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Luis Gorelik, el renovador de la OSER

Al hacerse cargo de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos en 2010, el maestro Luis Gorelik marcó nuevos rumbos artísticos e institucionales.

Domingo 21 de Noviembre de 2021

En vísperas al Día Internacional de la Música, Revista Tuya dialogó con el Maestro Luis Gorelik, director artístico de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, la institución musical más prestigiosa de la provincia. Creada en 1948 –el mismo año que fue creada la Orquesta Sinfónica Nacional–, actualmente está considerada entre las mejores del país. Bajo la dirección de Gorelik, que se puso al frente del organismo en 2010, la OSER comenzó una nueva etapa a través de importantes medidas institucionales y artísticas que continúan en la actualidad. En 2014, la entidad ganó el Premio Gardel en la categoría Mejor CD de Música Clásica por el disco Poema Fluvial, grabado al cumplir su 65º Aniversario; y en 2019 fue distinguida con el Premio Kónex - Diploma al Mérito.

A lo largo de estos casi 12 años, Luis Gorelik ha demostrado la versatilidad de la que es capaz la orquesta, mixturando música académica de repertorio con composiciones de corte popular, y dando relevancia a músicos e intérpretes de la provincia. Aunque nació en La Plata, en 1963, tiene una conexión familiar con la provincia: “Mi padre, que era de Gualeguaychú, se instaló en La Plata después de terminar sus estudios universitarios y desarrolló en esa ciudad su prolongada actividad política y profesional, aunque nunca dejó de añorar su Entre Ríos natal”.

—En su infancia, ¿estuvo ligado a la música? ¿había músicos en su familia? ¿qué se escuchaba en su casa?

—No había músicos en mi familia, pero justamente de mi padre, que era un melómano con gustos muy variados, pude aprender desde muy chico a disfrutar tanto de una sinfonía de Mozart como de un chamamé cantado por Ramona Galarza, además de un tango de Piazzolla o música de Bach tocada por Andrés Segovia. Eso me marcó y de alguna forma trazó mi sendero profesional, ya que soy de los pocos directores sinfónicos que aman cruzar el límite entre lo Clásico y lo Popular. Creo que el cruzamiento estilístico es una de las vías más fascinantes de desarrollo de la música de conciertos, y sin duda mi experiencia infantil me liberó de prejuicios en ese sentido y por ello puedo hoy en día pasar de dirigir una sinfonía de Gustav Mahler a tocar la semana siguiente un recital con el Chango Spasiuk, por ejemplo.

—¿Cuándo y con quién comenzó a estudiar? ¿qué instrumento estudiaba?

—Comencé a los 8 años estudiando guitarra clásica con un maestro neuquino radicado en La Plata que se llamaba Domingo Mercado. Durante muchos años estudié con él y luego continué con la conocida maestra Irma Costanzo, a la vez que realizaba mis estudios formales en la Escuela de Bellas Artes de La Plata y de dirección orquestal con el maestro paranaense Pedro Ignacio Calderón, los cuales continué luego en la Facultad de Bellas Artes y más tarde en la Academia Rubin de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel, donde pude perfeccionarme con el enorme director rumano Mendi Rodan.

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Luis Gorelik tomó la posta de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos en 2010, que desde hacía 30 años era dirigida por el maestro Reinaldo Zemba

Luis Gorelik tomó la posta de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos en 2010, que desde hacía 30 años era dirigida por el maestro Reinaldo Zemba

—¿En qué momento se interesó por la conducción orquestal?

—A los 16 años, más o menos, entendí que el lenguaje sinfónico era el que mejor expresaba mi sentir en la música. La atracción fue instantánea y a partir de ahí nunca abandoné mi pasión por la música orquestal.

—¿Cómo fue su experiencia en Israel? ¿cómo es el circuito de la música académica en ese país?

—Mi experiencia en Israel fue muy exigida. En lo pedagógico y formativo fue increíble.Tuve la oportunidad de estudiar con los mejores maestros, en un ámbito académico superior de muchísima exigencia. En lo personal, fue una etapa de mucha exigencia y sobreadaptación. No es fácil sobrellevar el desarraigo, aunque sea voluntario y con un objetivo, pero valió la pena, porque el nivel de la música académica en ese país es de los más altos del mundo, por lo que tuve enormes oportunidades que aquí probablemente no hubiera tenido, como ser invitado a dirigir la famosa Orquesta Filarmónica de Israel y otras de altísimo nivel. Eso me marcó para siempre.

—Después de dirigir orquestas de diferentes lugares del mundo, llegó a Entre Ríos. ¿Qué concepto tenía de la orquesta en ese momento?

—Mi llegada a Entre Ríos fue el resultado de haber sido convocado por el entonces gobernador, Sergio Urribarri en marzo de 2010. En ese momento la orquesta venía atravesando varios años de crisis institucional y artística a lo que se sumaba el estado de salud del querido y recordado maestro Reynaldo Zemba, que daba batalla por ese entonces contra una compleja enfermedad. En aquel momento, por decisión de Urribarri y del entonces Ministro de Gobierno Cdr. Adán Bahl, de quien dependía el área de Cultura, se tomaron varias medidas importantísimas para la recomposición del organismo, como llamado a concursos para la cobertura de cargos pendientes, ampliación de la planta de la orquesta, compra de algunos instrumentos faltantes como un arpa, un piano, instrumentos de percusión. Pero lo más importante fue que se inició un proceso de re-vinculación con los públicos de la provincia, tocando en lugares en los que no se había hecho presente el organismo durante muchos años, y encarando un nuevo y mucho más amplio proyecto artístico que dio como resultado el encuentro con una nueva generación de oyentes y disfrutadores de la música sinfónica.

—¿Cómo describiría su relación con la orquesta hoy?

—Es excelente. Llevamos 12 años de trabajo compartido y poco a poco hemos ido desarrollando más y mejores vías de comunicación para elevar y jerarquizar cada vez más nuestra actividad. Durante la pandemia la orquesta estuvo muchos meses sin tocar en público, pero se desarrollaron vías digitales de contacto que han abierto nuevos canales para mucha más gente. Hoy en día estamos transmitiendo nuestros conciertos en vivo por el canal de youtube de la Secretaría de Cultura de la Provincia y también se han vuelto a transmitir por Lt-14 Radio Nacional Gral Urquiza, gracias a la gestión realizada por la secretaria de Cultura, Francisca D´Agostino, y de la directora de LT-14, Silvina Ríos. Es sorprendente ver cómo un concierto de la sinfónica es visto y comentado desde diferentes países tan lejanos como Japón, Colombia, EE.UU. La pandemia marcó un antes y un después en las formas de vincularse con los públicos, y eso hay que saber entenderlo y desarrollarlo.

—¿Y con el público entrerriano?

—Lo que llamamos ‘el público' es un colectivo en permanente cambio. La orquesta sinfónica posee un caudal simbólico potente y una amplia transversalidad en su aceptación por parte de la gente, pero no hay que dormirse pensando que eso será siempre así. Es decir, la realidad cambia y las personas que se acercan a escucharnos hoy, ya sea en vivo o a través de las redes digitales, tienen otro bagaje de información que los que lo hacían hace 74 años cuando la orquesta se creó y lo que más nos interesa es poder formar nuevas generaciones de oyentes que puedan valorar el tesoro que significa poder escuchar el mejor repertorio universal en vivo, por artistas de gran categoría. En ese sentido, nuestra orquesta está posicionada como una de las tres o cuatro mejores de la Argentina y es un gran orgullo poder estar al frente de tan hermoso proyecto.

—¿Qué tipos de obras o qué compositores son los que más disfruta o le interesa dirigir?

Tengo intereses musicales muy diversos y me gusta la versatilidad, y por ello puedo darme algunos gustos que consisten en armar mi menú anual de música con mis obras sinfónicas preferidas Mahler, Brahms, Beethoven; pero también dirigir ballet, cosa que hago mucho en el Teatro Colón o en otros teatros, y también encontrarme en el escenario con artistas populares como Egberto Gismonti, Spasiuk, Goldman, Fattosuro y muchos más. La música para mí es trabajo. Estudio muchas horas por día las obras que tengo que dirigir y para relajarme suelo escuchar un poco de tango, jazz, rock... lo que me venga en gana en ese momento.

—Además de la conducción, usted también tiene un rol activo como docente y formador de directores. Dada su experiencia, ¿qué es, en su opinión, lo que hace a un buen conductor de orquesta?

—El paradigma de nuestra profesión ha ido cambiando con los años, por suerte, y hoy en día es necesaria no solo una muy sólida formación musical un amplio manejo de la gestión organizacional aplicada a la cultura, sino también una mirada comprometida con la formación artística en función de inclusión social. Mi sueño es que la Sinfónica pueda nutrirse algún día de músicos entrerrianos surgidos de un sistema eficiente de orquestas infanto juveniles en la provincia, pero eso es algo que aún parece lejano. Creo que desde hace ya varios años se ha entendido que la formación artística y musical es una de las mejores herramientas de cooperación y formación educativa y social y eso es lo que trato de transmitirle a mis alumnos: no solo que sean músicos completos y excelentemente formados, sino que además sean capaces de tener una mirada hacia su entorno: su barrio, su región, su provincia, su país y pensar de qué forma todo ese caudal puede reciclarse hacia el propio grupo social. Cuando yo era un joven estudiante de dirección, todos soñábamos con dirigir en el Colón o en Europa. Ese era el único paradigma posible. Hoy hay muchísimas más opciones de aplicación de nuestro bagaje en nuestro propio entorno y hacia allí debemos direccionar buena parte de nuestros esfuerzos.

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"Lo que más nos interesa es poder formar nuevas generaciones de oyentes que puedan valorar el tesoro que significa poder escuchar el mejor repertorio universal en vivo", destacó Gorelik

Sobre Luis Gorelik

Director Artístico de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos desde 2010, y de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto entre 2016 y 2018, Luis Gorelik nació enLa Plata, en 1963 y se formó con Pedro I. Calderón en Argentina y con Mendi Rodán en Israel, donde se graduó con distinción en la Academia de Música Rubin de Jerusalén.

Gorelik comenzó su carrera profesional a los 22 años, siendo nombrado en 1985 Director Titular de la Orquesta Filarmónica de Mendoza. En 1988 obtuvo una beca para continuar sus estudios en Israel, y al poco tiempo obtiene por concurso el cargo de Director Asociado de la Orquesta Sinfónica de Haifa, siendo además reiteradamente invitado a dirigir la Orquesta Filarmónica de Israel, la Orquesta Sinfónica de Jerusalén, la Sinfonietta Beer-Sheva, la Orquesta Filarmónica Juvenil de Israel.

Ha sido Director Artístico de la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción, Chile, y Director Titular de la Orquesta Sinfónica de Salta. Ha sido invitado a dirigir las orquestas nacionales de Islandia, México, Colombia, Uruguay, Argentina, Brasil, Chile y Cuba y las orquestas filarmónicas de Buenos Aires y Bogotá, además de la Orquesta Dohnanyi-Budapest (Hungría), Filarmónica de Eslovenia, Orquesta de la Ópera Nacional de Eslovenia, Filarmónica Nacional de Macedonia, Radio Bucarest (Rumania), Sudetka Philahrmonia (Polonia), OSUSP (Brasil), Orquesta Sinfónica de Lérida (España), Sinfónica de Cuenca (Ecuador), Vojvodina Symphony (Serbia), y orquestas en EE.UU. e Italia.

En 2009 fue distinguido con el Premio Kónex - Diploma al Mérito como director de orquesta destacado de la década.

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