Teatro
Miércoles 22 de Noviembre de 2017

Mojiganga presenta las últimas funciones de "Esa oficina de cartas muertas"

Las funciones serán mañana y el viernes 1° de diciembre en el centro cultural La Hendija (Gualeguaychú 171, Paraná).

El Grupo Teatral Mojiganga presenta las dos últimas funciones de Esa oficina de Cartas Muertas, obra escrita y dirigida por Claudia Zaragoza. Las funciones serán mañana y el viernes 1° de diciembre en el centro cultural La Hendija (Gualeguaychú 171, Paraná).
Esa oficina de Cartas Muertas plantea lo que acontece en una vieja oficina de correos, olvidada de los hombres. Los tres empleados instalados en ella deambulan entre sobres y cajas de encomiendas acumulados allí desde hace años, como en un laberinto. Un montaplatos les traerá cartas que seguramente deberían estar perdidas u olvidadas, muchas de ellas escritas en un pasado reciente.
"Es un texto que tiene como base una pequeña anécdota que cuenta Herman Melville, el autor de Moby Dick. Es un relato corto y maravilloso que se llama Bartleby, el escribiente. Era un copista de una oficina, y este empleado, cada vez que su jefe le pedía algo, lo único que respondía era 'preferiría no hacerlo'. Una conducta que resultaba muy extraña para el jefe que no tenía armas para luchar contra ese preferir de su empleado. Y cuenta, una vez muerto este empleado, hacia el final del relato, que Bartleby había sido empleado de una oficina de cartas muertas en Washington y quizás a eso se debía su comportamiento", indicó a Escenario Claudia Zaragoza, autora del texto teatral.
Hasta el siglo pasado, en algunas ciudades existía un lugar denominado "oficina de las cartas muertas" (en los Estados Unidos, Dead Letter Office), sitio a donde iban a parar todas aquellas cartas que no poseían destinatarios conocidos y que tampoco podían retornar a sus remitentes.
¿A quién estaban dirigidas? ¿Quiénes las escribieron? ¿Por qué fueron salvadas de la destrucción (destino más probable para ellas)? Son las preguntas que indaga la obra de Zaragoza. Estas preguntas quedarán sembradas en escena. Algunas de ellas tendrán respuesta, otras quedarán abiertas para que el espectador las reconstruya.
En esta puesta, se trata de una oficina que reúne y plasma los males de la burocracia, un lugar atestado de papeles, sin ventanas, un claustro donde tres empleados agotan sus vidas en un ambiente agobiante y con pocas posibilidades de escapar, si bien no hay rejas ni cadenas que se lo impidan.
"La obra se desarrolla justamente en una oficina de cartas muertas, no se especifica si es acá o en otra parte de la Argentina, eso es lo de menos. En la puesta, a través de un montaplatos llegan cartas desde arriba. Y uno solo de los personajes las lee y se puede ver que se trata de cartas que tienen que ver con nuestro pasado reciente, hay una relación entre las cartas muertas y la desaparición de personas, personas que ya no están. Pero la obra tiene mucho humor, no está escrita en un tono de dramatismo, ni queriendo hacer hincapié solo en ese aspecto. Pero la lectura de las cartas tiene su peso dentro de la obra", señaló la directora.
Esa oficina de Cartas Muertas es interpretada por Marcela Bosso, Augusto Carballal y Mingo Dusse. La iluminación pertenece a Sergio Fabri, la utilería y escenografía especial son de Alfredo Godoy Wilson, la edición de audio corresponde a Martín Molina, las fotos pertenecen a Pablo Arcoba y Bárbara Tabuenca, el vestuario, la prensa y producción general son del Grupo Teatral Mojiganga.
La entrada general tiene un valor de 130 pesos, las anticipadas con descuento pueden conseguirse al teléfono 155 024599. Talleristas y estudiantes de teatro, 80 pesos.

Comentarios