardo en Okupas, el barrabrava José María Lombardo en el unitario El puntero y actualmente el ladrón Palermo en la exitosa serie española La casa de papel que se ve por Netflix y que comienza a registrar su quinta temporada sobre la que no puede decir palabra.

—¿Cómo vivís el hecho de estrenar una película pero no poder hacerlo en los cines?

—Por un lado hay que agradecer la posibilidad de estrenar y que pueda llegar a más gente, pero por el otro da un poco de bronca que no pueda verse con la diversidad humana entretejiendo esa atmósfera en una sala. Es una ceremonia que a esta altura da casi nostalgia.

—¿Qué otras cosas frustró la pandemia?

—Frenó todo. Si hay algo que ha hecho el coronavirus es frustrar los proyectos, los vínculos. La gente no se puede ver, no se puede trabajar. Yo tenía un proyecto teatral con Pompeyo Audivert y muchas ganas de ensayar y salir de gira con El Yotivenco, pero la realidad se impuso de una manera muy contundente.

—Sin embargo no logró apagar el impulso en torno a “La casa de papel”...

—Está bueno, muy bueno. Es una experiencia que se da pocas veces en la vida la de participar de un éxito tan rotundo a nivel global. Vale la pena porque eso, además, permite que tu trabajo sea apreciado por muchísima gente.

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