El cine, el teatro y la literatura, desde hace semanas, están bajo la lupa. Todo el sector pide ayuda y le dice No al cierre de los institutos. Raquel Freijo tiene 45 años y es actriz. Nació en Paraná, en la casa de su abuela ubicada en calle Salta, entre Colón y La Paz, una zona de veredas anchas y árboles frondosos, destacó Raquel al comenzar la entrevista con UNO.
Raquel Freijo: "El arte fortalece el sentido de pertenencia"
Raquel Freijo y un análisis sobre la cultura
El sector cultural sigue bajo la lupa
“Durante mi infancia pasaba mucho tiempo jugando en la vereda. Mi abuela Margarita me pedía que le lleve la reposera a la puerta, entonces mientras yo jugaba con mis amigas en la vereda ella veía la gente pasar y nos miraba. Dábamos vueltas manzanas en bici o patines, íbamos de una casa a otra, jugábamos a la cachada, al semáforo, a la escondida, a la payanga, trepábamos árboles y tirábamos barquitos por la cuneta cuando llovía. En verano se realizaban los corsos y pasaban las comparsas por la puerta de mi casa, era una fiesta, nos disfrazábamos y salíamos con las pasistas. Festilindo estaba a full y nos divertíamos armando coreografías e historias que eran canciones. Leía muchas historietas, Condorito, Isidoro, Patoruzú, y cuando podía le espiaba las revistas Magnum o Dartagnan a mi viejo, me gustaban las historias de Nipur de Lagash y me reía mucho con las de Pepe Sánchez”, recordó.
Con una niñez atravesada por el juego y la imaginación, creció desarrollando habilidades artísticas que luego fueron útiles para su profesión. “El arte es una vía para expresar y explorar emociones y experiencias, la imaginación y el juego fueron mis refugios en una infancia un poco gris. Empecé por curiosidad un taller con Judit Diment y me sentí muy bien, luego basta que alguien, en este caso Judit, crea en vos y te aliente para seguir. Desde ahí, seguí actuando hasta el día de hoy en forma continua, incluso estando embarazada, en series, obras, publicidades, películas. Mis hijos también ya han participado en alguna obra o publicidad”, reveló. Raquel, además, da clases de teatro y trabaja como tutora en una escuela secundaria. Es licenciada en Psicopedagogía, profesora de Educación Especial, tiene un posgrado en Psicodrama, y trabaja en un consultorio; este año comenzará a dar clases en la universidad.
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“El arte se vive, es la forma que muchos elegimos para ser y estar en este mundo y eso siempre tiene un costo. Hoy con las reformas a los organismos que el gobierno quiere hacer, especialmente con el proyecto llamado Ley Ómnibus, el arte y la cultura están en peligro. La mayoría de los artistas hemos tenido, en algún momento, ayuda por parte de organismos culturales que nos han permitido desarrollo para seguir formando a otros. Definir el arte es difícil, lo que creamos que es el arte va a depender mucho de la percepción que tengamos cada uno de lo que vemos, sentimos y contemplamos, es bastante subjetivo. La mirada actual sobre el arte y la cultura en nuestro país, que se traduce en la disolución del ministerio de Cultura, pasando a ser una Secretaría que depende de sus superiores y no posee autonomía ni presupuesto para tomar decisiones, hace que sea más difícil pensar en estrategias a largo plazo”, dijo y agregó: “El arte desempeña un papel fundamental en la forma en la que las personas piensan, sienten y se relacionan; representa tradiciones, costumbres y narrativas locales. El arte fortalece el sentido de pertenencia y preserva la herencia cultural, tiene la capacidad de actuar directamente sobre el progreso cognitivo y creativo de las personas, especialmente en los niños”. En todo el recorrido, Raquel destacó que lo que más disfruta de su trabajo como actriz es observar y transitar procesos propios, ajenos, individuales y grupales.


















